A las barricadas

Hubo un tiempo en el que si no te gustaba un programa de televisión, cambiabas de canal. Pero como sólo había uno, tenías que dedicarte a buscar mensajes extraterrestres en la “nieve” televisiva. Después vinieron tiempos mejores y, si no te gustaba un programa, te abrías un blog y hale, a descargar bilis.

Ahora, si no te gusta algo, exiges el cambio. Salvo que hablemos de política. O de economía. O de derechos laborales. O de… En fin, que me ha llegado un comunicado de un grupo de fans de Los hombres de Paco muy chinados con el aire que ha cogido la serie en las últimas entregas.

Su principal motivo de queja es el protagonismo ganado por Mario Casas, el intento descarado de convertirlo en el nuevo Hugo Silva. No sigo la serie, pero me da la impresión de que pasa lo mismo que cuando el rubio de Cruz y Raya se empeñaba en imponer un latiguillo de los suyos.

La lectura en positivo de esta iniciativa la ha hecho estupendamente El guionista hastiado en su blog, con la ventaja de dar una visión laparoscópica de la industria y de los creativos de televisión. Coincido plenamente con su análisis de los cambios que suponen Internet y la TDT para el paradigma del desarrollo de la ficción televisiva. Vale, con eso ya he acabado con el párrafo pedante de hoy.

Dicho esto, y que no tengo ningún tipo de relación con Globomedia, un par de consejos a los chavales que han puesto en marcha la protesta. El primero es que petar el servidor de correo de una empresa es una buena forma de llamar su atención… y de que cojan tirria a cualquier cosa que les digas. Además, desconozco la consideración legal de este tipo de “ataques” informáticos, pero parece que no es muy buena, por lo que dicen en su comunicado: “hoy hemos recibido respuesta a nuestras sugerencias limitándose a “reafirmarse” en su derecho a hacer lo que crean conveniente y amenazando con el código Penal si persistiera nuestra política de seguir mandando correos de forma masiva”.

Por otra parte, os aclaro que las televisiones viven de vender audiencias a los anunciantes y las productoras de generar los contenidos que sirvan como “cebo” para captar esos espectadores. Así, cuando habláis del “cambio de rumbo de la serie propiciado por los intereses económicos de su productora GLOBO y de la cadena que la emite A3”, olvidáis que por esos mismos intereses, ellos son los primeros que no quieren que perdáis el interés en la serie. De verdad, es como la cherry coke, que te puede dar asco, pero seguro que Coca-cola no la hizo pensando: “ya verás qué asco les da, mwajaja”. Como mucho, esto lo pensaron los que desarrollaron La caja, y así les fue.

Este tipo de actitudes apasionadas por las series son estupendas y los guionistas que conozco están bastante pendientes de la reacción de los fans en Internet. Sería tonto no hacerlo. Pero sin equivocarse en dos cosas: la primera es que aunque tu ruido tape el de los demás, no significa que estés solo. Si así fuera,  podríamos pensar que este periódico sólo lo leen radicales de derechas e izquierdas. A lo mejor a este colectivo de fans no le gusta nada lo que ven, pero son una parte mínima de los 2.272.000 espectadores que vieron el episodio de este miércoles.

Y luego que unos guionistas también pueden pensar que su trabajo se está estancando y decidir tomar riesgos. Por captar nuevos públicos o porque prefieren que se les acuse de equivocarse y no de repetirse.

Que luego nos quejamos de Jorge Javier.