Otras miradas

Gestionar un siglo en tres años

Laura Berja

Diputada socialista y portavoz de Igualdad del PSOE en el Congreso

El pasado 7 de enero se cumplían tres años desde que Pedro Sánchez fue investido presidente del Gobierno de España. Nadie imaginaba por aquel entonces todo lo que ocurriría solo unos meses después. Hechos no acontecidos en muchas décadas, algunos  incluso siglos, se darían uno tras otro en tan solo tres años.

El Gobierno tuvo que gestionar una pandemia sanitaria, la de la Covid-19, que se llevó lo más preciado de un país, la vida de mucha gente. No había precedentes en nuestra historia reciente, hubo que tomar decisiones muy difíciles. Hubo que ser valientes. Privar de libertad de movimiento a la totalidad de la ciudadanía es una cuestión tremenda, parar la economía de un país de golpe también. Pero se hizo, se hizo para salvar vidas, y se salvaron. Hoy sabemos que los estados de alarma salvaron miles de vidas. Me siento tremendamente orgullosa de cada vez que voté sí a los estados de alarma. Como orgullosa me siento de una comunidad científica ejemplar que alumbró en tiempo récord unas vacunas que nos devolvieron la esperanza y la normalidad.

Y se paró la economía, pero la reactivamos. Lo hicimos con políticas de izquierdas, subiendo el salario mínimo interprofesional, aprobando un ingreso mínimo vital, con los ERTES, ayudas a autónomos... Creamos un escudo social frente a las consecuencias de la Covid que permitió una salida más justa de aquella crisis.

Pero esta no ha sido solo la legislatura de la Pandemia de la Covid19, sino que durante estos tres años no han dejado de sucederse sucesos inéditos a los que ha tenido que hacer frente el Gobierno de Pedro Sánchez. Algunos de ellos también sin precedentes recientes como el del volcán de la isla de La Palma. A los palmeros y palmeras el volcán de Cumbre Vieja, ahora de Tajogaite, les cambió la vida para siempre. Durante meses, la lava del volcán amenazó las posesiones y los medios de subsistencia de la población palmera. Desde las instituciones había que coordinar los dispositivos de seguridad para mantener a la población a salvo y hubo que ayudar materialmente a los palmeros y palmeras. Hoy La Palma es una isla con una orografía distinta, se alteraron las comunicaciones por tierra y se perdieron núcleos de viviendas o de tierras de cultivo, pero una buena coordinación institucional y los recursos destinados por el Gobierno de la comunidad autónoma y del Estado han logrado que La Palma se esté recuperando.

Otro de los acontecimientos durísimos que aún nos deja secuelas es la invasión de Putin a Ucrania, una guerra a las puertas de Europa que ha afectado a la economía mundial. Miles de vidas arrebatadas en una contienda miserable. Y sin duda, consecuencias económicas a las que había que hacer frente. El precio del gas se disparó y España tenía soluciones. Hemos exportado a Europa un modelo de cómo pagar la energía de una manera más justa y hemos redistribuido el coste de las consecuencias económicas de la guerra, haciendo que paguen gravámenes quienes se estaban beneficiando de que se dispararan los precios. Y, además, apoyo para pagar la gasolina, los alquileres, la energía, los productos básicos...

Todo ello cumpliendo con un programa lleno de avances en derechos sociales, como la Ley de eutanasia, la Ley de protección de la infancia y la adolescencia o la modificación del Código Penal para frenar el acoso a las mujeres que abortan.

Cada día en el Congreso durante estos tres años ha sido una batalla. Y sin duda las hemos ganado todas. Porque gana quien consigue aprobar políticas para la gente. Es reconfortante echar la vista atrás y poder decir que siempre estuviste del lado de las respuestas, de la protección, de las ayudas, de las transformaciones, de los cambios.

La situación económica de nuestro país en este momento es de crecimiento y los datos son positivos, lo dicen diferentes organismos internacionales. Dentro y fuera de nuestro país se reconoce la buena gestión del Gobierno de España de las complejas coyunturas que hemos vivido. Con el viento en contra, hemos tenido liderazgo y acierto, con el viento a favor, las transformaciones podrían ser mucho más ambiciosas. En este año que iniciamos, en el que estamos convocados a distintas citas electorales, pensar en ello es mucho más que una mera reflexión, es una posibilidad al alcance de nuestra mano.