Huir del chiste

Empiezo yo, con el título del post. Porque todos los medios serios se han lanzado al juego de palabras con la nueva serie de TVE, Pelotas. Pues a mí no me da la gana, ea.

También han huido del chiste evidente sus creadores, el poco clasificable dúo formado por José Corbacho y Juan Cruz (el que no habla con voz de señora). Del chiste evidente y del soterrado: de todos. Salvo un guiño a Chikilicuatre en una escena con David Fernández, el resto del capítulo (¿los capítulos?) del lunes por la noche en La 1 no es lo que cabe esperar de algo dirigido por un señor que se hace la ropa robando cortinas.

Es como si a Aída se le hubieran caído las bromas y, al perder el lastre, echara a volar. Me sé de al menos uno que estará contento por esto.

Lo primero, les aviso: un capítulo de Pelotas es más largo que una final de Nadal y Federer suspendida por la lluvia reproducida con tortugas artríticas y pasada a cámara lenta. Esto es porque en España las cosas funcionan así:

Cadena: Nos gusta vuestra serie. Los guiones funcionan, los personajes están bien, el ritmo es bueno. Es un melodrama, pero no cansa.

Productora: Sí, hemos hecho un esfuerzo por ajustar los tempos.

Cadena: Se nota.

Productora: Entonces ¿cerramos el trato?

Cadena: Sí, pero una cosa sólo. Una tontería, un detalle sin importancia que nos gustaría que modificarais.

Productora: Por supuesto.

Cadena: Los capítulos. Duran 40 minutos, ¿verdad?

Productora: Ajam.

Cadena: Pues nos gustaría que se alargaran un poquito más. Necesidades de programación, ya sabes.

Productora: Er… bueno, en realidad 40 minutos es la duración idónea para una serie dramática y…

Cadena: ¡Por supuesto! En la cadena somos muy conscientes de eso. Y no querríamos deslucir vuestro trabajo, pero es un ajuste mínimo para encajar bien la parrilla. No querríamos tener que reponer películas de catálogo, sería una pena.

Productora: Va… vale, claro. ¿Y cuánto más tendría que durar cada capítulo?

Cadena: Naaaada, una minucia. El doble.

Productora: Pero… pero…

Cadena: Ay, mira, eso de repetir las palabras está bien. Así alargas una escena. ¡Cómo sabéis hacer las cosas en tu empresa!

Y por eso se ve tanta gente llorando en los aparcamientos de las televisiones de este país.

Lo bueno es que estos de El Terrat son muy listos y se han limitado a hacer dos episodios y pegarlos sin más. Con lo que te grabas el segundo y lo ves otro día que tengas un rato. De lo contrario, al primer capítulo le sobran unos 25 minutos.

Por lo demás, no tengo claro ser público objetivo de Pelotas (y no, esto no es un juego de palabras), pero sí sé que es la serie de ficción con más verdad que he visto en bastante tiempo. Me creo todo lo que pasa y los personajes a los que les ocurren las cosas. En Tapas nos encontrábamos un L’Hospitalet sublimado y con sus esencias concentradas en dos horas de película. La calma y la pausa les sientan bien a Corbacho y Cruz. Y a los actores. El equipo devuelve la dignidad con creces a un género tan difícil como facilón: el costumbrismo.

Los estereotipos no valen. Por la pantalla desfilan personas de verdad y nos da igual que coincida que tengan caras tan conocidas como la de Ángel de Andrés López (olé, olé y olé) o tan poco como la de Celia Freijeiro. Tremendos, tremendos, oiga, no se me ocurre más que decirles.

Salvo que no lloré.

Hombreyá.