Otras miradas

Diez años de Verdes Equo: ¿es España tan diferente?

Alejandro Sánchez

Diputado de Más Madrid – Verdes Equo en la Asamblea de Madrid

Imagen EFE/Raúl Caro.

Hace unas pocas semanas se celebró el décimo aniversario del 15M, la mayor movilización ciudadana de la historia reciente de nuestro país, que reclamaba una política diferente al bipartidismo imperante en 2011. Por esas mismas fechas unos cuantos entusiastas poníamos en marcha Equo, el intento más serio de creación en España de una fuerza política verde que fuera capaz de llevar a las instituciones las políticas de defensa de la sostenibilidad, la equidad y los derechos humanos que caracterizan a este espacio político en Bruselas y muchos países del continente. Un proyecto claramente diferenciable y distinguible de la socialdemocracia y la izquierda clásica que en España representaban entonces el PSOE e Izquierda Unida.

El momento parecía idóneo, dada la indignación política de buena parte de la ciudadanía hacia los recortes y políticas antisociales que se habían puesto en marcha con la crisis económica, así que Equo (hoy renombrado Verdes Equo) contó desde el principio con el apoyo del Partido Verde Europeo. Pero a pesar del interés mediático que suscitó en un principio, los magros resultados de las elecciones generales de noviembre de 2011 (340.000 votos, 1,4%) venían a confirmar la teoría de los más pesimistas de que España era diferente, y que aquí lo verde no tenía tirón electoral, superado por las cuestiones sociales más perentorias.

Diez años después, las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid han ratificado que en España también existe ese espacio progresista verde, homologable al que existe en tantos países europeos, y que puede aspirar a ser alternativa de gobierno frente a cualquiera. Y no creo que sea casualidad que Verdes Equo haya sido parte sustancial de la coalición que ha conseguido tan buenos resultados.

Los ecologistas tenemos fama de persistentes. Tras los malos resultados de 2011 no nos dimos por vencidos. El 2% conseguido en Madrid y la consecución de un diputado por Valencia en coalición con Compromís (Joan Baldoví) eran indicios prometedores. Así que en 2012 celebramos nuestro primer Congreso Federal con la participación de varios cientos de personas y poco a poco nos fuimos preparando para las elecciones europeas de 2014.

Las elecciones al Parlamento Europeo siempre han sido el punto fuerte de los Verdes a nivel continental. Fue justo en ese momento cuando surgió de manera fulgurante Podemos, dando un vuelco al escenario político. Aún así conseguimos un acta de eurodiputado en Bruselas que supo a poco, mediante una coalición denominada Primavera Europea en la que participaron de nuevo Compromís, la Chunta Aragonesista y otros partidos menores. Aunque no era el primer eurodiputado verde elegido en España, sí era la primera vez que se conseguía con una candidatura netamente verde, sin otros paraguas ideológicos.

2015: las políticas verdes llegan a las instituciones

Desde entonces hemos ido ensayando distintas fórmulas de cooperativa política y confluencia con otras formaciones, incrementando poco a poco nuestra representación y sobre todo nuestra influencia en parlamentos y ayuntamientos.

En 2015, el año de las confluencias y la irrupción de Podemos, Verdes EQUO llegó a estar representada por tres diputados en el Congreso, a través del acuerdo de mínimos al que se llegó con la formación de Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, y además seis diputados autonómicos en los parlamentos de Andalucía, Baleares, Comunidad Valenciana, Euskadi y Madrid.

También se consiguieron por primera vez concejales en muchas ciudades y pueblos, incluidas algunas de las principales capitales, como Madrid, Valencia, Bilbao, Coruña, Santiago, Valladolid, Salamanca, Córdoba, San Sebastián, Vitoria, Logroño, Albacete, etc.

Las fórmulas electorales fueron territorialmente muy variopintas, y muchas entraron en crisis en los años siguientes, pero por primera vez la ecología política había irrumpido de manera significativa en las instituciones, aunque fuera como complemento o acompañamiento a otras formulaciones.

De esos años, quizás lo más destacable por su importancia política y por los proyectos concretos llevados a cabo fue la presencia en los gobiernos de las ciudades de Madrid y Valencia, encabezados por Manuela Carmena y Joan Ribó, donde se comenzaron a trabajar políticas de medio ambiente y movilidad sostenible de gran impacto social, que suscitaron un importante apoyo ciudadano, a la par que una férrea oposición de la derecha. Ahí tenemos Madrid Central, que aún merece ríos de tinta.

