Trabajar cansa

Pensiones: no future

"No estamos metiendo miedo, sino asumiendo una responsabilidad, pensando en las futuras generaciones." -Celestino Corbacho, ministro de Trabajo- 

                

¿A quién preocupa que dentro de unos años se aumente la edad de jubilación hasta los sesenta y siete años? A quienes hoy están en la cincuentena, que serán los primeros afectados. Son ellos los preocupados, asustados y cabreados con la propuesta. A los trabajadores más jóvenes, de cuarenta para abajo, ni fu ni fa. 

¿Inconsciencia juvenil? ¿La inmadurez de quien cree que siempre será joven y no es capaz ni de imaginar que un día también será un jubilado? Nada de eso. No nos preocupan nuestras pensiones porque ya damos por descontado que no habrá pensiones para nosotros, o que serán de risa. Es lo que nos llevan contando desde que tenemos uso de razón, así que cualquier nubarrón a veinte o treinta años está dentro de lo previsto. 

Mi generación ha crecido con el discurso punki sobre el sistema de pensiones: "no future". Son muchos años escuchando una y otra vez la misma canción, en boca de economistas, ministros, patronos y gobernadores del Banco de España: no future, el sistema no es sostenible, algún día hará crack, no habrá para todos. No hay mejor banda sonora para la publicidad de los planes de pensiones privados, ofrecidos por los mismos bancos que patrocinan esos informes, congresos y cursos de verano donde los punkis liberales sacan la lengua. 

Para nosotros no es noticia que aumenten dos años la edad de jubilación. Como si la suben a ochenta. La noticia sería que alguien nos dijese que nuestra jubilación está garantizada. Entre paro, precariedad, economía sumergida y autónomos forzosos, a ver quién consigue cotizar el mínimo antes de los achaques. 

Que nos sepamos la canción no quiere decir que nos guste. Ni que nos la creamos, aunque a veces la tarareemos en la ducha.