Trabajar cansa

Reforma laboral: concurso de ideas

"Si por reforma laboral se entiende la reducción de derechos o la flexibilización del despido, eso está absolutamente fuera" -Elena Salgado, ministra de Economía- 

                  

Como la reforma laboral parece no ya inevitable, sino inmediata -¿después de las europeas?-, las autoridades han convocado un concurso de ideas abierto a la participación de todos. Esperen, no corran. No se trata de hacer propuestas de contenidos, sino ideas para ponerle nombre a la cosa.

En las bases del concurso hay varias condiciones: la primera, que no se llame reforma laboral, ni parecido. Hay que pensar un nombre simpático, que no dé susto y que despiste en lo posible. Además, en el articulado se prohíben expresiones como "abaratamiento del despido", "reducción de costes laborales" o "flexibilización de las condiciones".

En el último consejo de ministros hubo tormenta de ideas, pero no se les ocurrió nada aceptable. Modernizar, fomentar, estimular... Términos ya muy vistos, que no cuelan, porque se han usado demasiadas veces. Fue bien acogida la idea de "reducir la temporalidad", pero un veterano advirtió que las anteriores reformas laborales también se justificaron así -y seguimos en el 30% de temporales-.

Es uno de los engorros del poder: buscar nombre para las medidas más impopulares. Ningún gobierno titula sus proyectos "Ley para bajar los impuestos a los ricos", "Medidas para cargarse la sanidad pública", ni por supuesto "Reforma para abaratar el despido". Tampoco es malo que las maquillen: es una convención aceptada por todos, y los ciudadanos ya nos sabemos el juego.

Lo dicho: si se les ocurre una denominación potable para esa reforma de la que ya hablan con la boca pequeña algunos miembros del gobierno, envíen sus propuestas. La patronal ya se adelantó con la suya: "Contrato indefinido no fijo". Buen intento, pero no creo que cuele.