Otras miradas

Calle Justa Freire

Rotulo de la calle de la Maestra Justa Freire, antes de que fuera retirado por el Ayuntamiento de Madrid para volver a colocar la del General Millán Astray.
Rotulo de la calle de la Maestra Justa Freire, antes de que fuera retirado por el Ayuntamiento de Madrid para volver a colocar la del General Millán Astray.

Nos borran porque es su manera siniestra de retorcer la historia a su antojo, como si así dejaran de existir quienes consideran el enemigo, un enemigo dicho sea de paso legítimo y que no tomó el poder de manera violenta, sino que obtuvo el beneplácito del pueblo a través del voto.

Borran la Calle de la maestra de la escuela pública Justa Freire como ya lo hicieran con los versos de Miguel Hernández en el Cementerio de la Almudena. Ya entonces les debió parecer peligrosa la escritura de uno de los mejores poetas de nuestra literatura. Este borrado es algo que se hizo justo después de arrancar las láminas con los nombres de los fusilados por el dictador Franco en Madrid entre 1939 y 1944 de un monumento Memorial de la Guerra Civil del Gobierno de Manuela Carmena.

Lo mismo ocurría hace unos días cuando el Ayuntamiento de Madrid decidía quitar de una calle el nombre de Justa Freire para cambiarlo por Millán-Astray, que fue eliminada durante el mandato de Manuela Carmena para cumplir la ley de Memoria Histórica. El juez del TSJM ha considerado ahora en la sentencia que el militar no participó directamente en el golpe de Estado, a pesar de que gran cantidad de historiadores aseguren lo contrario. Y aunque no fuera así, aunque el ex general franquista hubiera sido un premio nobel de la paz, ¿qué derecho les daba suprimir una calle de una mujer pionera y una de las pedagogas más destacadas de principios del siglo XX?

Sin embargo, el ayuntamiento de una de las grandes ciudades del mundo, que debería caracterizarse por estar a la vanguardia y no a la cola, ha preferido posicionarse a favor del atraso, el odio y el horror y lo ha dejado claro con ese gesto en el que da lugar al fundador de la Legión, importante símbolo del fascismo español y del militarismo ultranacionalista que protagonizó los episodios más siniestros de nuestro siglo XX. Ha abierto las puertas al fascismo y las ha cerrado a la tolerancia, el respeto y la cultura que representaban alguien como Freire, pilar fundamental de algunos de los ensayos pedagógicos más ambiciosos del centro Cervantes, como la escuela maternal o la formación de maestros.  Justa viajó al extranjero para conocer otras metodologías de enseñanza que luego implantó y que aparecen en los libros de pedagogía, lo que supuso un avance para la época.

A veces lo que ocurre en Madrid parece una película que una ve pasar desde fuera, inmóvil, tras el cristal de una pantalla, con rabia e impotencia y sin poder hacer nada más que dejarla pasar una vez más hasta el siguiente capítulo. Ya hace tiempo que se pasaron todos los límites de la decencia y el sentido común; a muchos parecía no interesarles, otros bien vendieron su dignidad a cambio de unas cervezas. La libertad era eso.

En Madrid ya hace tiempo que todo está perdido, por eso me pregunto si no hay organismos internacionales que velen por los valores democráticos y puedan dar un toque a estos señores que con traje y corbata y nuestro dinero en los bolsillos, se dedican a hacer gracietas y revanchas políticas que perjudican a todos los ciudadanos, pero también a quienes visitan la ciudad esperando en ella progreso y evolución.

Estas últimas gracietas de nuestro alcalde son un insulto a la inteligencia, pero debe ser que está interesado en continuar con el legado franquista y ya de paso dar sentido a la frase de su querido Millán-Astray:  "¡muera la inteligencia!". Yo prefiero quedarme con estos versos de Miguel Hernández que el alcalde decidió retirar:

"Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada"
Miguel Hernández