Trabajar cansa

Todos tienen prisa, menos los trabajadores

"No es de recibo ni justo con la sociedad española que llevemos dos años pendientes de la reforma laboral sin que haya fruto alguno." -Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular-

 

Mientras los sindicatos se lo piensan, a muchos les ha entrado la prisa con la reforma laboral, que ya sabemos es "urgente", "imprescindible", "necesaria" e "inaplazable"; palabras repetidas ayer desde gobierno, oposición y CEOE, que comparten prisa con los organismos internacionales, el gobernador del Banco de España y por supuesto los mercados.

Pero díganme, ¿conocen a algún trabajador que comparta esa prisa? Seguro que no han oído a ningún compañero llegar hoy al trabajo diciendo: "bueno, esperemos que por fin hoy acuerden la imprescindible y urgente reforma laboral que este país necesita". Ni siquiera en la cola del paro se ve mucha impaciencia.

Todos tienen prisa por la reforma laboral menos los destinatarios de la misma. Y tampoco creo que la mayoría de empresarios esté impaciente, pues mientras no se recupere la actividad económica no van a contratar por muy barato que sea despedir. Nadie con dos dedos de frente piensa en serio que esa reforma laboral nos vaya a sacar de la crisis ni vaya a acabar con el paro.

Según pasaban los meses ha ido cambiando la situación económica, pero la reforma siempre es la misma. Inicialmente iba a servir para amortiguar la crisis, pero no llegó a tiempo. Después, para frenar la destrucción de empleo, pero tampoco llegó. Más recientemente, para acelerar la salida de la crisis, pero ya la ha ralentizado el gobierno con su plan de ajuste. Todas las justificaciones de la reforma han ido quedando atrás, pero ésta sigue siendo urgente e imprescindible. De hecho, estos días da la sensación de que la principal razón para la reforma es el tiempo que llevan negociando, como si fuese un fracaso acabar en nada tras tantos esfuerzos, y como si la larga espera fuese en sí misma una razón.

Pues nada, no se preocupen, que no nos vamos a sentir decepcionados. Los trabajadores, al menos los que yo conozco, no tenemos urgencia, ni vemos imprescindible una reforma en los términos en que se plantea. Así que por nosotros no se agobien, no corran tanto. Si tienen que seguir negociando otro año, esperaremos sentados. Que las prisas son muy malas.