El gran catalizador

Son muchas las ocasiones en las que la propia sinergia de la sociedad genera necesidades de consumismo o pertenencia que en ocasiones no son tales para los individuos que las reclaman, aunque inconscientemente estos las consideren de primera necesidad, dejando de lado verdaderas necesidades, entendidas entonces estas carencias como normales puesto que llevan así toda una vida. Así las cosas llegamos a la construcción del Ave Madrid-Valencia. En mi opinión, semejante obra no es que no fuese necesaria, pero sí que es secundaria. Tenemos en esta comunidad muchísimas necesidades en infraestructuras y transporte, pero ahora es imparable: podremos ir a Madrid en dos horas, las mismas a utilizar entre Torrente y Orihuela.

VICENTE SEPULCRE VALENCIA

Creo que no era necesario ningún AVE (tampoco el que menciona) y que sólo sirve para destruir más a gusto el resto de la red ferroviaria. Ahora bien, usted me perdonará, pero entre las necesidades ficticias más asombrosas están las léxicas. ¿Qué rayos es “la propia sinergia de la sociedad”, por ejemplo? Sinergia es la acción coordinada o la colaboración, pero ¿qué necesidad hay de lucir ese palabro como un anillo de oro? Por no hablar de la sintaxis: ¿cuándo podemos sacar la cabeza de su enrevesado primer párrafo para tomar aire? Este consumismo léxico es alarmante en políticos, periodistas y parlanchines de radio (llamarles tertulianos es sobrado piadoso), pero se ha extendido ya a toda la sociedad y ninguno estamos a salvo: ni usted ni yo.

Es como la pallida mors de Horacio, que aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turres (“la muerte pálida pisa con igual pie las zahúrdas de los pobres y las torres de los reyes”). Por ejemplo, hace poco el rey llamó a Carlos Fuentes “gran catalizador” (sin ánimo de insultarle, confío). Según el Borbón, Fuentes es un (gran) catalizador de los sentimientos de hermandad. No es incorrecto (el Moliner lo admite), aunque todo el mundo sepa que el cuerpo que produce la catálisis aparece inalterado al final de la reacción. Sin embargo, ¿qué falta hacía? ¿No es puro y ostentoso consumismo léxico?

Para expresar ideas más simples que un cubo no es menester saquear el diccionario como mete la bruja la mano en la dentadura del ahorcado para arrancar la muela de oro. Desde luego, si a mí me llaman “gran catalizador”, lo más probable es que responda: ¡a que te meto una sinergia que te parto el alma!