Otras miradas

El conde que asesinó a su mujer

Ana Bernal Triviño

Fernando González de Castejón, en declaraciones a Telemadrid el 17 de marzo de 2015.- TELEMADRID

Días atrás leímos en varios titulares que un conde había asesinado a su mujer y a una amiga de ella. Que él fuera conde, que ocurriese en calle Serrano de Madrid, o que el agresor tuviera fotos de Hitler o de Franco fueron apuntes destacados de las noticias y en todas las tertulias donde, en algunas, daban por hecho que eran factores que no correspondían con lo habitual en un caso de violencia de género. Fue uno de los casos más patentes donde quedó demostrado que aquí todo el mundo opina de la violencia de género sin tener ni idea, como si comentaran un partido de fútbol. Más allá de estos factores, los análisis fueron más alarmantes porque "el conde" había sido también tertuliano, cómo no. De ahí que se le intentara justificar como producto de una "locura" o se recuperó el injustificable concepto de "crimen pasional". 

Tres cosas importantes sobre este tema:

1. El vecindario ya había escuchado discusiones previas aunque no alertaron porque eran "habituales". Él tenía antecedentes de violencia doméstica a su madre y hermana. También la Policía actuó años antes como un caso de violencia de género contra su pareja aunque ella, atrapada en la espiral del maltrato, no llegó a denunciar. Qué bien estaría una buena asistencia psicológica en estos casos que ayudará a que las víctimas fueran conscientes de la realidad, porque después de toda una vida atada a un maltratador el miedo que debía tener sería brutal. A pesar de todos esos antecedentes era un hombre que poseía armas. Y con un arma disparó a su mujer y a su amiga. Ampliemos el foco de la violencia de género porque se lleva por delante siempre otras vidas que no se tienen en cuenta. 

2. Sí, los condes matan también. Y su protagonismo ha invisibilizado dos cosas. Una, que hablemos de ella, de la víctima, de su vida, de cómo tuvo que ser convivir años bajo esa tortura, de cómo tuvo que ser para ella pedir ayuda en aquella ocasión y no poder denunciar... Dos, parece que se tiene que ser conde para que se hable más tiempo de un asesinato machista en los medios de comunicación. ¿Alguien recuerda a qué se dedicaba alguno de los agresores de los más de veinte que han asesinado a sus parejas o ex parejas este año? Son víctimas que pasan de largo en las crónicas o que apenas duran unos minutos.

Uno de los grandes problemas es que el 80% de las mujeres no denuncian, bien por dependencia económica, por miedo o por no reconocerse como víctimas. Yo ya he perdido el número de veces que mujeres con buena posición económica o educativa me han comentado "es que, cuando una ve las noticias, yo pensaba que eso no me podía pasar a mí". Pues sí. Y precisamente, por ahondar en una imagen estigmatizada de las víctimas a un determinado nivel o por asociar siempre este tema sólo a ayudas sociales, otras mujeres sienten que esto no va con ellas. Porque, además, se pueden enfrentar a todo un entorno (desde familia, trabajo, vecindario...) que no le ayude a dar el paso, sino al revés, porque el silencio en determinadas "clases" debe protegerse. Recuerdo un informe que hace un par de años nos anunciaba que la media para denunciar puede llegar hasta los ocho años y que, entre ellas, la mayoría son justo las que tienen estudios de doctorado. Es más, es que pueden ser incluso mujeres feministas las propias víctimas.

3. Y sí. Ha asesinado un conde pero también puede hacerlo un hombre sin titulo nobiliario. Puede hacerlo un abogado, un zapatero, un profesor, un médico, un conductor o uno en desempleo. Que, por supuesto, hay ideologías que refuerzan los estereotipos y la violencia pero que no perdamos el foco de que la violencia de género es transversal. Matan mujeres con fotos de Hitler, de Franco, del Che Guevara, el Dalai Lama o con crucifijo a los pies de la cama. Con ser machistas les basta.