Opinion · Otras miradas

Un Senado Federal para un País del siglo XXI

40 años después de la promulgación de la Constitución Española de 1978, han cambiado muchos aspectos de nuestra convivencia, de nuestra democracia, de nuestra vertebración territorial como país. La Constitución en su artículo 60, designa el Senado como cámara de representación territorial. Pero este no ha funcionado realmente nunca en nuestra actual democracia como tal.

Lo que llamamos «el problema catalán» actualmente, es en gran medida una profunda crisis territorial surgida entre muchas cosas, de la no aceptación de determinados artículos del nuevo Estatuto de autonomía catalán por parte del Tribunal Constitucional en su célebre sentencia de 2010 (algunos de esos artículos nunca fueron rechazados en los estatutos de Valencia, Andalucía y Castilla León, porque nadie recurrió sus estatutos). Ya anteriormente veníamos de la dramática y larga etapa de sufrimiento por el terrorismo de ETA, la estructura territorial de España es un problema de siglos. Nada hace pensar que en un futuro no puedan suceder de nuevo problemas similares en otras de las nacionalidades que conforman nuestro país, reconocidas en la constitución de 1978, si no abordamos una profunda reforma territorial.

Necesitamos un pacto político de amplio alcance que dé lugar a una reforma del Senado como cámara territorial y que vertebre el país diverso y heterogéneo que somos. Y necesitamos que ese pacto político este dentro del esfuerzo por una reforma de la Constitución que de una nueva visión de nuestra carta magna, para la España de la tercera década del siglo XXI.

Nuestra propuesta para la reforma de la elección y composición de la cámara constaría de los siguientes elementos:

  1. Un nuevo sistema elección de los miembros del Senado basado en las comunidades, ciudades autónomas, y que dé cabida tanto a los gobiernos autonómicos como a una representación plural de los 17 parlamentos autonómicos que componen nuestro país.
  2. Elección por el método mayoritario de dos senadores por provincia e islas de mayor población, más uno por cada ciudad autónoma e islas pequeñas (109 miembros). Cada Gobierno Autonómico elegiría 3 senadores más entre los miembros de su ejecutivo, dos para las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, (55 senadores). Los restantes 102 se elegirían proporcionalmente en los parlamentos autonómicos por criterios de población.
  3. Proponemos también que los representantes elegidos por el sistema mayoritario tengan reuniones con sus electores en cada circunscripción al menos una vez al mes, sistema de los miembros de la Casa de los Comunes del Reino Unido, para que la ciudadanía pueda elevar peticiones o preguntas a ser tratadas por el Senado y se dé cuenta de los trabajos de la cámara.
  4. Cambio en las competencias y materias a tratar por el Senado como cámara territorial donde se trabajen todas las leyes que afecten a las comunidades autónomas, las relaciones entre los territorios que conforman España, la representación de estos en sus conflictos con otros territorios o con la administración central del Estado. Esto conllevaría una profunda reforma y mejora de la actual Comisión General de CCAA. En definitiva, el tránsito desde una mera cámara de segunda lectura a una cámara legislativa real de un estado federal.
  5. También proponemos incluir a las instituciones locales: ayuntamientos, cabildos y diputaciones (instituciones que deberían ser repensadas en el marco autonómico actual y futuro en un estado federal) sus relaciones entre ellas y la administración central del estado. Las administraciones locales son esenciales para afrontar los retos sociales, y es muy importante contar con la FEMP en el marco de la Comisión de Administraciones Locales.
  6. Estudiar la posibilidad de ubicar la sede física del Senado en otra ciudad distinta de la capital del Estado para promover así la participación y sentimiento de pertenencia de los diferentes territorios y sensibilidades nacionales. El Senado podría estar situado en Barcelona por ejemplo, como propuso en su día Pascual Maragall, insertando de una manera simbólica a la segunda ciudad del país en el mapa de las instituciones del estado central. Un Senado en otra ciudad en todo caso, sería un paso notable en la descentralización de las instituciones de la administración central del estado. Se podrían además trasladar otras instituciones del estado central, como el Tribunal Constitucional, siguiendo el modelo alemán que tiene órganos federales fuera de la capital alemana.
  7. El Senado tendría capacidad de veto en cualquier legislación o negociación internacional que afecte a los territorios y las administraciones locales, siguiendo el modelo del Bundesrat alemán.

En definitiva, entendemos que la reconfiguración del Senado sería un paso lleno de significantes hacia la construcción de un verdadero estado federal, que tenemos pendiente de desarrollar y que encauce la vertebración de los territorios que conforman España históricamente y por qué no aspirar en un futuro al marco político de la “Iberia” de Saramago.

Una efectiva cámara de representación territorial, sería el marco óptimo para proceder a reorganizar las instituciones locales, permitiendo por ejemplo sustituir las diputaciones provinciales por mancomunidades, reducir el elevado número de municipios pequeños en áreas escasamente pobladas de la España vaciada y darles recursos respetando sus cauces de representación apostando por el concepto de bioregiones que el partido verde Europeo lleva ya más de una década proponiendo.

En el siglo XXI, con sus avances tecnológicos y en la comunicación, la arquitectura territorial española no tiene excusa para no garantizar los equilibrios de población. España necesita ideas diferentes para deshacer el bloqueo político. Una de ellas es contar con una estructura territorial descentralizada efectiva que dé voz los territorios del país y que diluya los enfrentamientos bilaterales entre CCAA con mayorías nacionalistas y el estado. Superar los desequilibrios territoriales necesita de un acuerdo de muy amplio alcance en la España plurinacional que ya la Constitución de 1978 reconoce y consagra.

Desde Más País-EQUO trabajaremos intensamente para abrir este debate y trabajar intensa y humildemente por él, de una manera abierta a todas las fuerzas políticas y a la sociedad, si tenemos la oportunidad de estar en el próximo Senado.