Otras miradas

¿Qué dirían cinco mujeres trans a personas cis?

Ángela Rodríguez (Pam)

Secretaria de Derechos LGTBI de Unidas Podemos.

Me pidieron que escribiera un artículo tras la semana del Orgullo y después de leer y escuchar muchas cosas estos días he decidido usar este espacio para que otras personas trans puedan alzar su voz. Creo que nada hay más importante que sus propias vidas estos días que tanto se duda sobre sus derechos. Les pregunté qué les dirían a una persona cis. No he cambiado nada de sus palabras. No quiero cambiar nada de quienes son.  Muchísimas gracias por vuestras historias, por ser y por haber puesto tantas veces el cuerpo por delante.

Manifestación de 'Black Trans Lives Matter' en Londres. /REUTERS

Lucíalodermann, mujer trans.

A mí particularmente me molesta que se confunda identidad de género con orientación sexual, porque al final nos meten a todos en el mismo saco, en la misma bandera arcoíris más por marginalidad que por coherencia. La gente siempre ha pensado que las personas trans somos desviados, que las mujeres trans somos gais camuflados bajo tetas de silicona y vestidos ajustados, y principalmente esta creencia es lo que hace que mucha gente no sepa cómo tratarnos o qué género darnos, ya que confunden constantemente género con genitales. Las mujeres transexuales somos gran objeto de deseo, lo oculto, lo mal visto, lo difícil de encontrar. Y si las mujeres trans estamos estigmatizadas,  los hombres a los que atraemos lo están más aún… Bueno, la gente cuando me habla por primera vez y me saca el tema siempre me dice: bueno, si te molesta algo de lo que te voy a decir, me lo dices. Como si por tratar de un tema desconocido, la falta de empatía estuviera asumida. Y me molesta en ese sentido la falta de naturalidad. Cuando me hacen sentir diferente simplemente por mi género,  me molesta cuando un hombre liga conmigo que me haga preguntas diferentes por ser trans: ¿Mujer completa o incompleta? ¿Activa o pasiva? Me molesta la gente que te pregunta sin conocerte si eres trans o se indigna cuando se entera tiempo después y no les has dicho nada. ¿Desde cuándo ser transexual implica tener obligaciones adicionales? Me aburre la creencia de que quienes no somos normativos tengamos que estar saliendo del armario cada vez que conocemos a alguien, porque yo no considero una traición o un engaño que quienes me rodean no me cuenten cómo ha sido su vida sexual o afectiva. Y enmarcar la privacidad como engaño, invoca  uno de los estereotipos más odiosos que sufrimos las personas transexuales, porque aunque vivimos en una sociedad que oficialmente protege los derechos de las personas trans, se siguen produciendo situaciones de agresión y discriminación a todos aquellos que no siguen los cánones. Desde en la búsqueda de trabajo, vivienda, pareja, o derechos. Y me molesta muchísimo que mujeres que se declaran feministas vean al  colectivo trans como un enemigo infiltrado. Un movimiento que promueve la igualdad, la libertad de la mujer con respecto al hombre, afirma que ellas son, y  yo simplemente me identifico con. Mientras tanto seguiremos viviendo con las sobras de sus derechos y esperando la buena voluntad que tengan con nosotras.

Alaine, mujer trans.

El género es una construcción social. Hace 400 años los hombres llevaban tacones y pelucas, algo que hoy podría parecer impensable. Por otro lado, todos tenemos unas determinadas características sexuales (cromosomas, hormonas, genitales), pero atribuirle a dichas características "sexo femenino o masculino" es un gran error, no hay nada de "masculino" o "femenino" en nuestros cuerpos, son simplemente cuerpos, y serán masculinos o femeninos en función de la persona que los posea. No hace falta abordar a las personas trans para darnos cuenta la diversidad de cuerpos que vemos en la sociedad, cada uno es único, y la mayoría no cumple los cánones impuestos como "masculino y femenino". Todos hemos sentido complejos porque nuestro físico no encajaba en el molde. La realidad es, que si hubiésemos nacido en una isla desierta, alejados de la sociedad, no rechazaríamos nuestro cuerpo, no tendríamos complejos, y tampoco entenderíamos de roles de género. Sin embargo, somos seres sociables, y creo firmemente que estamos altamente condicionados por una necesidad humana de encajar en sociedad y asumir un rol.

