Otras miradas

Riesgos invisibles para la legitimidad post-pandémica

David Vila Viñas

Profesor asociado de Filosofía del Derecho en la Universidad de Zaragoza.

Varias personas son atendidas por un funcionario en la puerta de unas oficinas del Ministerio de Trabajo, en Madrid. REUTERS/Juan Medina
Varias personas son atendidas por un funcionario en la puerta de unas oficinas del Ministerio de Trabajo, en Madrid. REUTERS/Juan Medina

La visibilidad mediática se centra en un mapa político sin cambios sustanciales en los últimos años mientras las dinámicas profundas del sistema inmobiliario y el limbo burocrático suponen riesgos olvidados.

El tiempo político se mide por semanas. En cada semana, una entrevista, una votación, un tema. El fin de semana se remacha. El lunes, contador a cero, se relanza el ciclo. Pocos temas viven para ver la semana siguiente. En cierto sentido porque buena parte de los temas de la arena político-mediática no son tan relevantes pero sobre todo porque eso daría una sensación de continuidad, de temporalidad retornada que invitaría a pensar que la novedad histórica del ciclo semanal es un sacacuartos, un sacamantecas de lo más sustancioso: tu atención.

Esta semana se han enfilado los presupuestos  y quizá la legislatura. Se han cruzado líneas negras, se ha dicho. Se están decantando alianzas de forma irreversible, se ha dicho. No se ha dicho que estamos donde estábamos antes de la pandemia, y de los resultados de las elecciones de hace un año, ese pretérito anterior, y de los de hace año y medio y dos y cuatro. Una mayoría de centro-izquierda con polos socialdemócratas, neoliberales y plurinacionales cuya fuerza gravitatoria varía poniendo letra a la coyuntura. Ni tan conservadora como para volver a las grandes coaliciones de hacia una década ni tan transformadora como para hacer efectiva la Constitución social. Decir solo esto sería poca manteca pero, en síntesis, sería lo que hay, lo que no ha pasado y lo que, si solo atendemos a este nivel, no pasará.

Ahora bien, bajo el radar se estructuran dos debates que serán decisivos para distribuir afectos, afiliaciones y rupturas respecto a esta época. Nótense al menos dos en invisible ebullición, relacionados con vulnerabilidades estructurales de nuestro sistema. Estos meses se está decidiendo quién pagará la cuenta inmobiliaria, que en este país siempre es desproporcionada para quienes tienen ninguna o pocas propiedades. Si, ante una retracción de rentas, las transferencias en alquileres de pisos y de locales permanecen constantes, los efectos sobre el derecho a la vivienda y el tejido productivo serán enormes. Tradición manda, las reivindicaciones de los negocios se han centrado en las restricciones al consumo y no en los gastos fijos que soportan pero el efecto será el mismo (lastre, deuda, no future) que el que sufrirá el inquilinato precario. En sus concentraciones, el sector de los gimnasios gritaba "más sentadillas y menos pastillas" y resumía lo que se juega una generación.

La segunda se refiere a la maraña burocrática en la que están instaladas millones de personas a la espera de una prestación, una renovación o la aprobación de la última subvención. Las largas restricciones al empleo público han convertido el purgatorio administrativo del silencio, del hasta que y del mientras tanto en el hábitat de las extensas capas sociales que dependen de la Administración para pasar el mes o disponer de los derechos más básicos. Familias suspendidas en el trámite kafkiano entre el requisito a subsanar, la cita previa que no se abre, el certificado que no se reconoce, el número marcado que no se encuentra disponible en este momento y la resolución pendiente. Suspendidas en el borde exterior de la ciudadanía procesan el descrédito de las racionalidades técnicas y políticas imprescindibles para sacarnos de aquí. Poner al sector inmobiliario y a la burocracia del lado de la economía y los derechos no viste como los objetivos futuristas tan caros a la Next Generation pero marcará la legitimidad del conjunto en el medio plazo. Conviene centrar la atención en los fenómenos reacios a atraerla y no al revés.