Otras miradas

Se puede ganar Madrid

Roberto Sotomayor

Candidato de Podemos a la alcaldía de Madrid

Roberto Sotomayor en una manifestación en defensa de los servicios públicos. -Twitter @SuperRoStar
Roberto Sotomayor en una manifestación en defensa de los servicios públicos. -Twitter @SuperRoStar

Desde que anuncié mi candidatura a la alcaldía de Madrid, además de las muestras de cariño por parte de muchísima gente, a quienes les agradezco de corazón el apoyo, hay una pregunta que se repite en cada entrevista y en cada conversación: "¿Por qué un deportista como tú quiere ser alcalde de Madrid?"

Porque antes que atleta, soy un vecino preocupado por el naufragio social al que nos está llevando el modelo del Partido Popular. Sé lo que significa que tu barrio esté lleno de basura porque el servicio está privatizado y no funciona. Sé lo que supone que el precio de la vivienda esté disparado, tanto para alquilar como para comprar. O que sea más probable ver un unicornio paseando por la Gran Vía que encontrar plaza en una escuela infantil pública. Sé también -y esto me genera particular tristeza- que donde antes había canchas deportivas, ahora proliferan los locales de apuestas que arruinan las vidas de nuestros vecinos y vecinas, especialmente los más jóvenes.  Y todo esto lo sé de primera mano, sin que tenga que venir ningún asesor a contármelo, porque lo vivo día tras día desde hace ya demasiados años.

Otro motivo que me ha movido a dar el paso ha sido la sensación de que nadie está parando los pies a Almeida. Durante los últimos tres años, los ciudadanos madrileños hemos tenido que aguantar escándalos de corrupción muy graves, como el caso de las mascarillas millonarias, en el que el primo del alcalde estaba directamente involucrado; hemos sufrido los recortes en servicios públicos y una involución democrática sin precedentes (todos recordamos el amparo a los discursos de odio ultras en Chueca a la vez que se escondía la bandera LGTBI en el armario) por parte de un ayuntamiento radical que se resiste a avanzar en derechos, protección, igualdad y sostenibilidad, que son las bases para la libertad plena.

A pesar de todos los desmanes de Almeida —que no han sido pocos precisamente—, hay una percepción compartida entre las personas progresistas de que nada le ha pasado factura. ¿Cómo es posible que este radical de los recortes y la corrupción siga pareciendo moderado? Siento decir esto, pero pienso que ha tenido mucho que ver que la oposición le haya sido realmente cómoda. ¿Por qué no trabajar en presentar una moción de censura cuando se ha descubierto una estafa millonaria en lo peor de la pandemia con la mediación del primo del alcalde? ¿O por qué la oposición se ha prestado a blanquear al alcalde firmando los Pactos de la Villa junto al PP y VOX, en vísperas de una negociación presupuestaria? Las respuestas me hacen pensar en un derrotismo y falta de ambición que está haciendo mucho daño al ideal de cambio y  progreso.

Ante este escenario, estoy seguro de que las cosas se pueden hacer de otra manera. Que podemos ganar Madrid como ya hicimos en 2015, generando una ola de ilusión y de compromiso, invitando a la gente a movilizarse, a participar y a construir un proyecto de ciudad diferente, que haga que nadie se quede en casa el días de las elecciones.

Debemos ser firmes contra las políticas liberticidas del PP y llegar hasta el final para denunciar las injusticias. Pero también es momento de presentar un nuevo modelo para Madrid: europeo, verde, social y ambicioso, que ya está funcionando con éxito en los municipios donde Podemos gobierna. Ciudades limpias y prósperas, habitables, pacíficas y con un plan de futuro, como pasa en otras capitales europeas.

Quiero alcanzar la mejor versión de Madrid. Convertirla en la capital europea de referencia para el siglo XXI, porque tenemos el potencial y solo hace falta que la voluntad social y política llegue también al ayuntamiento. Por eso animo a todo el mundo a que marque en el calendario la cita del 28 de mayo y me acompañe. La carrera será larga pero estoy acostumbrado a afrontar retos.

Tenemos que interiorizar que Madrid se puede ganar.