Otras miradas

Guía rápida para entender la factura de la luz

Sergio Pascual

Fue presidente de la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados

Una señal de peligro en la Central Térmica de Ciclo Combinado de Soto de Ribera, perteneciente al grupo portugués EDP y actualmente en reconversión por la política de descarbonización.- EFE

Imaginen que el precio de los alquileres en Sevilla o Madrid, por ley, fuera exactamente el mismo en toda la ciudad. Hasta aquí, quienes creemos que el valor de cambio -el precio que fija el mercado- debería acercarse al valor de uso -el coste de producción y la función real de un bien-, podríamos estar de acuerdo. Piensen sin embargo que al imaginativo legislador se le ha ocurrido que ese precio uniforme de los alquileres no lo fija el precio más bajo -normalmente el más aproximado al valor de uso- ¡sino el precio más alto! Así los costes del alquiler en el Tiro de Línea o Carabanchel serían los mismos que en los opulentos barrios de los Remedios o Salamanca.

Si la indignación aún les deja oír los argumentos del legislador este les dirá que el inversor del barrio Salamanca o los Remedios ha incurrido en mayores costes que el inversor en el barrio del Tiro de Línea o Carabanchel y que si no se "protege" su inversión los consumidores se volcarían en el resto de barrios y finalmente se daría un insoportable déficit de vivienda en los mencionados barrios potentados.

Ni que decir tiene que a estas alturas quienes mantenemos posiciones de izquierdas ya habríamos iniciado una revuelta contra tamaña estafa en favor de los propietarios de vivienda en alquiler y en perjuicio de los -llamémosles así- consumidores. Quienes mantienen posiciones liberales, en favor del libre mercado, teóricamente también se unirían a la revuelta ante tamaña intervención en el libre mercado.

Pues bien, eso es lo que sucede en el mercado eléctrico ni más ni menos. En España el mercado eléctrico está regulado por la Ley 54/1997 de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico por el que Jose María Aznar liberalizó -aunque ya vimos que no existe el libre mercado- el mercado de producción de energía eléctrica.

Ahí está el origen de que no tengamos empresas eléctricas públicas -como en Francia- y que el mercado eléctrico sea un mercado marginalista, es decir, que independientemente del precio al que haya ofertado un productor, éste recibirá el precio del último productor que haya entrado en el mercado, o lo que es lo mismo, si cualquiera de los sistemas dobla sus costes -como sucede ahora con el gas- el resto de productores verán incrementados sus beneficios a pesar de que no han visto incrementados sus costes. Son los llamados "beneficios caídos el cielo" aunque deberían llamarse "beneficios sacados de nuestros bolsillos".

Ahora entenderán por qué los productores, megaempresas con sistemas de producción diversificados, están más que interesados en que los sistemas de producción más costosos -ahora mismo el gas- entren en el pool porque verán aumentados sus pingües beneficios.

Quizá alguno se explique ahora por qué es habitual ver aerogeneradores parados en días de viento, ¿verdad?

Pues no están locos ni son muy mal pensados. Los peritos de la Comisión Nacional para los Mercados y la Competencia (CNMC), el organismo supervisor de los precios, han determinado que las eléctricas han manipulado la producción de energía para elevar la tarifa. Según la CNMC Naturgy, Iberdrola y Endesa ganaron 50 millones inflando precios. El regulador consideró en sus informes que las tres eléctricas dejaron centrales sin funcionar para beneficiarse a costa del consumidor. Hay tres procedimientos pendientes de resolución en la Audiencia Nacional por este asunto. Y este asunto no es nuevo, ya en noviembre de 2015 (hace 6 años) la CNMC consideró probado que Iberdrola controló sus instalaciones hidráulicas para subir los precios antes de la subasta de diciembre de 2013.

Ante esta monumental estafa, ustedes dirán, el Gobierno de izquierdas estará a punto de hacer algo, ¿cierto? Pues sí y no.

Resulta que a esta burda estafa con los precios del pool eléctrico y con la excusa del cambio climático, el Gobierno de Zapatero en 2005 le añadió un plus de beneficio extra a las eléctricas: el mercado de emisiones de carbono. El sistema funciona del mismo modo que el ya descrito, permitiendo ingentes beneficios a las productoras eléctricas hayan o no gastado en emisiones de carbono: el más caro fija el precio.

Son estos beneficios del carbono caídos del cielo los que el Gobierno ha anunciado que va a suprimir pero nada, repito, nada, se ha dicho con el sistema de fijación de precios.

Por si alguno aún cree que exagero sobre la magnitud del fraude y piensa que el sistema de fijación de precios es justo aquí os dejo un recordatorio de los titulares de prensa de febrero de este año: "Iberdrola y Endesa ganan más de 5.000 millones pese al coronavirus y aumentan sus beneficios un 36%. La eléctrica vasca logra unas ganancias récord de 3.610,7 millones y la filial de Enel multiplica su beneficio por ocho, hasta 1.394 millones, tras las provisiones que realizó en 2019 por el cierre de sus centrales de carbón".

Y por si aún queda algún escéptico un par de datos adicionales muestran el camino a la pistola humeante de esta macroestafa: Aznar estuvo en Endesa entre 2010 y 2014 así como en otros momentos sus ministros Luis de Guindos o Pío Cabanillas. Por el PSOE también en Endesa la exvicepresidenta Elena Salgado y por CIU Miquel Roca i Junyent. En Naturgy, antigua Gas Natural Fenosa, Felipe González fichó en 2011 y se marchó en 2014. También en Naturgy estuvo Narcís Serra. Pedro Solbes en Enel. En Iberdrola, Ángel Acebes del PP y el dirigente del PNV Juan María Atutxa.

¿Habéis visto como no es tan difícil entender la factura de la luz?