Trabajar cansa

Aznar se arrastra por los escenarios

"El PSOE tiene una fijación absoluta con Aznar; habla él y salen todos en tromba en su contra." -Ana Mato, secretaria de Organización del Partido Popular-

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Anoten las fechas, que el monstruo del rock transgresivo regresa a los escenarios, y promete romper unas cuantas guitarras y saltar sobre el público: Aznar vuelve a la carretera, en gira electoral. En abril: Salamanca, Zaragoza y Huesca. En mayo: Toledo, Guadalajara, La Rioja, Madrid, Valladolid y Ciudad Real; y todavía faltan fechas por cerrar. Qué primavera salvaje nos espera.

Pero bueno, ¿y esas caras? No veo mucho entusiasmo, no les veo hacer cola en las taquillas. Ah, me lo temía, no digan más: Aznar ya no les pone como antes. Ya no se encienden indignados cuando ven su bigote, ya no les bulle la sangre cuando oyen su acento cosmopolita.

A mí me pasa lo mismo, les entiendo. A mí también me cansa ya, me aburre. De hecho, llevaba mucho sin escribir sobre él, y no será porque haya estado callado. Pero Aznar ya no me excita como columnista, y miren que me duele un gatillazo así, porque el ex presidente era una mina y garantizaba al menos una columna facilona al mes, que siempre es un descanso cuando escribes a diario.

Pero Aznar lleva tiempo en decadencia. Al verlo, muchos aznarófobos  sienten más bien repelús, nada que ver con aquella aversión que despertaba. Entre los aznarófilos tampoco se ven arrebatos como los de antes, y en las filas populares hay muchos que lo miran con pena, cuando no con fastidio. Sigue teniendo incondicionales, sí, y muchos corean sus estribillos; pero en Génova ya sabrán que una sonrisa de Aznar puede movilizar más votantes socialistas que populares.

Él no se rinde, e intenta recuperar pegada mediante la provocación más gamberra, que es también la más pueril: que si el amigo Gadafi, que si España no logrará pagar su deuda, y así. Habrá mucho más en campaña, oiremos unos cuantos disparates en su boca, pues tiene que esforzarse para dar un poco de brillo a su estrella declinante y ganarse el titular.

Yo lo veo patético. Es como un viejo rockero arrastrándose por el escenario, con el agravante de que él ni siquiera tiene un pasado glorioso que dé glamour a su decadencia. Lo suyo es pura descomposición, sin encanto.