Trabajar cansa

La democracia israelí y sus enemigos

"A quienes quieren crear una comisión internacional de investigación les recuerdo que Israel es un Estado democrático y no una república bananera." -Moshe Yaalon, viceprimer ministro de Israel-

 

Entre los argumentos empleados por quienes defienden las acciones de Israel, siempre aparecen dos afirmaciones rotundas: Israel es el único Estado democrático de la región, y está rodeado de enemigos que han jurado su destrucción. Dos argumentos que, unidos a la creciente islamofobia española, hacen que el apoyo a la causa palestina no sea aún mayor.

Incluso dándolos por buenos cabría discutir si un país está legitimado para el crimen por muy democrático que sea y muy amenazado que esté. Pero es que además no son ciertos. En cuanto a lo primero, la democracia es algo más que elecciones periódicas y separación formal de poderes; en una democracia no caben el terrorismo de Estado, los asesinatos selectivos, el encarcelamiento sin derechos, la ocupación de tierras, la expulsión de poblaciones, la asfixia de pueblos mediante bloqueos, muros y guerras, las leyes discriminatorias para los no judíos, o la violación permanente de la legalidad internacional.

Y no vale con decir que es una democracia imperfecta, o que no hay en el mundo ninguna democracia que no tenga alguno de esos defectos: es que Israel los tiene todos. Entonces, cuando cuestionas que sea una democracia, te atizan con el segundo argumento: el país vive rodeado de enemigos cuya única motivación en la vida es destruir Israel, cosa que justificaría tanto sus crímenes como sus carencias democráticas.

Es cierto que Israel tiene muchos enemigos, y es odiado en la región y en todo el mundo. Pero habría que ver cuánta responsabilidad tiene en ser odiada, qué poco ha hecho por vivir en paz con los palestinos y con los países vecinos, y cuánto más odio extiende cada vez que dice defenderse del mismo. No se trata de ver quién empezó, pues la historia del conflicto es un encadenado sin fin de acción-reacción, por el que cada bando justifica sus actos en base a agravios anteriores, mientras crea nuevos agravios.

Ahora, con su asalto a la ‘Flotilla de la Libertad’, Israel se ha asegurado una cuota mayor de odio, se ha ganado más enemigos, y se ha empequeñecido más aún como democracia.