Trabajar cansa

Aguirre siempre sabe dónde tocarnos

"El gobierno regional renuncia al cien por cien. No queremos nada de ese incremento del IVA, renunciamos a todo." -Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid- 

       

Todavía hay quien se extraña de que Esperanza Aguirre haya ganado dos elecciones en Madrid, y amenace con una tercera victoria sin sudar demasiado. Pues ahí tienen otro ejemplo de su forma de hacer política, ahora con su llamada a la rebelión contra la subida del IVA. Llámenla populista, demagoga, irresponsable. Ella sabe bien lo que hace, y no le va nada mal. 

Aguirre es muy lista, y sabe que el IVA es un asunto emocional en España, algo que toca las tripas de los ciudadanos. Lo son los impuestos en general, pues nunca nadie se ha tomado la molestia de educarnos como buenos contribuyentes, y somos campeones del fraude, grande o pequeño. Pero sobre todo el IVA, en un país donde la frase más pronunciada a diario, tras "Buenos días", es "¿Con IVA o sin IVA?". 

El IVA es un impuesto joven, poco más de veinte años, y aún no lo hemos asumido. Todavía resuenan los chistes y cancioncillas que se hicieron en su momento cuando la entrada en Europa nos obligó a meter un impuesto al consumo que otros países ya tenían. El IVA se convirtió en el coco, una maldición, y sigue siéndolo, de ahí la generalizada tolerancia social hacia su fraude. 

La presidenta madrileña sabe tocar la tecla adecuada, y su llamada a la rebelión por la subida del IVA encuentra un eco favorable. Sobre todo porque la decisión del gobierno de incrementar este impuesto no sólo cuenta con nuestro rechazo emocional: también con nuestra incomprensión racional. Somos muchos los que no entendemos que se suba el IVA de forma generalizada, por mucho que nos lo expliquen. 

Entiendo que el Estado necesita recaudar más, y me parece lógico en un momento como éste. También sé que el IVA español es de los más bajos de Europa. Pero si de lo que se trata es de recaudar, hay otros agujeros donde poner el cazo: el impuesto de patrimonio tan alegremente eliminado, la fiscalidad de las grandes fortunas (SICAV y similares), y por supuesto la lucha contra el fraude. A ver si la guerrillera Aguirre propone una rebelión a favor de medidas así, que me apunto.