La crisis no tiene sólo una vertiente económica, sino que según los altermundistas, también tiene efectos en cuestiones de paz, guerra y violencia. Existe toda una argumentación que demuestra que el capitalismo, principalmente el estadounidense, hace servir la guerra y la violencia para expanderse. La institución que ha jugado nu papel de claro protagonista en este cometido ha sido la OTAN, que este año cumple 60 años.
La OTAN va a celebrar su aniversario en Estrasburgo y Baden Baden, el 3, 4 y 5 de abril. Pacifistas de toda Europa presentaron en el FSM la campaña pacifista, anti-OTAN, más multitudinaria de los últimos años. 400 organizaciones ya se han movilizado contra la OTAN y esperan convocar a decenas de miles de activistas en Estrasburgo y Baden Baden, para gritar a los jefes de Estado y a todo el mundo, que 60 años de OTAN son demasiados.
El “No a la guerra” sigue más vigente que nunca, en un mundo donde hay más de 30 conflictos armados y donde se dedica más de un billon de euros (cifra no muy lejana del PIB español total) al gasto mililitar. Parece que la crisis no afecta a la guerra.

La crisis del capitalismo es un tema central en este Foro. También lo son las alternativas al mismo. Crisis definidia como “una sobreproducción, tradicional del capitalismo”, según Walden Bello, influyente economista filipino de la organización Focus on the Global South.
Mientras hay quien ve como una oportunidad la actual crisis, para avanzar hacia un modelo nuevo, ahora que el capitalismo está tan desprestigiado, no faltan los que ven con recelo una crisis que creen que puede aprovechar la derecha, para hacerse con el control total del sistrema. Se teme que en vez de aplicar políticas sociales, se desregule todavía más el mercado laboral, aumentando la desprotección de los empleados por cuenta ajena. Es decir, la crisis es percibida entre los activistas del FSM, más que como una oprtunidad, com un reto, en el que los altermundistas piensan que deben trabajar duro, para que el resultado no sea peor de lo que ya conocemos.
La alternativa de la que más se habla en las decenas e incluso cientos de actividades dedicadas a la crisis del modelo económico, es la de colver a la economía real, a la productiva, a la que genere emploeo, a la que priorice el trabajo sobre las finanzas. La apuesta que más adeptos tiene en el FSM es la economía solidaria. COmo asegura Nelsivaldo Bargas, econmista de la UFPA, “dentro de una economía no capitalista, son las autogestiones entre consumidores y productores, la producción y el consumo racionales, las que harán posible una economía, planificada, que cuibra las necesidades de la población, sin caer en la sobreproducción del capitalismo”. Sin embargo, parece que la economía solidaria, de la que existe un buen número de experiencias, encuentra algunos problemas prácticos a su desarrollo, en tanto en cuanto forma parte de un sistema económico global no solidario. Pedro Oliveira, de la CNBB, se cuestiona so “la aplicación de una moneda local en una economía solidaria, basada en el trueque de productos y servicios, sería capaz de cubrir las necesidades de los 190 millones de brasileños”. La moneda local o social se aplica por ejemplo en algunas comunidades de la provincia de Córdoba (Argentina), con el nombre del Patacón. Algo muy diferente en concepto, que no en nombre, de la propuesta de Joao Pedro Stedile, del MST (Movimiento de los Sin Tierra), de tener una moneda común en toda Latinoamérica, llamada “maíz, como homenaje a nuestra relación con la madre tierra”. Economía solidaria local o global, integración de meercados o autogestión de la economía a nivel comunitario, son las principales cuestiones en términos de alternativos al modelo actuals, para las que se sigue buscando respuesta entre los altermundistas. Una respuesta de consenso, que para eso estamos en el FSM.


Los activistas del FSM tenían hoy la oreja también en otro lugar. Estaban pendientes, algunos con alegría, otros con un tremendo enfado por su posible interferencia en la buena marcha del Foro, de la llegada de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo, los presidentes de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Paraguay, respectivamente; o tal y como los ha bautizado el propio Chávez, “un militar (el propio Chávez), un indio (Morales), un Chicago boy -haciendo referencia a la formación de economista adquirida por Correa en Chicago, la cuna de las ideas neoliberales contra las que ahora luchan los allí presentes- y un obispo (Lugo, obispo antes de presentarse a candidato a la presidencia). Lula, parece que se le da mal jugar en casa. Los altermundistas brasileños son muy críticos con sus políticas, que califican abiertamente de neoliberales, y esperaban con mucho recelo su participación durante el Foro.
Los presidentes más revolucionarios del planeta han sido recibidos entre aplausos y vítores, por una entregada audiencia que rondaba las tres mil personas. Lo que ha sido nada más que un aperitivo del multitudinario mítin previsto a continuación en el Palacio de Congresos de la ciudad. En el que también se espera a Lula, que en esta actividad, organizada por el MST (Movimiento de los Sin Tierra) -enfrentado políticamente a Lula-, probablemente no fuera invitado, o en caso de serlo, debe haber declinado la invitación. En el mitin posterior se esperaba su intervención.


