La gasolina y la Luna

19 feb 2012
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Como la gasolina ha alcanzado un precio histórico, un juez ha ordenado que Urdangarín acceda a los juzgados a pie. Que al yerno de un rey le cobren precios históricos por la gasolina me parece heráldico. O sea, bien. Pero yo soy un pringao de la obra, de los que dicen barbaridades a las tías con perro cuando pasan. A mí, cuando me ponen la gasolina a precios históricos o heráldicos, me da por pagarla en doblones de a ocho, ducados, escudos o florines. El gasolinero llama siempre a la guardia civil para denunciar mi moneda falsa. Ante el juez alego la subsiguiente tontería: si no pretendo viajar a la Luna, ¿por qué coño voy a pagar un precio desorbitado?
Las petroleras son la sangre de esta civilización sin sangre, y por eso tenemos que pagar precios históricos por la gasolina. Desorbitados. Nos desorbitan, dulce Luna, las petroleras, las agencias de calificación, los especuladores, los tecnócratas, los banqueros, los reyes, los señoritos, las marquesas, el PP, el PSOE y el calvo de los hermanos Lehman, recién caído de un guindo. O sea, De Guindos. ¿Quién no nos desorbita?
“Hay que generar un mensaje de optimismo”, nos dice De Guindos. Yo, en mi cortedad, creo que ese optimista msn se lo manda a sus banqueros. Al Rosell de la Patronal, al contrario que al del Barça, se le ve muy óptimo. “Que no nos vean reírnos”, dice fuera de micrófono. “No se vayan a dar cuenta de que les vamos a subir a precios desorbitados hasta el mirar a la Luna. Pobrecitos”. La órbita y su Luna me eran gratis tal que ayer. Y mañana volverán a serlo. En otro mundo imperfecto donde se queme la cara oculta de Rosell. Con gasolina barata. Sobre la hoguera, la Luna.