Palabra de artivista

Papá, ¿ya no tienes derechos?

La hipocresía del PP no tiene límites. Y de su homofobia y machismo ni hablemos. En su campaña se han atrevido a apelar a ese mecanismo demagógico por excelencia (y con el que Spielberg ha hecho una carrera y millones) que son los niños. "Papá, ¿ya no vas al trabajo?" le pregunta un niño a su padre en el maniqueo video electoral con el que el Partido Popular ha dejado claro que todas sus apuestas electorales están metidas en esa serie de ciencia ficción que se llama "En las comunidades que yo gobierno hay record de deuda y paro pero cuando gobierne lo arreglaré todo... aunque no diga cómo ni en mi programa ni en mis mítines ni en mis debates".

Yo les propongo un video alternativo que podrán usar como próxima campaña si ganan: "Papá, ¿ya no tienes derechos?", le dirá un niño, igualmente bucólico pero mucho más maduro, a su padre homosexual. En el vídeo también podrá preguntarle a su progenitor por qué ya no es legalmente su padre o por qué su otro padre ya no puede estar casado con su marido y en el cole se ha vuelto a insultar, perseguir y ridiculizar a los padres homosexuales y a sus hijos... gracias al PP.

Ya puestos a hacer vídeos tramposos, también podríamos proyectar algunos videos en los que algunas niñas (esas grandes olvidadas del PP salvo para utilizarlas modo Iglesia) le pregunten a sus madres un sonoro "Mamá, ¿ya no somos iguales a ellos?". O un mucho más amargo: "Mamá, ¿por qué la vecina que es rica sí ha podido abortar en el extranjero pero la pobre perdió la vida?".

En general todos los vídeos en los que salgan mujeres pueden preguntarse una y otra vez por qué se ha atacado a la igualdad de mujeres y hombres desde el PP vendiéndolo como algo secundario al dinero. Como si una esposa de jeque árabe pudiese disfrutar mucho de la vida por más dinero que le regale su verdugo, quiero decir amo, quiero decir marido.

Y es que ese es el modelo que el PP está vendiendo a un pueblo de privilegiados europeos (por más que crean que sus problemas son los de un somalí o una afgana): que lo único que importa es el dinero.

Pero, ¿para qué sirve el dinero sin libertad, sin respeto, sin dignidad?

Vota izquierda. Despierta de esta campaña de mercadotecnia consumista.