Otras miradas

Julio Anguita no era un líder

Joaquín Recio

Julio Anguita, en una imagen de archivo
Julio Anguita, en una imagen de archivo

Reflexiones sobre Julio Anguita a dos años de su fallecimiento

No, no lo era. Nunca fue un líder. Julio Anguita fue ante todo un dirigente.

El propio Julio rehuyó toda su vida de utilizar la palabra "líder", que para él tenía connotaciones materiales con el mundo de la empresa y sus liderazgos, basados en el individualismo y la competitividad. Pero sobre todo rehuyó a utilizar esta palabra porque escondía una parte fundamental del trabajo político que hay que desarrollar como es la construcción de la organización y del colectivo. Un dirigente es en todo caso aquel habilitado por los demás para dinamizar y señalar los caminos que entre todos y todas podamos ir definiendo como mejores.  Esto no implica una infabilidad del dirigente respecto al líder, ni mucho menos se puede desprender nada de esto de forma consustancial. Lo que venía a reivindicar Anguita y así lo dejó claro en varias intervenciones, es que un dirigente debe tener firmeza, amor por lo colectivo y capacidad de escuchar y ser flexible en los momentos que sean necesarios en aras de otro momento superior. Precisamente la reflexión sobre por qué un dirigente y no un líder la dejó escrita en el memorable prólogo que escribiera en 2012 para la biografía de Diego Cañamero Valle.

Es esta última década precisamente desde 2012 al 2022 es cuando más se ha discutido en la izquierda española sobre los liderazgos. ¿Quién se puede legitimar para ser adalid de las masas?  ¿A quien la televisión y otros medios lo encumbran  o al que responde a una organización de miles de afiliados...? ¿Quién puede usar un superliderazgo y a la vez hablar de democracia radical o participación de las bases...? Se podría hablar en este punto de los personalismos nacidos en Podemos o en Izquierda Unida, unos liderazgos llevados a extremos populistas que en algunos puntos todavía no han terminado. Pero lo que quería en este artículo no es desentrañar ningún "mal" de la izquierda actual ni mucho menos hacer de "flagelo crítico"... Ya hay demasiadas bombas de racimo diseminadas en la izquierda pues, como sabrán, ya estamos de nuevo en época electoral.

Manuel Vázquez Montalbán tiene para mí una importante reflexión sobre los liderazgos en la política española; y llegó a la conclusión siguiente: "La izquierda española es per se una izquierda basada en liderazgos muy fuertes, en personas concretas en las que se depositan todas las esperanzas". Vázquez Montalbán expresaba esto con cierta lógica de fatalidad porque, queramos o no, la construcción de un sujeto emancipador en base a liderazgos muy marcados deja precisamente las puertas abiertas a la falta de pensamiento crítico. Lo que venía a decir Manolo no es otra cosa que parece un hecho cultural consumado que la izquierda española necesite un amado líder.

Los análisis de Vázquez Montalbán se echan de menos al igual que los de Julio Anguita. Pero habrá que quitarse ya de la cabeza esto, pues la mejor forma de honrarlos es evidentemente leerles y conocer toda su obra, que seguro que en algún título, en algún artículo o en alguna entrevista nos pueden ayudar a entender mejor la actualidad. Precisamente movido por este objetivo, nos pusimos a explorar todo lo que había de Julio Anguita en el Archivo Histórico del PCE (AHPCE) y surgió el libro Nada sucede por casualidad.

Julio Anguita en la década de secretario general del PCE: 1988-1998

En el 2020, al poco tiempo del fallecimiento de Julio Anguita, se abordó este título que recogiera sus publicaciones en los medios escritos del PCE como Nuestra Bandera y Mundo Obrero. Una primera muestra de lo que había en el AHPCE nos mostraba una gran diversidad de materiales que había que analizar en detalle y en lo concreto. Pero no pudimos comenzar el trabajo debido a la pandemia del coronavirus, que limitaba el acceso a los investigadores al AHPCE. Así que tuvimos que esperar a que la situación mejorara y fue entonces, en junio y julio de 2021, cuando accedimos a los contenidos.

En primer lugar, descartamos una publicación que incluyera los textos aparecidos en Nuestra Bandera, pues muchos de estos artículos publicados en esta revista  (tampoco son una cantidad significativa en su cómputo total) habían sido publicados ya fuera de la revista. También porque era mejor centrarse en un período concreto en este primer trabajo, y la mayoría de los textos son posteriores a 1998.

La temporalización de este primer trabajo se circunscribe precisamente a la década en la que Julio Anguita fue secretario general del PCE, de 1988 a 1998. Una década turbulenta en el orden internacional con la caída de la URSS, la guerra del Golfo Pérsico... y en el Estado español con la ETA muy activa, la posible disolución del PCE, caso Roldán, corrupción, felipismo... En esta década se forja Julio Anguita como gran dirigente. No sólo estuvo a la altura de la historia en sus formas e intervenciones, en sus propuestas y acciones... sino que consiguió que el PCE creciera en torno al proyecto de convergencia y unidad que supuso Izquierda Unida en sus orígenes.

