Rosas y espinas

Discutamos de tu aborto

Sucedió tal que anteayer. Salí de buena mañana a comprar el periódico y, en el portal, cinco chicas semidesnudas de Femen se arrojaron sobre mí. Concretamente, las de la foto de la derecha.

--¡Extra! ¡Extra! ¡La Razón critica al PP! --agitaban sus periódicos en mi nariz, produciéndome sonrojos.

Supuse que se trataba de una alucinación lisérgica provocada por algo ingerido equivocadamente durante el desayuno, e intenté despertarme otra vez. Imposible. Era la estúpida realidad. Las chicas de Femen seguían sobre mí.

--¡Extra! ¡Extra! ¡La Razón critica al PP!

uipCompré el periódico no porque me lo creyera, sino porque las tías de Femen son muy recalcitrantes, no entran en razones y hacía demasiado frío en la calle como para inducirlas a que siguieran semidesnudas. El nudismo siempre ha hecho frontera, en invierno, con la gripe, como juró Hipócrates. Por suerte, y de repente, se me vino encima un comando de 832.500 miembros de la Unidad de Intervención Policial y redujo con flagrante valentía a las cinco vendedoras semidesnudas de periódicos. Antes de que las introdujeran en una lechera policial con el tubo de escape conectado al habitáculo, tuve tiempo de preguntarle a una:
--Oye, chica. ¿Por qué os detienen? ¿Por enseñar las tetas o por vender en público La Razón?

--Por las tetas, Malvar. Estás medio tonto --me contestaron en coro las cinco.

--Pues no lo entiendo --repliqué con mi muy aclamada simplicidad--. Es una parte del cuerpo humano. A lo mejor, con la crisis, es que no tienes pasta para pagarte una camiseta. ¿Te tendrías que arrancar las tetas? ¿Cómo te pueden detener por enseñar parte de algo tan inevitable como las tetas de tu cuerpo humano?

--Porque son bellas, Malvar --pudo decirme antes de que la introdujeran en la lechera donde murió gaseada.

jaguarYo no hice nada por salvarla, por supuesto. Soy un periodista independiente. Y las mujeres que se defiendan por sí solas, como Soraya y la heroica Ana Mato, que hasta se defendió de un jaguar en su garaje.

El caso es que abrí La Razón y allí estaba. Tan flagrante como el heliocentrismo. La Razón se lanzaba contra nuestro gobierno. No quiero ni imaginar la conversación entre Mariano Rajoy y su ex jefe de gabinete, el actual director de La Razón, Francisco Marhuenda, tras leer nuestro amado presidente el editorial de La Razón de anteayer sobre la proposición de ley sobre el aborto. Se titulaba Una reforma insuficiente y rezaba --nunca mejor dicho-- así: "Finalmente, el Grupo Parlamentario Popular registró ayer su proposición de ley para reformar la legislación vigente sobre el aborto. En concreto, el texto registrado por el PP propone que se impida a las menores de edad interrumpir el embarazo sin el consentimiento de sus padres o de sus tutores legales. De esta manera, el Gobierno cumple una promesa electoral, pero sólo una parte de ella. En concreto, la que insta a derogar el apartado 4 del artículo 13 de la llamada ley Aído, que suponía que las mujeres de entre 16 y 18 años pudiesen abortar sin el permiso de sus padres, siempre que provoque un conflicto grave de violencia familiar [...]. El Gobierno ha retrocedido en su compromiso, tal vez por cálculos electorales, tal vez porque la izquierda ha sabido fabricar la sensación de que sólo una ley del aborto libre es progresista. La realidad es que el PP ha incumplido un compromiso electoral y está en la obligación de explicar a sus electores este cambio con argumentos convincentes y serios".

embarazoItem más: "Con esta iniciativa del Grupo Parlamentario Popular no se cumple el compromiso de sacar adelante la Ley Orgánica de Protección del Concebido y los Derechos de la Embarazada que el Gobierno llevaba en su programa electoral. Su mayor valedor, el ex ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, dejó el Ejecutivo y, con su marcha, quedó aparcada una reforma que no es menor en el proyecto político del PP, pues en ella se definía una posición clara sobre el derecho ineludible a la vida. El debate suscitado en la sociedad española da muestras de que sigue siendo un tema que suscita controversias", continúa con su disquisición el periódico de Paco. Y es verdad. No se oye otra cosa, en los bares y en las misas, que esta discusión sobre el aborto.

--Yo no sé por qué van a hacer ilegal lo de abortar y a ponernos multas. Total, si abortamos, ya vamos al infierno. Ya estamos bastante castigadas, ¿no? Yo, personalmente, prefiero el infierno a la multa. Habrá otras que no --comenta a este periódico una abortista de 16 años que ha arrojado a la basura 16 fetos propios solo por vicio desde los 6.05 metros.

Yo, aunque soy vago para la envidia, envidio a las mujeres por la cantidad de cosas terribles y bellas que aun tienen que pelear. Como que cualquier periodista putero les dé lecciones de dónde, cómo, cuándo y por qué abortar.

Y no me refiero a Francisco Marhuenda, por supuesto. Ni al editorial de su periódico: "El debate suscitado en la sociedad española da muestras de que sigue siendo un tema que suscita controversias". Tanto suscitar en una sola frase me inclina más a encarcelar a los prosistas que a las abortistas. Y me parece que la "sociedad española" se excede un poco si manda u opina acerca del cuerpo de nadie. Y, sobre todo, acerca del cuerpo de una dama (disculpadme, por machista, las que jugáis al ajedrez).