Rosas y espinas

Ayuso tiene ganas

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en su nuevo video electoral.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en su nuevo video electoral.

Esto de la publicidad electoral se nos está yendo de las manos. Acabo de ver el vídeo promocional de Isabel Díaz Ayuso para las autonómicas del 28-M, y la muchacha sale como bailando. Diréis que sobre nuestras tumbas, ya que vamos mayores, pero es que sois mala gente y comunistas y falsos católicos. A Ayuso le gusta bailar. Bailó a Pablo Casado hasta la extenuación (¿acaso no matan a los caballos?) y está bailando a Alberto Núñez-Feijóo, que, como es tan soso, ni baila.

En dicho vídeo, como ya hizo en el pasado, Ayuso aparece en chándal y como dispuesta a una carrera. Como si la solución de un país fuera una señora que corre mucho hacia no se sabe dónde. Son los nuevos tiempos. Los nuevos tiempos pretéritos en los que para promocionar un libro o una candidatura electoral tienes que subirte al Everest con Calleja, morrear con Belén Esteban en lo de Pablo Motos, y hacer el ridículo en el programa de Pedrerol peleándote con un ex futbolista ex cocainómano y ex regenerado.

La palabra fuerza del vídeo de Ayuso es ganas, y en él Ayuso parece ser que tiene ganas de todo. "Ganas. Tú ganas. Ganas de Madrid con ganas". Cinco palabras, arrítmicas, que son quizá el único mensaje político que esta señora quiere trasmitirle a su ciudadanía. Ganas, tú, Madrid, de y con. Supongo que para ciertos votantes estas cinco palabras, más algún gruñido, son suficientes para alimentar su sed intelectual, pues dicen las encuestas que Ayuso puede rozar la mayoría absoluta. Cinco palabras para definir el pensamiento de Ayuso, por otra parte, me parece derroche excesivo. Pero eso es una opinión rastrera y personal, y lo que importan son las urnas, donde yace el verdadero pensamiento, el de todos.

En mis tiempos de juventud, cuando Felipe González y tal, el político de éxito era el que conseguía que la ciudadanía no pensara. En estos tiempos prehistóricos e inarticulados, el político que triunfa es el que demuestra menor pensamiento que su votante. Y así nos dan ganas, ganas, y más ganas de Madrid con ganas. ¿Con ganas de qué? De lo que usted tenga ganas, cada cual sus preferencias y sus satisfayer. Es un mensaje político perfecto para un tiempo en que nadie comprende ni los mensajes ni la política. Antes fueron malos tiempos para la poesía. Ahora, son incluso malos tiempos para los semiólogos. Así hasta que volvamos al gruñido como forma de seducción.

Antes que Vox, la primera figura política que se presentó a una campaña electoral con una hoja en blanco fue Isabel Díaz Ayuso. Hay pensadores que la emparentan con Donald Trump, aunque yo no estoy de acuerdo, porque IDA es mucho más elegante que Trump y no ha violado a mujeres, lo cual en la derecha planetaria ya es un mérito.

Que ella y su familia despistaran medio millón de euros de AvalMadrid, o que su hermano se llevara tajada por unas mascarillas en plena pandemia, son asuntos menores que no interesan a la ciudadanía madrileña, que lo que tiene son ganas.

Yo creo que el fenómeno Ayuso no es exportable, porque el fenómeno Ayuso solo es inteligible en Madrid, donde todo es ininteligible. Como residente veterano en la ciudad y en la comunidad, nunca he conocido una ciudad en lo social más abierta y en lo político tan facha. Madrid es la ciudad menos racista que he pateado jamás, por ejemplo. También la menos clasista y más acogedora. Y aquí triunfa esta señora de las ganas. Como triunfó Esperanza Aguirre. O aquella robacremas que hoy se forra en las teles. Madrid es unas ganas de no sé qué. Y ese no sé qué se llama Ayuso. Para nuestra tristeza.