El período inmediatamente posterior a esta fecha, su presencia en Mundo Obrero es más aleatoria y sobre todo va ligada a su papel como coordinador de Izquierda Unida, por ejemplo con entrevistas a su persona en calidad de esta responsabilidad o algún documento de debate... Y en la etapa posterior a su coordinación general hay muchos artículos en referencia a él, alguna entrevista y, sobre todo, su sección de opinión La atalaya, que comenzara en 2004.

El concretar esta primera investigación de Julio Anguita en el AHPCE a este período ayudará a conocer mejor esta década fundamental para el PCE, en el que se debaten cuestiones tan importantes como la desaparición del partido o la unidad de los comunistas, en referencia a los que se fueron en 1982. Una década crucial también porque nace Izquierda Unida, no sólo como un instrumento electoral si no como un movimiento político social. De los debates iniciales de IU y su deriva, con sus complejidades internas y territoriales, dan buena cuenta los artículos y entrevistas que contiene esta última publicación póstuma de Julio Anguita.

Julio Anguita y La Pasionaria, en una imagen de archivo
Julio Anguita y La Pasionaria, en una imagen de archivo

La edición final ha sido a cargo de Manuel González, un gran especialista que ha trabajado durante décadas en el diario El País. En todo el trabajo previo de selección y compilación precisamente hemos estado persiguiendo ese objetivo difusión del legado de Julio Anguita. Julio nos proponía siempre un binomio fundamental, estudio y organización. De ahí que surja esta publicación como manual práctico aunque sea un voluminoso libro de setecientas páginas. Hemos extraído todo los textos que tengan que ver con él, y la mayoría estaban firmados por su persona o eran entrevistas a él. Hemos ido valorando uno por uno y la realidad se ha impuesto de la siguiente forma: es prácticamente imposible descartar algún texto para una publicación que tiene como objetivo dar a conocer a Julio Anguita en su integridad a partir de estas fuentes directas que son sus textos publicados en Mundo Obrero.

No hemos podido descartar ninguna entrevista, por ejemplo. Incluso hay entrevistas cercanas en el tiempo, de apenas dos meses de diferencia, pero precisamente la motivación de las mismas se debía a los temas que trataban, por lo que evidentemente se dicen cosas muy interesantes para su lectura a día de hoy. Consideramos que cualquier persona interesada, ya sea militante comunista, una persona que se dedique a la investigación de la historia política reciente de nuestro país, o simplemente le guste conocer a este político desde sus fuentes más primarias... tiene que tener acceso a todo lo que hemos encontrado, porque por sí mismo tiene valor histórico y político. Lo que presentamos es un legado que solamente la historia podrá juzgar.

De vueltas a considerar los contenidos de la investigación, lo que quizás nos dio alguna duda fueron los llamados "informes". Son textos habitualmente escritos en colectivo, por personas cercanas a la secretaría general o designadas para ello, pero que casi siempre termina con la revisión y el estilo propio del dirigente. En el caso de Anguita, según testimonios cercanos y directos a esta época, dependiendo de qué cuestiones delegaba más o menos en la elaboración colectiva de los informes. Lo que está claro que la síntesis, la capacidad crítica de sumar y generar una nueva tesis, las daba el propio Julio Anguita. Así que más allá de estas pequeñas elucubraciones hemos dado como buenos estos textos como para incluirlos en el corpus de esta obra, pues ayudan a conocer el mensaje y el contenido desarrollado en su trabajo orgánico. También porque hay "informes" y "conclusiones" que surgen más como resumen de la cuestión y son trasladados directamente en el momento, de forma espontánea,  por el dirigente, y esto va unido a su gran capacidad de síntesis. La naturaleza de estos documentos está ligada a la propia personalidad y capacidad del orador y queda después transcrito en negro sobre blanco para siempre.

En todos los textos aquí presentados podemos encontrar análisis y consideraciones muy de actualidad. De ahí que hayamos considerados casi la totalidad de lo encontrado como útil y necesario para el público. Por ejemplo en una conferencia del PCE, la dedicada a organización y política celebrada en noviembre de 1993, dice lo siguiente:

El fascismo no es un sistema, un régimen consolidado a través de los arquetipos y modelos que conocemos: el franquismo, el de Mussolini, el nazismo... Es algo más complejo.

Para empezar, el fascismo, como muestra la historia, es hijo del sistema capitalista en crisis; cuando entra en crisis, en una crisis profunda, el fascismo emerge del sistema capitalista. Es su hijo, no viene de otro sitio. Emerge en el primer mundo, porque es también hijo de la sociedad opulenta cuando entra en crisis.

En segundo lugar, el fascismo comienza por descalificar los valores sociales y exalta al individuo; al individuo que tiene la gallardía de romper con el colectivo que está corrompido, y se enfrenta el nombre del ideal y de la justicia: Rambo, la paralegalidad, el ejecutor, el vengador. Ya que jueces y policías no pueden hacer cumplir la justicia, llega alguien que situándose no en contra de la ley, al margen de la ley, en su propia legalidad, que es defendida por el hecho de que su acción ha tenido éxito. Eso es un                pensamiento fascista.

