Otras miradas

De Britney Spears a Rocío Carrasco: sé una víctima perfecta o te criticarán

Ana Bernal Triviño

La vida y las finanzas de Britney Spears han estado controladas por una tutela legal desde 2008..- Mario Anzuoni/Reuters

Las madres que protegen a sus hijos e hijas de padres maltratadores son denunciadas por ellos mismos (y muchas, condenadas, en contra de la advertencia de Naciones Unidas). Durante el juicio de La Manada, se intentó negar la condición de víctima a la joven violada porque intentaba hacer vida normal (tras las recomendaciones de su psicólogo). No hace tanto se suspendió la entrada a la cárcel de una víctima de violencia de género después de que su maltratador se saltara la orden de alejamiento, la agrediera y ella se defendiera causándole un corte con un cristal. La última moda es que cualquier mujer que cuente, de forma pública, haber sufrido malos tratos o agresiones sea denunciada por difamación. Estos son ejemplos de lo que hace ya tiempo, en España, el Consejo General de Poder Judicial advirtió en los casos de violencia de género también: las denuncias cruzadas. Es decir, que el propio agresor denuncie a la víctima para decir que él sí es la víctima de verdad. Y eso debe hacer, sobre todo cuando además hay antecedentes, que la justicia y los juicios sociales deban ser mucho más cautelosos.

Esto que acabo de escribir aquí no solo es una estrategia del machismo, sino que entre las propias mujeres es una trampa en la que se cae una y otra vez. Cuando el machista dice ser él la víctima, habrá personas que ni siquiera escucharán el testimonio de la denunciante o lo cuestionarán según cómo ella se comporte. Es el gran triunfo del machismo: decirnos cómo deben ser las víctimas. Porque la sociedad solo te entenderá como buena víctima si te matan o si te suicidas o te verán como tal solo si estás calladita, llorando y sin que se te vea mucho. Es como una especie de manual de la víctima santa: no hables, llora, no digas nada malo de tu agresor, mide tus palabras, controla tus gestos, cuidado con la ropa que te pones el día del juicio, no uses mucho color ni maquillaje, no subas fotos donde se vea que intentas recuperar tu vida... 

Pero mucho menos, que nadie se entere que has tenido abusos sexuales de pequeña (porque será usado en tu contra), tampoco que hayas querido defenderte, que lo hayas golpeado en una pelea o que le hayas gritado o que lo hayas insultado mientras él te machacaba día tras día psicológicamente... Porque entonces es muy probable que una buena parte de la sociedad (que, quizás incluso te juzgue como jurado popular) ya no te vea con los ojos de víctima, sino de culpable y que ni te escuche ni piense.

A veces, los agresores cuentan con el favor del público de entrada. Incluso, entre las propias feministas, algunas creen que todas las víctimas reaccionan igual. Y no. Hay algunas que se quedan en la etapa del autoengaño, hay otras que reclaman que cambie, hay otras que sufrirán traumas o consecuencias mentales debido a los los malos tratos que condicionarán su comportamiento, hay otras que se quedarán atrapadas en una de las fases de la espiral de violencia, otras gritarán, otras golpearán para defenderse, otras se sentirán impotentes porque frente a su buen considerado agresor tendrán todas las de perder, y todas intentarán solucionar esto sin saber cómo hacerlo bien.

Hace unas semanas leí en redes que, ahora, Rocío Carrasco hablaba en un tono más agresivo... Claro, es que se nos pide controlar también el tono y medir las palabras porque siempre hay que ser ejemplares. En otra tertulia, escuché algo parecido con el caso de Amber Heard... que es que ella era muy agresiva en sus formas. Es como cuando dijeron a Carmina Ordóñez que no daba con el perfil de víctima. O que Britney Spears era loca y golpeaba y nadie la creía. Ahora resulta que te agreden o te amenazan o dicen que van a "follarte cuando seas un cadáver" y tienes que sonreír y dar hasta las gracias por dejarte viva. Porque te quieren llorando y callada, sobre todo callada. Eso sí, luego en las manifestaciones gritamos "yo sí te creo" y todas comentando "mira la serie de Netflix Creedme, cómo puede darle todo el mundo la espalda a la víctima?", cuando tú habrías hecho lo mismo que todo el mundo. 

A ver si ampliamos el foco con ellas. Porque no todas tienen que reaccionar igual. Porque ellas también pueden defenderse. Porque ya está bien de caer en las estrategias del machismo. Y porque, aunque esa víctima la odies, te siente fatal verla, no la soportes, la justicia no le dé la razón, la familia le dé la espalda o adores al agresor... ella seguirá teniendo todo el derecho de seguir contando lo que vivió y denunciar. Y luego pregúntate por qué hay mujeres que no denuncian cuando ven, en otros casos, que no serán creídas. O pregúntate por qué hay sentencias machistas (también con jurados populares) cuando tú sigues exigiendo a muchas que sean las "víctimas perfectas".