Víctimas

El PP ha encontrado otro filón para atacar al Gobierno en la presencia del secretario de Estado de Cooperación Territorial, Gaspar Zarrías, en el acto organizado el martes por los sindicatos para reivindicar la recuperación de la memoria histórica y apoyar al juez Baltasar Garzón. El argumento esgrimido por los conservadores es que la asistencia de Zarrías, miembro del Gobierno, revela que el Ejecutivo de Zapatero trata de «reabrir viejas heridas» y de enfrentar a los españoles entre sí. En definitiva, de reeditar la dos españas para ocultar los problemas económicos que atraviesa la España actual.

Olvida el PP que Zarrías es hijo y nieto de represaliados por el franquismo. Por lo tanto, víctima de la dictadura. Olvida el PP que durante todos estos años de democracia destacados dirigentes conservadores y miembros de los gobiernos de Aznar asistieron a actos de homenaje a las víctimas del terrorismo de ETA, para las que se vienen aprobando leyes cada vez más generosas que tratan de paliar con ayudas, reconocimiento y apoyo institucional parte del daño que les causó el terrorismo. El PP también olvida o no quiere recordar que siempre ha tenido al lado al PSOE, desde la oposición o desde el Gobierno, en ese apoyo cerrado a los que sufrieron en terrorismo.

Olvidan los conservadores que todas las víctimas merecen idéntico reconocimiento. Y que son ellos los que deben explicar por qué a los hijos y nietos de las víctimas del franquismo les niegan siquiera el derecho a reivindicar la memoria de sus familiares y a luchar por enterrarlos dignamente. Por qué fueron incapaces de apoyar la tibia Ley de Memoria Histórica y por qué estas víctimas, sólo estas, no merecen su compasión. Este comportamiento de uno de los dos partidos con posibilidades de gobernar es el que impide cerrar heridas, el que mantiene vivas las dos españas, el que supone una auténtica amenaza para la democracia.