La construcción de un espacio político verde independiente

Las convocatorias de abril y mayo de 2019 arrojaron globalmente unos resultados mucho más modestos para Equo, como para todas las confluencias. La crisis interna de Podemos se dejó sentir en casi todas partes, perdiéndose en conjunto una gran cantidad de diputados y concejales verdes. Sin embargo, hubo dos excepciones destacables. La primera fue Valencia, donde Verdes Equo se mantuvo fiel a su alianza con Compromís y consiguió seguir formando parte tanto del gobierno autonómico como de la capital valenciana. La segunda fue Madrid, donde la crisis de Podemos, con desencuentros cada vez más evidentes entre la dirección y sus cargos públicos, desembocó en la creación de la plataforma Más Madrid encabezada por Manuela Carmena e Iñigo Errejón, y en la que la militancia de Equo participó de manera muy activa, impregnando todo el proyecto de un aura verde muy evidente, que ha terminado de sublimarse el 4M en la candidatura de Mónica García.

Mientras esto pasaba en Madrid, a nivel estatal se produjo el divorcio definitivo entre Equo y Podemos a cuenta de la participación en las elecciones al Parlamento Europeo. Las maniobras que impidieron que Equo pudiera presentarse en la forma en la que su militancia había elegido en referéndum, -había votado concurrir de nuevo con Compromís en lugar de con Podemos, como quería la dirección-, supuso la quiebra definitiva de confianza de las bases hacia quienes estaban dirigiendo el proyecto en ese momento.

La alianza con Unidas Podemos quedó herida de muerte por partida doble, ya que los resultados de Más Madrid triplicaban los de Podemos a nivel autonómico y en la capital la candidatura encabezada por Manuela Carmena (sin el apoyo de Podemos) fue la más votada. Todo ello venía a demostrar que lo verde podía ocupar un espacio político diferenciado, sin necesidad de alianzas rojas o moradas. No eran solo los agravios o los desencuentros. Es que era cada vez más evidente que lo verde era una opción política distinta.

Así pues, en la repetición electoral de noviembre del 19 la militancia de Verdes EQUO optó por abrumadora mayoría abandonar la alianza con Podemos y ensayar el prometedor camino abierto por Errejón con Más País, que se definía como un proyecto político verde, feminista y de justicia social. Ya no se trataba de tirarse a la piscina, como hicimos en 2011. Los propios resultados de Más Madrid demostraban que el nicho estaba ahí y que era identificable por el electorado.

En estos dos años escasos, Más País, Verdes EQUO y Compromís han demostrado que esta nueva cooperativa política verde tiene un futuro prometedor. Los resultados conseguidos por Más Madrid el 4M de la mano de Mónica García han supuesto un gran espaldarazo para la consolidación de un espacio político inequívocamente verde y progresista. Y estamos muy orgullosos de que la militancia y los cuadros de Verdes EQUO hayan contribuido a conseguirlo. Hemos demostrado que la ecología política no es algo de friquis y magufos, sino que puede ser un proyecto de mayorías y ofrecer una alternativa real a la derecha y la ultraderecha en ciudades o regiones enteras como se está demostrando en Alemania, Francia, Bélgica o los Países Bajos.

Que un proyecto político verde es mucho más que preocuparse por el medio ambiente o la naturaleza. Es trabajar por la calidad de vida de los ciudadanos, atender a las cosas que le importan a nuestros vecinos en la vida cotidiana: la salud, la educación, la recogida de basuras, el tráfico y la contaminación, los parques públicos. Tener una visión más amplia y de futuro, ofreciendo certezas cuando hablamos del mañana, planteando soluciones viables a largo plazo para las generaciones venideras a través de una aproximación mucho más vecinal y participativa, escuchando a la gente y sus preocupaciones. "Piensa globalmente, actúa localmente". Hay que cuidar del planeta, pero también del futuro de las personas y la sociedad.

Durante años las formaciones de izquierda decían asumir los postulados ecologistas, pero en la práctica no pasaban de plantearlos como una política sectorial, muchas veces contradictoria con el modelo económico que se terminaba por defender. En caso de duda, el perdedor siempre era el mismo. Verdes Equo vino a reivindicar el ecologismo político como opción diferenciada. Diez años después formamos parte de una coalición verde en el Congreso y en la Asamblea de Madrid, plenamente incardinada en el Partido Verde Europeo y que no depende de otras formaciones políticas. Ha costado, pero tampoco los verdes alemanes han llegado a ser alternativa de gobierno en dos días.

Ahora toca construir a fuego lento, sin prisa pero sin pausa, las candidaturas verdes que vayan a disputar las elecciones generales, municipales y autonómicas de 2023. Para que Valencia y Madrid dejen de ser la excepción y poder demostrar que después de todo España no es tan diferente.