Trabajar cansa

¿Logrará Mayor Oreja abrir la caja suiza?

"La pregunta no es si las actas las tiene el Gobierno, sino si la fundación suiza que intermediaba tiene las actas o no." -Jaime Mayor Oreja, presidente del Grupo Popular Europeo-

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Para tranquilidad de muchos, las actas oficiales de las negociaciones con ETA están guardadas en la caja fuerte de un banco suizo, y ya sabemos lo bien que guardan allí los secretos. Porque si en vez de en Ginebra estuviesen en España, ya podían estar bajo siete llaves que acabarían regaladas por fascículos en los kioscos. Y no sólo las actas: los videos, los diarios íntimos de los negociadores y las facturas del minibar.

A falta de que Mayor Oreja burle las medidas de seguridad suizas y abra la caja fuerte con un estetoscopio, nos tenemos que conformar con los apuntes de uno de los etarras participantes, cuyas anotaciones han sido elevadas a la categoría de "acta", y como tal pasarán a la historia con independencia de su veracidad.

De todas formas, lo de menos es si el terrorista transcribía al pie de la letra o aliñaba el relato. Porque estoy seguro de que, si leyésemos las actas oficiales, los mismos que hoy se llevan las manos a la cabeza por lo que dice el terrorista que dijo el gobierno, se las llevarían igualmente de conocer la literalidad de lo dicho.

En el calor de una negociación así uno dice disparates y promete cosas que sabe imposibles de cumplir, pero que facilitan que la cosa avance, y sólo se entienden en su complejo contexto. Y lo hace desde la tranquilidad de que todo lo hablado es confidencial, y por eso se recurre a mediadores serios y cajas fuertes suizas, ya que un diálogo así no resiste la luz del día.

Por eso, si seguimos el juego propuesto por la derecha política y mediática, exigimos transparencia y cartas boca arriba, y además pedimos responsabilidades políticas y penales, no habrá nadie dispuesto a participar en ninguna negociación nunca más.

Y seguramente se trata de eso: más que de salvar la pureza del Estado democrático, más que defender el honor de las víctimas, más incluso que cobrarse la pieza del vicepresidente del gobierno, la actual ofensiva lanza un mensaje para futuros negociadores, justo cuando está en marcha un nuevo proceso. A ver quién es el guapo que se sienta a hablar otra vez.