Otras miradas

La encrucijada del PP sobre el aborto

Marisa Kohan

Periodista de Público

El exportavoz del PP en el Parlamento vasco, Borja Sémper, comparece tras ser elegido como portavoz del comité de campaña de la formación para las elecciones autonómicas y municipales del próximo 28 de mayo, a 9 de enero de 2023, en Madrid (España). Carlos Luján / Europa Press

Ni una palabra ha dicho el Partido Popular sobre la defensa de los derechos reproductivos de las mujeres desde que el pasado jueves se abriera la crisis en Castilla y León. Durante los últimos cinco días se esperaba que el Partido Popular se posicionara sobre una polémica que pone en riesgo derechos fundamentales de las mujeres y la propia democracia. Sin embargo, las únicas y escuetas palabras del PP no han salido de la boca de su máximo responsable, Alberto Núñez Feijóo, sino de un supuesto perfil moderado repescado recientemente para dirigir la campaña electoral, Borja Sémper. Y es que de eso se trata en este 2023 que acabamos de empezar: ganar unas elecciones.

Las únicas palabras que ha dicho Sémper han ido en la línea de que los gobiernos "tienen que ser responsables y sensatos" y que el de Castilla y León "no lo es". También añadió que las medidas anunciadas por el vicepresidente de dicha comunidad, Juan García-Gallardo, que gobierna en coalición con el presidente del PP en dicha región, fue que el hecho de que "Vox acude al rescate mediático de Sánchez" y "es un chollo para el Gobierno de Sánchez y de Podemos".

El portavoz del PP cree que Juan García-Gallardo buscó el "ruido mediático" y que ha generado una "polémica artificial". Y concluyó explicando que el silencio de Feijóo sobre este asunto se debe a que "el señor Feijóo está para otra cosa". Que "si el señor Feijóo se tuviera que manifestar por todo se tendría que dedicar a ser comentarista".

Ni una sola palabra sobre el fondo del conflicto. Ni una sola mención a que lo que ataca el Gobierno de Castilla y León son derechos fundamentales para las mujeres ni cuál es la postura del Partido Popular en estas lindes.

Sería bueno que el Partido Popular aclarara qué es realmente lo que le molesta de la política de sus socios de Gobierno en Castilla y León. Si se trata de que no quiere ruido electoral en un tema que es clave para Vox y donde el PP no quiere posicionarse, o si arremeter contra los derechos de la mitad de la población es un tema tan serio que no se puede consentir.

El silencio de Feijóo, que quiere sin conseguirlo presentar una imagen moderada, es tremendamente elocuente. El partido que dirige ha tenido siempre una deriva errática en relación al aborto y a los derechos reproductivos de las mujeres. En 2010, nada más aprobarse la ley del aborto por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (a la que se opusieron), presentaron contra ella una cuestión de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Un recurso presentado por más de 60 diputados de este partido y que en la actualidad, 12 años más tarde está sin decidir. Ningún miembro del Partido Popular se ha planteado retirar dicha espada de Damocles sobre la ley del Constitucional. Poco antes, en el primer Gobierno de Mariano Rajoy, habían intentado cargarse la ley y hacer retroceder a España a la prehistoria.

A día de hoy, tras una polémica que ha llenado páginas de periódicos y copado los espacios de televisión, seguimos sin saber cuál es realmente el malestar del PP con lo que ha pasado en uno de sus feudos. Lo que sí tienen claro las mujeres y la opinión pública, es que el tema de los derechos que se pudieran ver conculcados en dicha región, no supone un desvelo para los líderes populares.

Con unas elecciones a la vuelta de la esquina, como quien dice, la ciudadanía tiene el derecho a saber qué esperar en un tema tan sensible si el PP gana las elecciones. Y peor aún, si las llega a ganar sin los suficientes votos y que deba apoyarse en Vox para formar un gobierno de coalición, como ya ha dicho Feijóo. Que si se niega a hablar de derechos de las mujeres porque aparentemente no le toca o no puede estar en todo, sí parece tener capacidad y tiempo para flirtear públicamente con la extrema derecha.