Las intervenciones de los cuatro no aportaron gran cosa. Aún así, cabe destacar algunas propuestas coincidentes entre “el militar, el indio, el economista y el obispo”. Todos ellos han coincidido en que no solamente otro mundo es posible, sino que es más necesario que nunca y que, además, como afirmó Chávez, si alguien quiere ser testigo de ese otro mundo, solo tiene que visitar sus países para comprobarlo. La integración económica de América Latina es apoyada por todos, y parece que comparten el propósito de crear una moneda común, que sustituya al dólar, hoy en día hegemónico en la región. Un mayor control de la economía por parte del Estado, abrazando las tradicionales tesis socialistas de planificación de la economía, fue otro de los temas de consenso, aplicado en estos momentos de crisis por presidentes de todos los signos políticos.Hugo chávez, que no fue el más aplaudido (en beneficio de Evo Morales), sí fue quien levantó más pasiones entre los jóvenes, que se abalanzaron al palco para tocarlo, cual estrella de rock. Afirmó que “un buen socialista debe ser feminista”, tras definirse como tal, quizá empujado a hacerlo por los constantes vítores que un sonoro grupo de jóvenes feministas repetían en favor de tal causa. Estados Unidos no se libró de sus comentarios, de cuyo presidente saliente dijo que “se ha ido por la puerta de atrás, al basurero de la Historia”. Respecto a Obama, “no me hago muchas ilusiones”, comentó. No faltó su tradicional mención al indio Tupac Katari, quien cuando estaba siendo ejecutado por los españoles, con un caballo estirando de cada una de sus extremidades, les dijo “ahora muero, pero algún día volveré hecho millones”. Profecía que parece cumplirse.
Morales aprovechó su intervención para pedir además de otro mundo posible, “otra fe, creencias, religiones e Iglesia posibles”, tras la fuerte campaña de la Iglesia en contra de la nueva constitución boliviana, aprobada finalmente en el reciente referendum celebrado en Bolivia. Correa definió de “Tsunami neoliberal” lo que ocurrió en América Latina las pasadas décadas, con las medidas impuestas a sus países por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Y Lugo, más comedido, pidió que volviéramos “a la profecía del pueblo guaraní, a la tierras sin mal”. Cerró las intervenciones Joao Pedro Stedile, líder del MST, quien denunció con coraje ante los cuatro presidentes, que sus “gobiernos han andado muy poco todo, les pedimos más, tiene que hacer cambios estructurales” y les pidió, bajo la aclamación de todos los presentes, que al contrario de lo aquí ocurrido, “los presidentes tienen que invitar en su próxima cumbre a los movimientos sociales, para dialogar con ellos”.
Es la primera vez que cuatro presidentes se dan cita en una actividad paralela al Foro, lo que ha sido interpretado por la organización como un claro indicador de la importancia que el FSM está tomando y de la necesidad que algunos políticos tienen de legitimarse ante los movimientos sociales de todo el mundo, ante los verdaderos artífices de los cambios sociales de sus países, como todos los presidentes han reconocido en sus intervenciones.
Un paseo por el campamento de la juventud del FSM te llena de energía, esperanza y, sobre todo, convicción de que otro mundo es posible, el lema más repetido también este año, aunque ya hayan pasado nueve años desde que empezamos a creer que el mundo podía cambiar, podía ser mejor.
Aunque es difícil saber cuantos acampados hay en el Foro, se estima que rondan los 15.000. Vienen de toda Latinoamérica, de Europa, de Norteamérica, e incluso del lejano Oriente y África, estos últimos los menos, por razones obvias. Hay quien, como cientos de indígenas, peruanos, ecuatorianos y bolivianos, ha empleado 12 días para cruzar la Amazonía. Hay infinidad de grupos de adolescentes brasileños, paraguayos o argentinos que han viajado durante dos semanas en autobús para participar en este Foro. Como afirman entre risas y canciones, bajo una sombra que les protege del abrasador sol de Belém, “ha valido la pena, porque necesitamos ser muchos para que nos escuchen”. Éstos no necesitan repetirse que otro mundo es posible, es lo que quieren y se percibe que van a luchar por ello.
Pero lo más interesante del campamento es que se convierte en un verdadero laboratorio del teórico otro mundo posible que el FSM propone. Como principio básico tiene la autogestión, “la libertad para hacer lo que queramos, pero sin molestar a los demás” puntualiza Thiago, de tan solo 19 años. Hay quien también propone sus propias actividades, creando su propio espacio alternativo, su propio Foro. Es el caso de un foro abierto, situado en el corazón del campamento, ideado por un hippie llamado Maciá, con exposiciones, teatro, danza, talleres e incluso una feria del “arte-cambio”.
La incomodidad, el calor y la distancia no ha impedido que miles de jóvenes muestren a los fatigados activistas antiglobalización, que otro mundo es realmente posible, sólo hay que pasearse por su campamento.