Pensamiento fascista, que como un magma informa a la sociedad, es la exaltación de ataque contra la política y los políticos ¡ojo con esto! Una de las bases fuertes del fascismo es la generalización, la descalificación global: La política es corrupción. El pueblo es ignorante y lo que aquí hace falta es gente que sepa. Esto lo está escuchando uno ya en la calle.

Pero el fascismo, además, se caracteriza por el enfrentamiento y la ruptura de la clase obrera. La ruptura entre los trabajadores por el puesto de trabajo, el modo cómo se plantea el tema de la competitividad, el enfrentamiento a este Estado y la apelación a un Estado fuerte, ya se está escuchando en la calle. Hace falta un Estado fuerte que imponga algo que esté por encima de la política; hombres de buena voluntad...                Siempre se utiliza este lenguaje. Y como elemento fundamental, en cuanto entran la competencia por el puesto de trabajo, el racismo, la xenofobia, determinados nacionalismos que ocurren en Europa.

En cualquier documento, ya sea orgánico o para el público de una conferencia o para el Congreso de los Diputados, podemos encontrar temas que nos preocupaban y nos siguen preocupando.

Una gran capacidad de análisis y un estilo propio

Me permito en este artículo hacerlo un poco más extenso para manifestar algunas consideraciones sobre la praxis política de Julio.

La vida del partido se refleja en su diario Mundo Obrero. De ahí que un somero análisis de los contenidos encontrados podemos considerar:

  • La importancia de la Fiesta del PCE y del mitin del secretario general en este marco. Demostración de fuerza militante es el espacio donde se inicia la actividad y se marca el comienzo del año político. Destacan, a mi parecer, entre todos los mítines de la fiesta protagonizados por Julio Anguita, por su contenido y belleza formal, el primero y el último. Son de una estructura y de una profundidad que eleva a la militancia a una comunión intelectual durante un tiempo muy especial. Cuántas veces Julio Anguita paraba la ovación para pedir que el auditorio escuchara lo que explicaba. Muy especial es el mitin del 98, con casi 30 páginas en el documento original, inolvidable, y aquí incluido como no podía ser menos. Del manejo de la oratoria, la declamación perfecta, de los tonos emocionales... que producía Julio solamente pueden hablar quienes lo vivimos.
  • Otro elemento clave para comunicar y transmitir ideas a la militancia, con una clara perspectiva pedagógica, es la entrevista. Julio Anguita, como dice el profesor José Sarrión, las clavaba. La entrevista era aquellos años el momento decisivo de los políticos, donde en muy poco espacio debía decir mucho, donde la fotografía de la actualidad debía ser la adecuada para conseguir la atención del lector y la lectora... muy parecido al estilo actual de las redes sociales con sus Twitter y Facebook.

Julio Anguita era consciente del valor que tenían las entrevistas, y desde el punto de vista de su desarrollo en estos diez años, siempre había momentos claves para la misma. Una que no podía faltar era la que se ofrecía en el Mundo Obrero de cada septiembre, número que se repartía masivamente en la fiesta del PCE. Y otras eran antes de los congresos, conferencias o consejos políticos federales de IU...siempre en momentos cruciales para ofrecer claves de la problemática, razones, argumentos... Sin duda destacan las entrevistas de Miguel Bilbatúa, que se convirtieron en un clásico hasta su temprana muerte en 1997 por un infarto de corazón.

Esta investigación y posterior compilación de textos de Julio Anguita lleva el título de Nada sucede por casualidad en referencia a su discurso Nada sucede por casualidad, nada es producto del azar. La historia siempre pasa factura, en el mitin de la Fiesta del PCE 1991 (M.O. núm. 2, octubre 1991). La elección de un título por nuestra parte no ha sido fácil. Teníamos buenos títulos como ¿Qué queda? Nada, humo, o Todo es posible o este otro Que me borren de esta civilización.  Se eligió el título Nada sucede por casualidad porque contiene dos cuestiones importantes: el conocimiento de la historia y el desarrollo de la misma (materialismo) y el matiz explicativo (pedagógico).

Hemos editado los textos de la forma más sencilla, sin aparato crítico, tan sólo ubicando cada artículo con una nota a pie de página a su  comienzo. Una manera sencilla para que no haya ninguna alteración  sobre los contenidos, así mostrando lo más objetivamente posible al estudioso y también al público interesado estos textos que son fuentes para la historia del comunismo español y de la época más reciente de la historia de España. De la importancia de estos textos estamos seguros los editores, ahora quedará a juicio del público lector la idoneidad de nuestra afirmación.

Para terminar a modo de conclusión. Tan sólo nos ha movido el bello ejercicio de la memoria hacia un gran dirigente del que debemos seguir aprendiendo, Julio Anguita, que así sigue entre nosotras y nosotros. Como él me dijera en un correo contestando a una foto que le envié donde estaba con Manuel Vázquez Montalbán entre otros "la poesía y la memoria también son armas para el combate". Por siempre, Julio.