África, mujer  trans.

Todo el mundo siempre luchamos por lo que deseamos ¿no? Pues nosotras y nosotros luchamos por nuestra igualdad  y tolerancia como tú luchas por ti. Las mujeres trans no dejamos de ser inferiores que las mujeres cis, Somos iguales, tenemos almas y género propio, por lo tanto, merecemos el mismo respeto y amor  que todo el mundo. Los derechos de las personas trans son derechos humanos.

Victoria, mujer trans.

Mi nombre es Victoria, soy una mujer trans de 35 años, estoy dentro de mi primer año de transición. Por fin sé lo que es ser realmente feliz y libre para ser quien soy. Pero cada día me enfrento ante un enemigo muy poderoso que tiene muchos secuaces. Ese enemigo ejerce transfobia (tanto social, familiar, laboral etc), es necesario una ley de educación que insista en enseñar la diversidad y el respeto por todas las personas, también es necesario enseñar y dar charlas de sensibilización  a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Necesitamos muchas cosas, la más importante es que se apruebe la ley trans, que respeten nuestros derechos a ser quienes somos y que nos den protección ante la vulnerabilidad tan grande que sufrimos. Cada transición es diferente y no todas las personas trans se hormonan, sin embargo se exigen 2 años de TRH para poder cambiar el género en los documentos oficiales. Yo estoy iniciando los trámites para cambiar mi nombre en el DNI, pero es injusto que siendo una mujer trans llamada Victoria, figure en documentos oficiales como Don Victoria por no haber cumplido los 2 años de TRH. Es injusto, igual de injusto que el 80% de paro que sufrimos. Nos vemos vejadas por ataques de la ultra derecha, de las TERF y de un sistema que nos mantiene en la invisibilización y el oscurantismo. Ser quien soy, me hace la mujer más feliz y fuerte del mundo aún con todas las cosas contra las que lucho, las personas trans tenemos un gran impulso de valentía que nos da la fuerza para luchar y ser quienes somos. Ahora más que nunca necesitamos el respaldo fuerte de las instituciones y partidos políticos para conquistar por siempre jamás la libertad y la justicia de una ley que nos pertenece por derecho. Que la fuerza de nuestra determinación sea un ejemplo de lucha para impulsar políticas de pleno derecho, de justicia social e igualitaria. Desde aquí hago un llamamiento de hermandad entre partidos luchadores defensores del progreso, para que la ley trans sea una realidad y sea aprobada. Muchas gracias por darme voz, por darme la oportunidad de colaborar para poner mi humilde granito de arena por todxs mis compañerxs y para que de una vez por todas podamos ser libres.

Aitzole, mujer en situación de transexualidad.

Querida persona cis, igual no sabes ni que lo eres…. Si es así, no te preocupes: el adjetivo "CIS" se  usa desde antesdeayer. Y oposición a otro adjetivo: "TRANS". Vamos,  esto  funciona igual que el adjetivo "hetero" frente a "homo", "blanco" frente a "negro", o "delgada" frente a "gorda". Es obvio que las personas "cis", como tú, hasta hace poco no existíais, porque erais las personas "normales". Normales como también lo fueron antes las heteros, blancas, o delgadas.

