El repartidor de periódicos

Un 155 eterno para Catalunya

Portada de 'El Mundo'.

Un Instituto de Manresa, al parecer, se niega a impartir el 25% de los contenidos educativos en español y, como no podía ser de otra forma, El Mundo y Pablo Casado se han apresurado a exigir la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ese que permite suspender una autonomía y ponerla bajo la férula del Gobierno central. Como siempre, la exageración y la hipérbole como método de exacerbar a una opinión pública que, me da la impresión, ya está un poquito harta de tanto catastrofismo.

Uno piensa, en todo caso, que si hubiere que aplicar el 155 se hiciera solo sobre el citado Instituto de Manresa. Y de paso se les podría mandar un barquito de piolines llenos de guardias civiles para distracción de los adolescentes indepes.

Me hace mucha gracia escuchar casi cotidianamente a mi querida Lucía Méndez, jefa de opinión de El Mundo, quejarse en las tertulias del exceso de crispación en los ámbitos político y mediático. Y al día siguiente su periódico demanda el 155 por la insumisión lingüística de un colegio de Manresa. Es curioso observar cómo los más conspicuos crispadores son los que después se escandalizan de que exista crispación. La neoverdad tiene estas rarezas.

En todo caso, es normal que se cometan estos excesos en un país que inhabilitó a un president por colgar un lacito amarillo de un balcón. Para invadir militarmente Catalunya por culpa de un instituto de Manresa solo hace falta un poco más de entusiasmo democrático.

Se cumplen estos días diez años de la muerte de uno de los catalanófobos más ilustres de nuestra historia reciente, el fundador de Alianza Popular Manuel Fraga Iribarne. Por razones profesionales, mantuve cierto trato con el personaje, que por conveniencia y ambición personal acabó convertido en un autonomista excesivo, casi un abertzale de la galleguidad. Fraga, que intelectualmente era un embestidor, al menos se lo pensaba un poco más que Pablo Casado antes de decir este tipo de sandeces. Si por Casado fuera, Catalunya viviría en un permanente estado de ocupación modelo 155. Ya he olvidado cuántas veces y por cuántas razones lo ha exigido.

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Portada de 'Abc'.

Dejando a un lado lo del colegio de Manresa, que es una anécdota elevada a categoría cenutrial, quiero regresar al asuntillo ese del aniversario de Fraga. Me ha sorprendido que nuestra derecha mediática, en general, lo haya despachado con bastante frialdad. Incluso con pudor, diría. No así el ABC, que ha despachado con José María Aznar, Mariano Rajoy, Alberto Núñez Feijóo y Alberto Ruiz Gallardón para diseñar un encantador y amable retrato del personaje. No lo digo con sorna, pues no esperaba del torcuatiano diario una visión crítica, ni siquiera analítica, del ex ministro franquista, cruel perseguidor de rojos y obreros y, finalmente, íntimo amigo de Fidel Castro.

Nos hace ABC un resumen de la trayectoria ideológica de Fraga tildándolo de "aperturista, reformista, conservador, liberal, democristiano, constitucionalista y, por último, autonomista", escribe José Luis Jiménez. El franquismo nunca existió, como todos sabéis. Ni los muertos de la huelga de Vitoria.

Resulta paradójico que nuestra derecha mediática, cada vez más enconada y cercana a Vox, no se ponga de una vez y sin pudores a reivindicar el franquismo, en lugar de borrarlo de la memoria, como en el citado artículo del ABC. Supongo que por eso la tildaron de "derechita cobarde".