Otras miradas

Fuga y renovación

Lucas Ferro

Diputado del Parlament de Catalunya y portavoz de Podem

La bancada socialista aplaude tras la aprobación de las medidas económicas de la Comisión de Reconstrucción en el Pleno del Congreso. E.P./Pool
La bancada socialista aplaude tras la aprobación de las medidas económicas de la Comisión de Reconstrucción en el Pleno del Congreso. E.P./Pool

Una cosa es ser oposición al PP y otra distinta es liderar un proyecto alternativo para España, especialmente tras la pandemia e inmersos en una recesión económica sin precedentes. El PSOE vive instalado en esta tensión. Por un lado, la necesidad de gobernar con Unidas Podemos y la mayoría parlamentaria que le hizo presidente y, por el otro, evitar abordar las reformas de calado que necesita España. Entre abandonar un modelo de España que ya no da más de sí y la voluntad de limitar las expectativas de cambio, de seguir siendo el mismo PSOE sobre una España que ya no volverá a ser la misma.

La huida de Juan Carlos I ejemplifica esa tensión. El mismo Pedro Sánchez que llegó al gobierno tras una moción de censura contra la corrupción aboga ahora por mirar hacia otro lado ante la fuga del rey emérito. La crisis de legitimidad no señala sólo a la Casa Real, señala especialmente a quienes –política y mediáticamente- han construido, amparado y tolerado la impunidad de la corrupción en España. Por ello, lo preocupante hoy no es la huida, sino la ausencia de respuesta institucional. Ante una crisis económica colosal que exige reformas en profundidad este era (y es) el momento de liderar una alternativa para España.

Tras el acuerdo europeo, este otoño estará marcado –junto con la evolución de la pandemia- por los acuerdos de reconstrucción. Ahora es el momento de abordar los debates necesarios para los próximos años. No se trata sólo de exigir un gasto social acorde a las necesidades de la pandemia – y a la de nuestro entorno europeo-, sino que es el momento de plantear hoy las bases para un modelo de futuro.

Aspirar a no ser periferia europea pasa por redefinir qué modelo industrial necesitamos para las próximas décadas, es decir, concretar qué inversiones son prioritarias para garantizar la transición productiva y energética de nuestra economía. Junto a ese proyecto, muchos serán los elementos necesarios para movilizar la recuperación: en materia de justicia fiscal, de reforma laboral, de vivienda y, especialmente, la regeneración institucional. No es posible impulsar reformas de calado sin abordar a la vez un proyecto de regeneración institucional ambicioso.

Gobernar hoy España pasa por asumir la tarea de liderar un proyecto de renovación amplio. Al final, pasa por erigirse, frente a aquellos que durante décadas han tenido las instituciones a su servicio, como el garante del interés general y de un futuro de dignidad para España.

Minimizar el dolor de la crisis que se cierne sobre nuestro país y reconstruir la confianza ciudadana en sus instituciones exige un Gobierno dispuesto a liderar un proyecto de renovación. En definitiva, un PSOE capaz de garantizar a la ciudadanía de este país que la crisis del covid-19 no será un punto y seguido, y que los acuerdos de reconstrucción serán el inicio de un futuro más digno.