Otras miradas

El ruido y las cosas del comer

María Guijarro

Diputada del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, aplauden en una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 28 de abril de 2022, en Madrid (España).- Eduardo Parra / Europa Press

Cantaba Sabina: "Ruido. Mucho ruido. Ruido interesado".

Afortunadamente la realidad es más tozuda que el ruido y las cifras también.

Y las cifras son buenas porque a pesar de la guerra de Putin; a pesar de la pandemia, de la que estamos saliendo, los datos tapan el ruido interesado. O deberían taparlo. Responsabilidad de los medios mediante.

La reforma laboral sigue registrando efectos positivos. Efectos sin precedentes. Por primera vez España supera los veinte millones de personas afiliadas. El paro vuelve a descender y además con récord de contratos indefinidos. Desciende la temporalidad y jóvenes y mujeres son la cara más visible de la mejora en el empleo.

Y estos datos nos permiten solicitar a la Unión Europea el segundo desembolso de los fondos europeos. Somos el primer país en poder solicitarlos.

El turismo sigue creciendo y el salario mínimo ha subido de 735 a 1000 euros. Y hace unos días se convalidó un Real Decreto Ley que marca el Plan Nacional de respuesta a las consecuencias sociales y económicas de la guerra de Ucrania.

Pues eso, en las cosas de comer trabajamos. En que nuestra economía crezca más que la media europea, en frenar la inflación sin demagogias, ni falsas bajadas de impuestos; en que los contratos fijos se multipliquen y el déficit se reduzca.

Igual es que a los que hacen ruido les "rinde" el cuanto peor mejor y por eso votan en contra de todas estas cuestiones. Parece que hay que incentivar las malas noticias para que los nubarrones se ciñan sobre presente y futuro. Y votan en contra de bajar la gasolina, bajar los impuestos de electricidad, subir el quince por ciento del Ingreso Mínimo Vital o el bono social eléctrico a 600.000 personas.

Y en medio de todo este negacionismo económico y de remar a la contra, se acusa al Gobierno de "no estar en las cosas del comer". Increíble. A todo hay que estar señores y señoras del ruido. A todo. Con altura de miras, con responsabilidad de Estado.

Hay que estar a la política económica, tan importante en un contexto complicado y al mismo tiempo hay que seguir luchando contra la violencia machista insoportable, que sigue asesinando cada semana a mujeres por el hecho de ser mujeres. Hay que seguir con la mejora de la calidad democrática sin sembrar dudas por parte del que se dice líder de la oposición, con la defensa a través de la Ley Zerolo de la protección de los derechos de las minorías o legislando en materia de Telecomunicaciones o de Ciencia.

No se equivoquen señores de la derecha y ultraderecha. Estamos en las cosas del comer.

Y las cosas del comer son muchas. Son la economía de las familias y la macro economía. Son la atención a las personas más vulnerables de este país y también las que sufren en otros países. Son el seguir defendiendo derechos y libertades que se ven amenazados más de lo que parece. Son situar a España donde le corresponde en Europa y en el mundo. Son fortalecer una Sanidad pública y una Educación pública de calidad para todas y todos. Son crear un empleo digno y estable y luchar contra el paro juvenil y la brecha salarial.

No se equivoquen, su ruido no construye nada. Solo destruye. Y destruye este país, no al Gobierno. Porque ustedes quieren lo que decía Sabina: "se borraron las pisadas, se apagaron los latidos y con tanto ruido, no se oyó el ruido del mar".

No se lo vamos a permitir. Se oyen y fuerte las pisadas, los latidos y el ruido del mar. Ni un paso atrás.