¿Normal en base a qué? En base a entrar en la definición,en este caso, de lo que ha de tener un hombre o una mujer. Es decir, en base a algo que todo el mundo hemos asumido, siglo tras siglo, como la norma. Hace unas décadas la norma hubiera dictado que para ser mujer tenías que llevar falda, o que tenías que depender primero de tu padre y después de tu marido, y mantener encuentros eróticos donde ser penetrada vaginalmente para procrear. O que para ser hombre había que tener valor, ser independiente y no llorar, y mantener encuentros eróticos donde penetrar vaginalmente. Afortunadamente, la mochila con la que llenamos esas grandes palabras, "hombre" y mujer", las hemos ido ampliando, a través de no poca lucha feminista, no poco conocimiento y mucho, mucho sufrimiento. Las hemos llenado de más matices: hoy en día tenemos mujeres independientes, mujeres que que no llevan falda y hombres que lloran, que pasan de la penetración o que pueden, por qué no, depender de su marido.

Sin embargo algo de esa norma, de ese paradigma que se nos está quedando viejo y pequeño permanece todavía, querida amiga, querido amigo cis: para ser hombre o mujer hay que tener al nacer unos determinados genitales y, más recientemente en el tiempo, determinados cromosomas (cromosomas, que, por cierto, a pocas personas se les miran). Esta es la norma principal, pero tiene otra norma más pequeña: no solo hay que tener esas dos cosas bien puestas "de serie", sino muchas cosas más que se desarrollan después: voz, distribución del vello y forma del cuerpo y de la cara, de tal manera que "des al ojo" a los demás como hombre o como mujer. A eso, querida amiga, amigo cis algunas corrientes, desde ciertos discursos biomédicos hasta algunas corrientes políticas, le llaman desde hace décadas "sexo biológico". La norma de la verdad verdadera está ahí, en ese sexo biológico,  entre las piernas y de los adentros hacia los afueras de las células. Una especie de verdad natural irrefutable que desenmascara a quienes quieren  "pasar por" ser  de ese SEXO "hombre" y SEXO "mujer", a quienes hay que poner el prefijo "trans", o directamente negar que sean mujeres y hombres de verdad.

En oposición, cada vez son más quienes afirman que no existe verdad sexual que determinen ni genitales, ni cromosomas, ni ninguna de las otras cosas, sino que todo ello es una interpretación que tenemos desde la cultura y la socialización de esa norma que nos han impuesto, fenómeno al que se ha llamado GÉNERO. Por tanto estaríamos hablando de tener una identidad de GÉNERO hombre, de GÉNERO mujer (o cualquier otro género que la norma social permita imponer) .

Persona, persono cis: espero que no hayas muerto del aburrimiento. Estarás de acuerdo en que no es ninguna tontería, pues pretendemos responder a una de las grandes preguntas de la humanidad: ¿QUIÉN SOY? ¿QUÉ ME HACE SER QUIEN SOY? Son preguntas a las que nadie ha llegado a ninguna respuesta única y definitiva. Lo que sí te habrás dado cuenta es que de repente ahora hablamos de "ser", pero en toda esta chapa solo hemos hablado de "tener": genitales, cromosomas, imposiciones, normas.  Yo, desde mi experiencia, te digo, no sé qué es exactamente lo que me hacer ser la mujer que soy, lo que si sé es que soy esa mujer porque no puedo ser el hombre que me dijeron que tenía que ser en base a mi entrepierna, e imposición social y cultural mediante. Quizá es algo que compartes...También te digo que mi sexo es tan biológico, psicológico y sociológico como el tuyo, pero si algo es, es sobre todo biográfico. No hay nadie que sea la mujer que yo soy de la forma en la que lo soy. Y nadie que sea la persona, persono que tú eres. Porque hemos transitado, tú a tu forma y yo a la mía, por nuestras propias vidas hasta llegar aquí. Porque nadie, ni a ti ni a mi, nos va a poder imponer esa identidad de ese género que hemos de tener pero que no somos. Nadie que pueda partirnos en dos, en tu "yo biológico" y tu "yo cultural", que coincidirás en que nos suceden constantemente y a la vez.  Porque lo que nos une a ti y a mi, querida, querido cis, es que somos más parecidos de lo que pensamos, y que quizá nos sobran etiquetas, adjetivos y normas a tener, para pasar a, simplemente, ser.

Manifestación de 'Black Trans Lives Matter' en Londres. /REUTERS