Otras miradas

¿Qué PSdeG queremos?

Pablo Arangüena

Diputado autonómico y vicesecretario general del PSdeG-PSOE

El portavoz del PSdeG, Gonzalo Caballero durante el debate del Estado de la Autonomía de Galicia, en el Parlamento gallego, a 13 de octubre de 2021.- Álvaro Ballesteros / Europa Press

Afronta el PSdeG-PSOE unas primarias en las que se decidirá el rumbo de un partido que aspira a romper la hegemonía de una derecha que lleva 34 de los 40 años de autonomía gallega ejerciendo un dominio que mantiene Galicia políticamente paralizada.

Gonzalo Caballero –profesor universitario sin cargo institucional u orgánico previo y que lleva solo 2 años en el Parlamento- tiene en el haber de su mandato un resultado histórico en generales (2019) y otro en unas europeas y municipales que dejaron 3 diputaciones, 5 ciudades de Galicia y 111 ayuntamientos en manos socialistas. Sin embargo, como candidato sufrió el primer aplazamiento electoral de nuestra historia, celebrándose las elecciones tras un confinamiento que mudó el tablero político gallego. Fruto de ello, hubo una abstención del 51% no vista desde las primeras autonómicas de 1981, perjudicando sin duda al PSdeG. El viento de cola de antes de la pandemia se puso de proa, con una intensa y prolongada campaña mediática de Feijóo para culpar al Gobierno central de todos los problemas de Galicia, erosionándose las posibilidades del socialismo, que a pesar de ello subió del 17% al 19%, manteniendo el mismo número de escaños.

La alternativa a Gonzalo Caballero centra su crítica en ese resultado. Esto llama la atención porque Valentín Glez. Formoso, que la encabeza, es también, además de Alcalde de As Pontes y Presidente de la Diputación de A Coruña, el secretario general del partido en la provincia coruñesa, la que tuvo los peores resultados de todo el PSdeG, un 16,7%, lastrando fuertemente el resultado total (19,4% en Galicia) dado que concentra el 41% de la población gallega. En As Pontes, el PSdeG bajó del 27% en 2016 al 19% en 2020. Dicho de otra forma, si hay una provincia de Galicia donde el PSdeG tiene un problema electoral en autonómicas –a pesar de gobernar 3 ciudades y la Diputación- es justamente la de A Coruña, como ya se anticipó en 2016. Sin contar que el modelo As Pontes, basado en la identificación de los intereses de un pueblo y de una gran eléctrica, parece muy poco extrapolable.

Ni sus mayores adversarios discuten la capacidad de trabajo de Gonzalo Caballero, y su balance en un partido que cuando cogió las riendas en 2017 estaba en manos de una gestora y perdía apoyos en todas las elecciones desde 2009 es claramente positivo porque se ha quebrado esa tendencia y hay más diputados en el Congreso, más alcaldías, más diputaciones, etc. Pero eso no es suficiente para quienes reclaman llegar a la Xunta a la primera, obviando algo tan extraordinario como una pandemia y una suspensión electoral. Se olvida que en 11 procesos electorales  -y sin contar a González Laxe, que fue Presidente tras una moción de censura- eso solo se produjo una vez, con Emilio Pérez Touriño, precisamente el único candidato que tuvo una segunda oportunidad en 40 años.  El propio Touriño decía, un año antes de ser tercera fuerza en las autonómicas de 2001, que "una gran lección que tiene que aprender el socialismo gallego, como hicieron todos los partidos, es que salvo por errores muy graves no podemos cuestionar y poner todo patas arriba en cada envite electoral".

Por su parte, González Laxe decía en una entrevista reciente que "los líderes no son como el champán, que abres la botella y sale la burbuja, los líderes hay que formarlos". La botella de Gonzalo Caballero –un líder en crecimiento que ha ganado en 4 años la experiencia que otros adquieren en 20- no ha sido ni descorchada cuando se postula una alternativa desde una tradición de baronías y aparato que parecía superada. Es, en el fondo, y con las lógicas diferencias, una repetición de las primarias de Borrell, o de las de Pedro Sánchez contra Susana Díaz: más izquierda contra menos, apertura contra enrocamiento: unas primarias por el alma del PSdeG.

El PSdeG es el único partido gallego que ha tenido 8 candidatos en 11 autonómicas. Alguien denominó esta anomalía política como la "rutina cainita" del PSdeG, y es sabido que el cainismo no lleva a buen puerto. Después de mejorar resultados en todos los procesos electorales de estos años, en dos de ellos de forma histórica, es evidente que el PSdeG está mucho mejor que en 2017 y puede encarar el futuro con optimismo. Toca elegir si seguir esa línea ascendente dando tiempo para cosechar lo sembrado o poner todo, como decía Touriño, patas arriba otra vez, porque enfrente no se ve un mejor proyecto ni una referencia más sólida y sí un perfil más conservador y acomodaticio ante el PP de Galicia y un modelo de partido más de élites y menos de militancia. Hay que acertar para no retroceder.