Carta con respuesta

El Cercano Oeste

En Alemania van a utilizar a niños como agentes especiales contra la venta de alcohol, drogas o material multimedia pornográfico o violento. ¿Será que el Estado germánico no tiene medios y personal suficientes y quiere que todos seamos policías? ¿Será un primer paso en aras de instaurar los ‘policías de familia’ y convertir nuestra civilizada sociedad occidental en un ‘gran hermano’ orwelliano? Bien mirado, tiene sus ventajas: si todos nos convertimos en ‘agentes del orden’, ya no tendríamos que pagar ese servicio y nos ahorraríamos una pasta en impuestos.

JUAN TORRENS ALZU, Pamplona

Pues no tenía ni idea, Juan, pero no me sorprende. En la Alemania de Hitler, los niños denunciaban a sus propios padres. Aquí vamos por el mismo camino. El otro día, en el cole, un niño de ocho años le recriminaba a su madre que fumara, porque la profesora le había adoctrinado para que la regañara. "Pues dile a tu Seño de mi parte que mucho más daño hace el salario mínimo", le respondió la madre. Sobre todo el español, que es uno de los más bajos de Europa. Hace poco se presentaron en casa unos amigos y sólo pude darles con la cena agua del grifo: a partir de cierta hora, a los adultos ya no nos dejan ni comprar alcohol. Además, tenemos que aguantar que nos filmen en el metro, que nos registren para entrar en una radio o que nos pidan el DNI a todas horas. El recorte de las libertades personales aumenta cada día y lo más doloroso es la desvergüenza con que nos reprimen por nuestro propio bien: por motivos de salud, de seguridad o (lo más cómico) porque son normas europeas (¡Oooooh! ¡Ah, en ese caso...!). Convertir a todos en delatores y policías es lo siguiente, claro, el mundo de Orwell ya está sucediendo hoy, Juan.

Vivimos cada vez más de espaldas a la justicia. El otro día un ex ministro, un demagogo católico y patriota, José Bono, afirmaba, con respecto a ANV y PCTV: "Espero que los jueces encuentren las pruebas de lo que muchos españoles intuimos y acaben donde merecen". Un razonamiento no indigno de Goebbels, sin duda. Los jueces no están para esclarecer la verdad. No hace falta: son de antemano culpables, Bono lo sabe (o lo intuye), a los jueces sólo les corresponde "encontrar" pruebas (!!!) para que los justicieros puedan darles su merecido. Es algo muy típico del Salvaje Oeste (el Oeste manchego, supongo).

Así las cosas, no es raro que en los periódicos ya digamos "presunto asesino", para hablar de alguien que ni siquiera ha sido encausado. ¿Es que no era la inocencia lo que se presumía? Eso será en un Estado de Derecho, no en un poblado del Oeste en el que el justiciero decide la culpabilidad y luego los jueces, obedientes, "encuentran" las pruebas necesarias.

RAFAEL REIG