El primer día del FSM 2009 le ha dedicado exclusividad en la programación a las actividades indígenas, que han dado toda una lección de espontaneidad, creatividad, fuerza y legitimidad para pedir otro mundo al resto de participantes.
Rituales tradicionales con tierra y fuego, cantos y danzas, han dado paso a reivindicaciones tan evidentes como transformadoras. Para recuperar sus territorios, para recibir los servicios básicos de salud y educación que ninguno de ellos recibe adecuadamente de sus respectivos gobiernos, para mantener sus tradiciones, lengua y cultura, para recuperar su dignidad. Pero no sólo se han dedicado a protestar por los males que la colonización les ha traído, y sigue trayendo. Han hecho propuestas alternativas al capitalismo, como la economía solidaria, la descolonización del poder y de los saberes, la autonomía y autogobierno y una que llama especialmente la atención, la reciprocidad, que los indígenas quechuas y aymaras han conseguido incorporar en la política gubernamental boliviana, todo un ejemplo de que las cosas pueden cambiar.
Mucha energía han transmitido y generado hombres y, sobre todo, mujeres indígenas, con sus gritos antiimperialistas, con su “Hayalla pueblos del mundo!”, célebre tras el ascenso al poder de Evo Morales en Bolivia. Energía que también surgió de la música, de la samba que hizo bailar a todos los presentes, demostrando que se puede luchar por cambiar el mundo con alegría, con expresiones culturales, y no sólo con sesudas conferencias.
Aún así, las temáticas que preocupan a los indígenas no son tan diferentes a las del resto de activistas. El cambio climático, los modelos energéticos, la soberanía alimentaria, el trabajo, el fin de la violencia, la criminalización de los movimiento sociales, la identidad, la soberanía popular o la integración regional, han conformado el contenido de sus debates, ofreciendo su particular cosmovisión, proponiendo que el otro mundo posible deje espacio a otros mundos posibles, que puedan convivir en paz y respeto.


Cerca de cien mil activistas de movimientos sociales de todo el mundo y algunos partidos políticos de la izquierda brasileña, se han manifestado hoy por las calles de Belém, bajo una lluvia torrencial a veces, bajo un sol de justicia otras, a través de una larga marcha de más de cinco horas, con el objetivo de comenzar el trabajo del Foro Social Mundial más indígena y con el sistema, el capitalismo, en horas bajas.
Otro mundo es posible, no a la guerra, sí a la paz, no al imperialismo, Palestina libre, Sahara libre, Kurdistán libre, Tibet libre… autodeterminación de los pueblos, independencia, derechos humanos, derecho a la vivienda, derecho a la tierra, derecho a una vida digna, salvemos el planeta, salvemos las ballenas, salvemos la Amazonia, respeto por los pueblos indígenas, no a la violencia de género, derecho al aborto, derecho a la vida, no a la pobreza, justicia para los desaparecidos, justicia para los presos y mucha rebeldía, inconformismo, lucha, compromiso, militancia y esperanza en que ha llegado la hora de cambiar el mundo, de conseguir que los opresores no opriman , que los represores no repriman, que los marginados no lo sean, que los olvidados sean recordados, que los excluidos sean visibles, que los sin voz hablen, que todos seamos escuchados. Y muchas más consignas, esperanzas e ilusiones, que en los próximos seis días se plasmarán en campañas, alianzas y proyectos, locales, nacionales, regionales y mundiales, entre las miles de organizaciones aquí presentes. Para enfrentarse a quienes tienen el privilegio de decidir sobre nuestras vidas, a codiciosos empresarios, a políticos corruptos. Para construir un mundo mejor, libre, justo, en paz.