Otras miradas

Y qué más da Rocío Carrasco

Rocío Carrasco sufre acoso al entrar a los juzgados. ATLAS
Rocío Carrasco sufre acoso al entrar a los juzgados. ATLAS

Es probable que se haya dicho ya todo sobre el documental de Rocío Carrasco porque se ha analizado desde todas las perspectivas posibles. No creo que haga falta pero, como parece que posicionarse sin matices es obligatorio hables de lo que hables, me posiciono: Yo la creo. No he visto todos los capítulos del documental, pero he visto muchos. Me sobrecoge el pecho su testimonio, pero me pasa exactamente lo mismo cuando veo que su caso se plantea como un conflicto entre dos personas en el que la audiencia tenemos capacidad suficiente para dirimir quién tiene razón. Espero que no volvamos a perder la oportunidad de explicar que las violencias contra las mujeres responden a una lógica estructural. Que no importa si Rocío esto o David lo otro. Estamos en "peligro" todas y es importante que lo digamos así de crudo: con cada mujer asesinada o agredida se va un poquito de la libertad de cada una de nosotras. Y así será hasta que se dé el cambio cultural que necesitamos para que los hombres crean que las mujeres somos sus iguales.

Me preocupa que Rocío Carrasco se convierta en un símbolo. Me preocupa porque si algún día se descubre que alguna de sus afirmaciones no son ciertas, lo que se va a cuestionar es el relato de todas las mujeres que han sufrido violencia machista. Me preocupa que salgamos en su defensa como no hemos salido en defensa de otras miles de mujeres que han vivido situaciones parecidas. Erigir como símbolo a un personaje público tiene muchos problemas. Sabemos demasiadas cosas sobre ella y, aunque no nos haga falta saber tanto para desplegar sobre ella nuestra solidaridad feminista, lo cierto es que corre el riesgo de decepcionarnos en algún momento. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si pasado mañana dice que ella no es feminista o que el feminismo le parece esto o lo otro?

El tratamiento informativo de las violencias machistas es un terreno muy complejo, de debates y dudas a lo largo de muchos años. Telecinco lo ha descubierto ahora, sí. Es importante que mujeres con la proyección pública de Rocío Carrasco hablen públicamente de las violencias que ellas también han sufrido, pero insisto: cuidado con hacer de ella un símbolo.

Cada mujer superviviente lo hace a partir de sus propias experiencias y herramientas. A mí me encanta, por ejemplo, escuchar a Pilar del Álamo. Ella ha fallecido ya, para nuestra desgracia, pero su manera de relatar los años que estuvo conviviendo con su maltratador, nos acerca a la violencia machista desde una perspectiva que no es nada habitual. La entrevista, de Patricia Simón, es una pieza imprescindible para entender por qué es tan complejo proponer medidas que sirvan para proteger a todas las mujeres que viven con sus agresores.

Pilar miraba de frente a la cámara y lanzaba un mensaje muy claro: "Nunca fui sumisa". Ella hablaba con su agresor de la situación, es capaz de reconocer que no todo fue malo durante los más de veinticinco  años que estuvieron juntos, habla de patriarcado, de estructuras de dominación, habla de sexo, reconoce que sus hijos no eran queridos, cuestiona la vía judicial, se ríe. Su testimonio es uno más, pero para mí es uno de los más poderosos y transgresores que he escuchado nunca.

Quizá el movimiento feminista no esté haciendo de Rocío un símbolo como tal, pero sí lo están haciendo quienes llevan décadas negando la violencia machista. Lo demuestran los miles de comentarios negacionistas que encontramos en redes sociales y los hombres que acudieron al juzgado, el día que declaraba Carrasco, con carteles de STOP FEMINAZI. Es igual de peligroso que Rocío Carrasco se convierta en un icono de las mujeres que sufren violencia machista como que se convierta en una figura a destruir para los hombres que luchan por derrocar los avances que ha logrado el movimiento feminista. Telecinco lo ha descubierto también ahora, pero las feministas sabemos que son miles los hombres que están organizados en diferentes asociaciones y plataformas para hacer pública su ideología machista. Miles de hombres que niegan que las mujeres asesinadas son asesinadas por el hecho de ser mujeres y, por tanto, tiran por la borda años de lucha del movimiento feminista.

Ellos, en nombre de lo que llaman igualdad real, condenan todo tipo de violencia y, así, destrozan en un lema que no recoge matices, una ideología que el pensamiento feminista ha conseguido desgranar hasta el detalle. Si el movimiento feminista exige leyes específicas para condenar la violencia de género es porque sabemos que las mujeres que son asesinadas por sus parejas lo son porque ellos creen que nosotras somos de su propiedad, que somos más débiles, que les complementamos, que biológicamente somos distintas y por eso cuidamos más y mejor; que somos más malas, un poco putas y manipuladoras. Porque creen que ellos son más fuertes y más listos, que se merecen nuestro respeto y están capacitados para castigarnos dándonos un tortazo o llevándose a nuestros hijos.

Ellos han encontrado ahora en Rocío Carrasco un objetivo a batir. Si demuestran que lo que dice no es verdad, si no gana el juicio, se equivoca o si falla en algo, queda así demostrado que todas mentimos. Y sobre esto se sustenta otro de los pilares del pensamiento patriarcal: los hombres responden por sus actos en concreto, pero nosotras respondemos por todas las mujeres. Las feministas, en realidad, estamos dispuestas, pero tenemos que estar dispuestas todas.