Los que más van a llorar si no hay Juegos

“A los miembros del COI voy a venderles la luz y el espíritu deportivo de Madrid para convencerlos” -Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid-  

                     

Si como anuncian los pronósticos Madrid se queda sin Olimpiada para 2016, habrá muchos ciudadanos desilusionados, qué duda cabe. Pero su decepción no será nada comparada con la de quienes más ilusiones se habían hecho con el proyecto: aquellos a quienes, al oír hablar de olimpiadas, se les dibuja en las pupilas el símbolo del dólar, como en los dibujos animados.

Constructores, promotores inmobiliarios, concesionarios de servicios públicos, fabricantes de mobiliario urbano, empresas de parquímetros, especuladores del suelo, contratistas y comisionistas de toda condición… Todos aquellos que ya están acostumbrados a hacer buenos negocios en la capital. Y a la cabeza los bancos, a los que el Ayuntamiento, sin Juegos, ya paga casi 900.000 euros diarios (han leído bien, diarios) sólo en intereses, por la enorme deuda acumulada (que supera los 7.000 millones).

Todos ellos comparten el sueño olímpico, y tienen la botella de cava en la nevera por si hay suerte. Si se lo lleva otra ciudad su desconsuelo será, nunca mejor dicho, olímpico. Ánimo, campeones, que no pasa nada. Ya se nos ocurrirá otra cosa: un mundial de fútbol, una Expo, una capitalidad cultural, un centenario sonado, lo que sea con tal de seguir dando pedales, que si la máquina se para, se cae con todo el equipo.

La pena es que se haya reventado lo de la Gürtel, porque si no, imagínense lo que podrían hacer Correa y el Bigotes con unos Juegos. A espíritu olímpico no les ganaría nadie, y encima con subsede en Valencia (para la vela, claro). Bueno, si al final consiguiéramos celebrar los Juegos, no descarten que en 2016 estén ya en la calle nuestros héroes y puedan ponerse al frente del asunto.