Otras miradas

La hora de los ayuntamientos de barrio

Rita Maestre, Nacho Murgui y Paco Pérez

Concejales de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid

Madrid tiene en la actualidad 3,3 millones de habitantes, casi el doble que Barcelona y cuatro veces más que Valencia, la tercera ciudad más poblada del estado. Le siguen Sevilla, Zaragoza, Málaga... hasta llegar al número 17 ¿Qué ciudad ocupa esa posición? Ninguna. Es un distrito madrileño, Carabanchel, que con sus 258.000 habitantes supera en población a Vitoria-Gasteiz. En el conjunto del Estado, cinco distritos de Madrid -además del ya mencionado, Fuencarral-El Pardo, Latina y Puente de Vallecas- figuran entre las 25 "ciudades" españolas más pobladas.

Estos cinco distritos fueron o formaron parte de municipios independientes, anexionados a Madrid en diferentes momentos históricos. Territorios que fueron "relegados" a la categoría de distritos con escasas capacidades económicas, competenciales y políticas para dar respuesta a las necesidades de sus vecinas y vecinos.

Y en esto Madrid -tercera capital europea más poblada, solo por detrás de Londres y Berlín y con un millón de habitantes más que París- se diferencia mucho de otras ciudades de Europa, donde sí se han desarrollado formas de gobierno más pegadas al territorio. Mientras en Madrid los concejales de distrito son designados por el alcalde, y en escasas ocasiones son personas con un mínimo arraigo en el mismo, en París son elegidos en comicios separados de las elecciones a la Alcaldía. Es decir, la alcaldía distrital puede ser de diferente signo político que el de la ciudad.

Esta fórmula no se ha ensayado nunca en Madrid. La sede del Ayuntamiento de Madrid es un búnker inaccesible que concentra casi todas las competencias municipales. Diseminadas por el territorio, hay 21 juntas municipales presididas por concejales nombrados por el alcalde, que gestionan en torno al 15% del presupuesto municipal y que apenas tienen competencias para dar respuesta a las demandas de sus vecinas y vecinos.  La respuesta en este ámbito suele ser "instaremos al órgano competente" y "vuelva usted mañana".

Durante nuestro gobierno llevamos más competencias a los distritos y más capacidad de decisión sobre el presupuesto municipal y habilitamos herramientas de participación (presupuestos participativos, foros locales, etc.) para que la ciudadanía pudiera incidir en las políticas públicas. Sin embargo, Almeida -como en otras muchas cosas- ha frenado este proceso de descentralización y apertura del Ayuntamiento, dejándolo en un punto muerto. Pero las cosas van a cambiar. Avanzar en esa transformación de una estructura tan lenta, burocrática y centralizada como el Ayuntamiento de Madrid, requiere valentía y energía, y en Más Madrid tenemos mucho de ambas.

Más presupuesto y más personal para las juntas municipales

En estos tres años hemos comprobado que el Ayuntamiento de Madrid no es capaz de atender las urgencias y particularidades de cada territorio. Las vecinas de El Cañaveral, Las Tablas, Montecarmelo o el Ensanche de Vallecas tienen necesidades muy distintas a las de Entrevías, Arganzuela, Aluche o Carabanchel Bajo, y todos estos barrios acumulan demandas no atendidas. Por tanto, es necesario llevar más recursos a las juntas municipales, a esos ayuntamientos de barrio, para que tengan la capacidad de construir los equipamientos y servicios necesarios.

Y que estos ayuntamientos de barrio presten servicios esenciales como la limpieza, el mantenimiento y conservación de las vías públicas y las zonas verdes, o las políticas activas de empleo. De esta manera sería mucho más eficaz la gestión del municipio. Cuanto más cerca está el problema de quien lo tiene que solucionar más posibilidades de éxito de la gestión municipal. Por eso planteamos que los distritos pasen del 15% del presupuesto del Ayuntamiento a gestionar un 50%, con la correspondiente reorganización administrativa del personal.

Y en el momento actual, de gran incertidumbre económica y social, es justo cuando las instituciones democráticas deben aportar soluciones. Si queremos que la democracia sea la senda hacia el futuro, la democracia debe ofrecernos un futuro.

Que las vecinas y vecinos decidan quién gobierna en el distrito

Además, quien gobierne esos ayuntamientos de barrio debe vivir en el distrito y ser elegido directamente por sus vecinos y vecinas, para así rendir cuentas ante ellos en las elecciones locales. Para nosotros es una manera de romper la desafección de algunos representantes políticos, más centrados en sus aparatos electorales que en sus electores.

Esto significa delegar poder y distribuirlo: el Ayuntamiento de Madrid necesita dar un salto -y lo hará a partir de mayo de 2023- a las formas de gobernanza del siglo XXI y abandonar las lógicas de control partidista en favor de la eficiencia de las políticas públicas poniendo a la ciudadanía en el centro de su acción.

Aspiramos a la ciudad de los 15 minutos, un modelo de proximidad y distribución descentralizada de los recursos y los servicios que nos permita reducir los desplazamientos y la contaminación y el tiempo que empleamos en ellos. Esta proximidad también debe ser parte de la manera en que nos gobernamos. /