Rechaza imitaciones

Hemos querido alzar nuestra voz para que se aborden cuestiones tan básicas e importantes como la existencia de Dios. Que hace 2.000, 1.500 ó 100 años se creyera en la existencia de un ser o seres todopoderosos, omniscientes, etc., nos parece comprensible, pero que en pleno siglo 21, esta creencia siga dirigiendo masas, países y guerras nos parece vergonzoso. La incoherencia de la religión, su intolerancia ha estimulado a parte de esa mayoría silenciosa que siempre se ha mantenido al margen. Al menos es nuestro caso. Ya no queremos callarnos, queremos que se nos oiga. Es por esto por lo que hemos puesto 10 anuncios en el Metro de Madrid invitando a la reflexión.

PABLO CONESA. MADRID

Andaba leyendo a Victor Hugo, que también se rasgaba las vestiduras al constatar la persistencia de ciertas supersticiones en plein dix-neuvième siècle! Curiosa concepción, me decía, de progreso; curiosa soberbia con cimiento cronológico. ¿Por qué “en pleno siglo 21” no íbamos a ser igual de crédulos que en el siglo XII, pongamos? ¿Por qué iba a ser mejor poeta, pongamos, Gamoneda que Garcilaso?

Me parece muy bien su iniciativa. El metro de Madrid es soporte publicitario para los asuntos más dispares (o disparatados) y sugerentes. Ayer vi que anunciaban en el mismo andén  la Vigilia de la Inmaculada, envíos de dinero a Ecuador y el Principado de Andorra. Vaya cóctel, ¡dinamita pura!  “Andorra: rechaza imitaciones”, ponía.  Pero ¿cómo rayos se imita a Andorra? ¿Se ofrecen muchos viajes a Extremadura haciendo creer al turista que es la auténtica Andorra? ¿Cuántos incautos no acabarán en Badajoz, convencidos de que ya han alcanzado el paraíso andorrano? A mí un falso Dios me suena como una Andorra fraudulenta: qué más dará, si la de verdad tampoco tiene nada de particular.

Si los anuncios sobre Dios se ponían en autobuses, a cielo abierto, ¿no correspondería a la publicidad en el metro un anuncio sobre el Diablo? Subterráneo, oscuro, so el poder de Gallardón… ¡es el sitio perfecto para reflexionar sobre el Maligno, sus pompas y sus lujos! ¿Existe el Diablo o sólo son imitaciones? ¡Satanás: rechaza imitaciones!