Opinion · Bulocracia

Los cortes de digestión son para el verano

Cuando era un niño, hace décadas, el verano lo marcaba la digestión. Qué coñazo. Había que esperar dos horas después de comer para poder bañarse, no te fuera a dar un corte de digestión. Y eso si tus padres eran de digestión corta, porque otros no bajaban de las tres horas, o cuatro los que, además de padres disciplinados, tenían abuelas que sabían de esas cosas más que un curandero.

El caso es que ahora, desde hace tiempo, hay una corriente médica con muchos seguidores profesionales que afirma que no existe el corte de digestión en esos términos, que es mito, que es todo todo una chorrada. Aunque, bueno, hay matices.

Estos médicos aseguran que uno puede bañarse cuando le dé la gana, haya comido o no, mientras que tome precauciones. Porque para ellos no existen los cortes de digestión, pero, ojo, sí los jamacucos.

A ver, si comes como una bestia, y estás acalorado y sudando y te tiras al agua fría sin más, la diferencia de temperatura radical causará estragos a tu organismo, pero para ellos eso no es un corte de digestión, es otra cosa. Estos profesionales de la medicina mantienen que la digestión no se corta así como así, ni aún vomitando. La digestión continúa incluso desalojando la comida, pero el cuerpo se desajusta por el cambio brusco de temperatura y las consecuencias no son agradables. Es más, consideran también, al margen, que se puede sufrir un corte de digestión incluso sin haber comido, aunque comer incrementa el riesgo.

Pero si uno se baña después de ingerir alimentos metiéndose al agua despacito, de tal manera que no provoque un gran cambio en la temperatura del cuerpo, no pasa nada. El problema es que se actúe a lo loco, como se suelen hacer las cosas mientras uno está de vacaciones en verano.

Esta corriente médica cada vez más en boga pide a esas personas que aparentemente sufren cortes de digestión en verano que huyan de los tópicos, porque de los supuestos casos de esa circunstancia que se dan cada verano, la mayoría son otras cosas, casi siempre provocadas por los excesos. Si se actúa con normalidad y no hacen burradas, ningún problema.

Eso sí, cuidado con aceptar sin más los consejos de supuestos expertos en la materia, que no tienen base alguna, como la ya famosa mujer aragonesa que explica en un vídeo lo mal que lo pasó porque le dio un corte de digestión. Esta maña dice que comió mucho y después se tomó “un par de cubatas, que tenían mucho azúcar, y no sé cuántas cervezas”. Y claro, eso ya no es un corte de digestión, es un mal pedo veraniego a deshoras con agua de por medio. Aquí va su testimonio.

Esos masajes en la espalda y esa consiguiente apertura del esófago de esta mujer, no tienen parangón. Pero para bañarse en verano, a cualquier hora y en cualquier circunstancia, simplemente moderación.