Otras miradas

Radiografía de un saqueo: la educación en el Madrid de Ayuso

Agustín Moreno

Diputado de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid

Una profesora da clase el día del inicio del curso en el colegio de la Alameda de Osuna, a 5 de septiembre de 2022, en Madrid (España). -Marta Fernández / Europa Press
Una profesora da clase el día del inicio del curso en el colegio de la Alameda de Osuna, a 5 de septiembre de 2022, en Madrid (España). -Marta Fernández / Europa Press

De nuevo los escolares cargarán con sus mochilas. De nuevo se encontrarán a sus compañeros y verán que no ha cambiado casi nada. Las mismas ratios, el mismo número de profesores, la misma escasez en los recursos. Seguramente no notaran el deterioro, porque se han acostumbrado a la precariedad desde que gobierna el PP en la Comunidad de Madrid. Y de nuevo el Gobierno repetirá una vez más: el curso escolar ha empezado con normalidad. Nada más lejos de la verdad. Partir del principio de realidad es una obligación para objetivar las cosas y saber de qué estamos hablando. Desde hace 27 años, la política ultraliberal de la derecha viene saqueando la educación pública madrileña. Es un recorte de recursos continuo y una privatización que no cesa. No son opiniones, son datos: la realidad es un argumento irrebatible.

  1. Bajísima inversión educativa. Madrid es la comunidad autónoma que menos invierte de España siendo la comunidad más rica. Se mire como se mire. Solo invierte el 2,13% del PIB frente al 4,93% en España. El presupuesto educativo por habitante es de 754 euros frente a 1.167 de media en España. Y por alumno, de 4.181 euros frente a 6.738 de media del Estado, menos de la mitad que el País Vasco (9.143 €). La ínfima inversión y el peso de la red privada-concertada hace que en Madrid las familias se gasten en educación casi el doble que la media de España.
  2. Privatización galopante, que ha provocado que el alumnado escolarizado en los centros públicos sea del 54% en Madrid frente al 68% en España y a más del 90% en los países europeos. En el caso de Madrid capital, el alumnado de la pública no llega al 40%. Este destrozo se consigue por varias vías: deteriorando la educación pública con los recortes, negando la demanda de las familias de plazas públicas y la construcción de nuevos centros públicos, transfiriendo recursos inmensos a la concertada (1.300 millones este año), y con la política de cheques-regalo a familias ricas con ingresos de 143.652 €/año si son cuatro personas.
  3. Desprecio y abandono de los centros públicos. Como demuestra las altas ratios de 33 alumnos por clase en secundaria y hasta 38 en bachillerato. Visto en términos de ratio alumnado/profesorado, Madrid tiene la más alta de todo el Estado con 12,9 alumnos, frente a 8 del País Vasco o de Asturias. La pandemia demostró algo que todos sabíamos y que venía repitiendo la comunidad científica: la bajada de ratios es fundamental para mejorar la calidad educativa y el éxito escolar. Informan inspectores de Educación que este año en muchos distritos se han quedado alumnos fuera de la pública por sobrar plazas en la concertada y derivarles a ella.
  4. Un desastre en Formación Profesional. Como todos los años, decenas de miles de jóvenes se quedan sin la plaza pública que solicitaron ¿Dónde está su libertad de elección? Es una estrategia deliberada que hemos explicado y que tiene como objetivo reducir el peso público y potenciar la FP privada y concertada. Tanto es así que la FP privada ha pasado del 25% en 2007 al 44% en 2020, un aumento de 20 puntos en 13 años, mientras que el porcentaje de FP pública ha caído en el mismo periodo del 75% al 56%. Los propios datos de la consejería demuestran que solo es pública una de cada tres plazas de FP que se crean actualmente. Madrid sigue imponiendo barreras de entrada a la FP, como la tasa de 400€ para matricularse en los grados superiores, una absoluta anomalía en el Estado.

La foto-resumen de este comienzo de curso es: 103 aulas concertadas más, aprobación de cuatro nuevos colegios concertados; 1.000 profesores públicos menos según la Asociación de Directores de Institutos (ADIMAD) en Secundaria a pesar de crecer un 1,6% el alumnado; 33.000 alumnos sin plaza pública de Formación Profesional (FP); y 127 millones de euros de gasto en cheques-regalo para ricos que se detraen de una educación pública infradotada.

Esta es la realidad, luego están las mentiras descaradas del Gobierno de Ayuso. Es decir, la propaganda, el bulo y la manipulación con la complicidad necesaria de medios bien engrasados por las subvenciones de este Gobierno. Aparte de los datos inventados por la consejería, dos ejemplos del mundo al revés que defiende la derecha: para ella, adoctrinar es educar en derechos humanos y no lo es meter el catecismo en las aulas (la gran mayoría de los centros concertados son católicos); hablan de la cultura del esfuerzo y montan chiringuitos universitarios privados donde titulan los que pueden pagárselo. Adoctrinamiento, negocio y hegemonía de valores conservadores. El control de la educación no es ajeno a la frase de Millás de que "votan al PP aunque se presente un mono tocando los platillos".

El problema está, además, en que la política educativa del Partido Popular de Madrid no es inocua y tiene consecuencias muy negativas. Madrid está a la cabeza de Europa en segregación escolar y por razones socioeconómicas, según numerosos estudios académicos (Save The Children, Universidad Autónoma de Madrid, ESADE...). Y el resultado de la baja inversión, el peso de la red privada-concertada con la consiguiente segregación es un modelo de calidad mediocre. Así se pone de manifiesto en el último informe PISA o los datos comparativos de la EVAU con otras comunidades autónomas.

El derecho a la educación no está siendo garantizado por el Gobierno Ayuso que impulsa el sector privado con dinero público. Se está perjudicando una educación pública digna y de calidad. Por ello, Unidas Podemos presentaremos un decálogo de propuestas en la Asamblea de Madrid. Entre otras medidas está doblar la inversión educativa hasta el 5%; bajar las ratios para mejorar la atención a la diversidad y la calidad educativa; aumentar los cupos de profesorado en al menos 1.000 efectivos en Secundaria; 18 periodos lectivos y la recuperación del poder adquisitivo perdido por el profesorado y demás personal por la inflación; aumentar las plazas de FP abriendo grupos de tarde en los IES públicos contratando a nuevo profesorado y no aumentando la jornada; un plan urgente de construcción de nuevos centros públicos educativos y terminar de una vez los centros que están empantanados por la construcción por fases.

No basta con cabrearse mientras el desastre continúa. Hay que actuar y salir a la calle. El 10 de septiembre hay la oportunidad de hacerlo: Marea Verde convoca a toda la comunidad educativa y social a que reaccione. La educación es una cuestión que afecta a toda la ciudadanía porque prefigura el modelo de país que estamos construyendo. Es un error una educación segregadora basada en la educación privada y con una educación pública asistencial convertida en un gueto. Apostamos por una educación pública universal gratuita, laica e inclusiva, que asegure la equidad y la igualdad de oportunidades. Lo que está en juego es una sociedad clasista y desigual o una sociedad cohesionada y más democrática.