Otras miradas

Es lo que hay

María Guijarro

Diputada del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso

El portavoz de Vox en las Cortes, Juan García-Gallardo (i), felicita al candidato del PP a la Presidencia de la Junta de Castilla y León y presidente del partido en la región, Alfonso Fernández Mañueco (d), tras su debate de investidura.- Photogenic/Claudia Alba / Europa Press

"Es lo que hay". Eso es lo que contestaba Alfonso Fernández Mañueco cuando le preguntaban por la falta de paridad en su nuevo Gobierno de Castilla y León.

Doce personas constituyen el Ejecutivo de esta Comunidad Autónoma y de ellas solo tres son mujeres. En serio, "¿es lo que hay?" ¿En serio señor Mañueco?

A ver si queda claro. La paridad en la toma de decisiones y en la gestión política es una cuestión de democracia. No es una cuestión menor. Ni mucho menos. Todo lo que sea falta de paridad en un déficit democrático.

Ya en 1985, en la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer celebrada en Nairobi, los gobiernos y parlamentos se comprometieron a promover la igualdad de género en todas las esferas de la vida política. Esas iniciativas siguieron consolidándose en el Plan de Acción de Beijing, adoptado en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Fue también en esa conferencia cuando la violencia contra la mujer fue identificada como un obstáculo para el adelanto de la mujer que requería una atención especial. Eso parece que tampoco preocupa en Castilla y León cuando asumen los postulados negacionistas de la extrema derecha.

La Unión Interparlamentaria que se ha dedicado a la investigación y la recopilación de datos sobre las mujeres en los parlamentos ha remarcado siempre que "el concepto de democracia sólo tendrá un significado verdadero y dinámico cuando las políticas y la legislación nacional sean decididas conjuntamente por hombres y mujeres y presten una atención equitativa a los intereses y las aptitudes de las dos mitades de la población."

Partidos como el Partido Socialista han demostrado que el uso del sistema de cremallera ha tenido un profundo impacto en la mejora de la presencia de las mujeres en los cargos electos al igual que la legislación que establece sanciones económicas cuando los partidos políticos no respetan la paridad entre las candidatas en las elecciones.

En nuestro país, el presidente Rodríguez Zapatero, de la misma Comunidad Autónoma que Mañueco, fue el primer mandatario español que introdujo la paridad en aquel Gobierno socialista de 2004. Desde entonces hasta hoy ha habido muchos avances. Con mucho camino por recorrer, pero también con un camino recorrido por gobiernos socialistas como el del presidente Sánchez. En los últimos años, en Europa y fuera de ella giran la cara hacia España a la hora de desarrollar leyes y hacer políticas feministas.

Pero el Partido Popular y Vox niegan la mayor. Niegan que los espacios de poder son también de las mujeres. De más de la mitad de la población española. De más del cincuenta por ciento. Y ese mismo porcentaje debe traducirse también en representatividad en la toma de decisiones. El cincuenta por ciento de las decisiones económicas, sociales y culturales deben ser de las mujeres.

Y las exigimos sin ningún tipo de complejo. Complejos free. Igual que a los hombres se les ofrecen y ellos asumen responsabilidades sin ningún planteamiento de "síndrome del impostor". Y no me vengan con que "se elige a los mejores independientemente de si son hombres o mujeres". Es una pereza inmensa volver a ese debate demagógico y antiguo. ¿ De verdad tenemos que volver a explicar los obstáculos con los que se encuentra una mujer para acceder a ciertos puestos en la política, y por supuesto en otros espacios de poder, y los privilegios de los que disfrutan los hombres en ese mismo acceso ? A las mujeres nadie nos ha regalado nada. Nada. Y no se nos evalúa con la misma vara de medir. Aun no.

Y es que en esta democracia nuestra el mal ejemplo de Castilla y León en cuanto a la paridad nos demuestra que como decía Simone de Beauvoir "bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida".

El PP abrazando a Vox (de manera literal) lleva una deriva muy preocupante con todos estos retrocesos en igualdad y en lucha contra la violencia machista. Desprecio y burla en Castilla y León o en Madrid a la paridad y a las políticas de igualdad son un menoscabo a la democracia. Un retroceso inadmisible.

No, señor Mañueco. No es lo que hay. Ni un paso atrás.