La ruina es bella

 

Por ahora es una afición minoritaria, de gafapastas y friquis, pero por si algún día se pone de moda el turismo de lugares abandonados, España se está posicionando bien para ser una potencia que atraiga masas de visitantes. Me refiero a esa afición de algunos por visitar viejas fábricas, minas desmanteladas, pueblos vaciados por un embalse u hoteles cerrados por décadas, cualquier espacio deshabitado y más o menos deteriorado que sugiera ruina, nostalgia y devastación por el paso del tiempo, y te dé para hacer unas fotos chulas.

Ya digo, por ahora no lo practican muchos, pero cualquier día de estos una película lo pone de moda y nos lanzamos todos a buscar construcciones fantasmales llenas de pelusas, restos de actividad humana y condones por el suelo. Si ese día llega, tendremos la suerte de contar con un mapa peninsular lleno de puntos de interés, como para varias rutas y cientos de fotos.

Podemos empezar la excursión por un aeropuerto fantasma. El de Castellón es demasiado conocido, habrá cola para pasear sus pistas, y además nunca se ha usado, lo que le quita encanto. Pero tenemos para elegir: Ciudad Real, Badajoz, Huesca y muchos otros que previsiblemente se irán añadiendo a la lista de terminales vacías y pistas donde crece la hierba.

Tras el aeropuerto, podremos desplazarnos por una autopista de peaje abandonada para visitar un edificio singular, de autor prestigioso, que tarde o temprano será clausurado por falta de uso y lo costoso de su mantenimiento. Seguiremos la ruta por un barrio proyectado y nunca levantado, con las calles urbanizadas pero las manzanas en solar, todavía con el descolorido cartel anunciando la próxima construcción del residencial “Los sauces”, “Las adelfas” o cualquier otro nombre botánico. Tal vez quede una caseta de obra, una grúa oxidada o un piso piloto para visitar.

Al anochecer llegaremos a alguna localidad de playa para colarnos por la ventana en un apartamento que nunca se pudo vender, y así dormir con vistas al emblemático auditorio sin programación al final del paseo marítimo. Cuánta belleza hay en la ruina.