Rosas y espinas

Alberto Núñez-Fakejóo

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, bebe agua durante su comparecencia para hacer balance del curso político E.P./Marta Fernández
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, bebe agua durante su comparecencia para hacer balance del curso político E.P./Marta Fernández

Con el PP siempre pasa lo mismo. En los tiempos de AP, se dijo que con el cambio del filonazi (la evidencia, aquí) Manuel Fraga por el simple falangista José María Aznar, la derecha española se civilizaba. Luego Aznar mató mogollón de niños en Irak, con los pies encima de la mesa de George Bush, y se dijo que Mariano Rajoy era más aburrido que Aznar y que regresaba el moderantismo. Más tarde, cuando Rajoy fue expulsado del Parlamento a un bar por corrupto o ignorante, se prometió que la moderación de nuestra derecha vendría de la mano de Pablo Casado, que cuando dijo su primera y única verdad (las comisiones del hermano de Ayuso) fue descabezado. Y ahora, tras el golpe de estado de Isabel Díaz Ayuso que derrocó a Casado, tenemos a Alberto Núñez-Fakejóo, que no hace más que decir mentiras y tonterías. En plan Trump, pero con gafitas y corbatita, como a nuestro votante de derechas le gusta.

Este 7 de junio, el presidente del Partido Popular, en su primera comparecencia en el Senado, aseveró que la prima de riesgo española estaba en la hostia bendita, sin tener ni puta idea o usando la mentira como solución a su falta de ingeniería neuronal: "Ya estamos pagando la prima de riesgo a 250 puntos, la prima de riesgo más alta desde verano de 2014". La prima de riesgo ese día era de 111,6 puntos, menos de la mitad. ¿Estupidez o barbarie desinformativa? Muchos ciudadanos se creen estos idiotizantes datos que da el líder derechista, pues los grandes medios multiplican el alarde mentiroso de Fakejóo sin contrastarlo, porque lo dice el encorbatado y estulto líder del próximo Gobierno de España, si el espíritu de los ahora sin espíritu no se rebela.

Fakejóo siempre ha sido un embustero descarado, y la mentira no es moderación. Ya nos lo advertía Antonio Machado hace muchos años: "El arma más destructiva que utiliza el fascismo es la mentira". Pero ya nadie lee a Machado, sino a Ana Obregón, y el mejor abono para el triunfo de la mendacidad es la incultura. Solo la incultura explica el éxito arrollador de las soflamas simplistas e injuriantes de Donald Trump, Isabel Díaz Ayuso, Jair Bolsonaro, Boris Jonhson y no sigo, que se me acaba el artículo.

Las mentiras de Fakejóo son innumerables, por tanto he de escoger solo una pequeña muestra, como los científicos . Primero aseguró que apenas conocía al narco Marcial Dorado, con quien compartía yate, desayunos y cremitas solares. Después, ante las evidencias gráficas y documentales, su coartada fue decir que era el único gallego, además del que vive en la Luna, que no estaba al tanto de los negocios del traficante: su nombre y actividad aparecían ya cotidianamente en la prensa y en muchos libros (en La conexión gallega, publicado en 1991 por el periodista Perfecto Conde, Dorado protagoniza 25 largas referencias).

Falsea incluso la historia de su propio partido cuando afirma que "nació para redactar la Constitución", pues solo nueve de sus diputados votaron sí a la Carta Magna, dos se abstuvieron y cinco votaron en contra. Y los que votaron a favor fue por las presiones de la Casa Real y de los sectores más posibilistas de la oligarquía franquista, como sabe todo el mundo que quiera leer un poco.

Falsaria es también su presunta defensa de la lengua gallega. El Instituto Galego de Estadística confirma que dejó la Xunta con casi un 25% menores de 15 años incapaces de expresarse en su lengua natal. En cuanto al propio Fakejóo, su gallego es tan deficiente, incluso cuando lee, que mata filólogos de infarto a cada frase. Después de 13 años como presidente, no tuvo la decencia de aprender la lengua que juró defender. Durante una cena con periodistas, preguntado por cuál era su libro preferido de Rosalía de Castro, no supo dar ningún título. Es como si un presidente español no lograra recordar una sola obra de Cervantes. Sí que es el más preparado, licenciada Obregón.

Sobre sus políticas para evitar la despoblación del campo: "En Galicia, en el rural no se pagan impuestos". Sin comentarios.

No es que uno crea que los políticos auto denominados progresistas sean grandes adalides de la verdad. Solo hay que recordar al Señor X de los GAL, ese desconocido que sin duda inspiró al también anónimo M. Rajoy.

Felipe González, en persona, era incluso más mentiroso que su muñegote cantinflero de las añoradas Noticias del guiñol en Canal+, el mejor informativo de la historia de España. Pero aquellas eran mentiras por omisión o deformaciones, nunca negación sistemática de los más evidentes datos oficiales, como el de la prima de riesgo, o de su propia historia: el constitucionalismo de AP.

Fakejóo es tanto o más mendaz que la propia IDA, aunque tiene menos estilo y no sabe poner los morritos de la madrileña. Si las demoscopias no se arreglan, veremos a Marcial Dorado como ministro del Interior en la próxima legislatura. Al tiempo.