Otras miradas

Si votamos, ganamos

Laura Berja

Diputada del Grupo Parlamentario Socialista y portavoz de Igualdad

Acto público de campaña electoral del candidato socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía Juan Espadas, de cara a las elecciones del próximo domingo día 19, este sábado en el Auditorio Parque Santo Cristo del municipio de Cártama (Málaga). EFE/Álvaro Cabrera

Desde que soy militante socialista he vivido todas las jornadas electorales en el colegio que nos toca a mi barrio, el CEIP Santa Teresa Doctora, en Linares. Hay una imagen que se repite año tras año y elección tras elección, la de una niña ilusionada acompañando a su padre a la mesa electoral. Siempre pasa lo mismo, la niña quiere meter el voto en la urna y cuando eso pasa, toda la gente que estamos presentes sonreímos.

Para los románticos de la democracia, meter un voto en una urna es un acto solemne. Yo sigo poniéndome nerviosa, y recuerdo incluso los nervios de la primera vez. Todos los votos cuentan y valen lo mismo, siempre he pensado que el día de unas elecciones es el día en que somos más iguales.

Para los de mi generación, nuestros padres y abuelos votaron cuando ya eran mayores. Mi madre votó por primera vez a los 26 años, mi abuela a los 44 años y mi bisabuela recuperó el voto a los 69 después de cuarenta años de dictadura franquista. Cuando hago campaña en las calles, hay mucha gente que nos dice que votarán siempre al PSOE porque sus padres que ya murieron, siempre lo hicieron. Y a continuación se emocionan. Cuántas vidas y cuantas historias hay dentro de un voto.

Las generaciones que vivieron la postguerra y el franquismo saben perfectamente lo que supuso la democracia, lo que supuso empezar a vivir sin miedo, a decir lo que pensamos. En los primeros años de la democracia señalarse, identificarse con un partido político, todavía producía pavor dentro de las familias. Muchos de los herederos del franquismo seguían viviendo en nuestros pueblos y ciudades; y muchos de ellos no llevaban muy bien vernos libres de represión y sin miedo.

Cada folleto informativo que repartimos en una campaña es un símbolo de la democracia. Son muchos los que por meterse en política en los tiempos del franquismo fueron asesinados al repartirlos clandestinamente. Lo que pretendían cuando daban las octavillas era transformar la vida de la gente, cambiar el mundo en el que tenían que vivir sus hijas e hijos, defender con su vida la libertad.

Es por todo esto que las elecciones y las campañas electorales son la manifestación más honrosa de la necesidad democrática de la pluralidad política. Pedir el voto implica pedir la confianza en un proyecto ideológico porque son las ideas las que cambian el mundo.

 Y no, no todas las ideas son iguales. Las ideas socialistas defienden la necesidad de que los servicios públicos sean de calidad y lleguen a todos y todas por igual, y que para convivir con justicia social ponga más quien más tiene. Desde que en el año 1981 los andaluces y andaluzas conseguimos nuestra autonomía, Andalucía se ha construido con estas ideas. 37 años de gobiernos del PSOE porque Andalucía ha sido y es socialista.

Los gobiernos progresistas de Andalucía han puesto al servicio de la ciudadanía las ideas socialistas, con un sistema educativo y de formación superior que ha permitido que los hijos y las hijas de las trabajadoras y trabajadores del campo sean ingenieras agrónomas o médicos. Unas ideas las socialistas que han permitido que nuestras abuelas, que trabajaron toda la vida y nos enseñaron lo que somos, sean atendidas por los mejores profesionales de la sanidad pública.

 La derecha solo ha gobernado en Andalucía esta última legislatura y sus políticas han debilitado los servicios públicos. Moreno Bonilla no ha defendido Andalucía en un tiempo terrible, la pandemia sanitaria y sus consecuencias para nuestro bienestar. El presidente de la Junta Andalucía solo ha cuidado su imagen, ha estado más preocupado por sobrevivir políticamente él que porque sobrevivan nuestra sanidad o educación pública.

 Cuidar la democracia, a eso debemos dedicarnos ahora. Y votar por el futuro. El PSOE de Andalucía de Juan Espadas es la opción progresista, feminista y verde. Es el partido que defendieron toda su vida tus abuelos, el que protege a tus hijas de la violencia y el que te garantizará unas pensiones dignas. El que sube el salario mínimo interprofesional, amplia los permisos de paternidad a 16 semanas y nos protegió en pandemia, con vacunas y ERTES. No te quedes en tu casa, rinde homenaje a la democracia y vota, porque si votamos, ganamos.