Cannino

Festival de Cannes 2009

Día 9 – Divino Tesoro

22 May 2009
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9.00

Parece mentira, pero a estas alturas aún colean las secuelas del síndrome Guillermo Arriaga. Apúntense los nombres de Copti Scandar y Shani Yaron, palestino e israelí respectivamente. Han dirigido al alimón “Ajami”, en la Quincena de Realizadores, y desde ya sus referencias y una destreza visual más que evidente les dan muchas papeletas para ser la next big thing. Un poquito de Pulp Fiction, otro de Mysic River, algo de Amores Perros y el resultado es un thriller solvente, predecible y con algo de sobrepeso en cuanto a ambiciones y densidad moralizante.

A esto añádanle su estructura episódica y un enmadeje narrativo de mucho cuidado (esos entrañables instantes en que alguien en la sala se pregunta “pero este no estaba muerto ya?”) y tienen una de las más firmes candidatas a la Cámara de Oro 2009 (es decir, el premio a la Mejor Opera Prima).

Un café para reponerme del bombardeo “Ajami”.

Al lado de mi mesa han instalado dos impresoras de fotos de lo más virguero. Un clon de Donatella Versace (pero de otra promoción, échenle como 15 años más) espera en cuclillas, abrazada a un caniche, melena rubio platino y la piel desgraciada por los Rayos Uva.

Las fotos están listas ya.

Salen.

Las mira satisfecha.

El caniche me observa, apoyado en el hombro de su dueña, dos ojos negros en una madeja de lana amarillenta y enredada. En varias instantáneas la señora en cuestión aparece posando como dios la trajo al mundo. El caniche no me quita el ojo de encima.

Reservo un ordenador en el Short Film Corner, un espacio del Mercado dedicado a la promoción de cortometrajes, más de 50 pantallas y una base de datos de unos 300 títulos, incluida la competición oficial.

Me llama la atención la animadversión que críticos e incluso algunos programadores sienten por el formato breve. Siempre he tenido la sensación de que visionar cortos regularmente es la mejor gimnasia para formar el criterio: miles de nombres, muchos de ellos absolutamente anónimos, unas pizcas de talento por ahí flotando y ese estado de beatitud en el que sólo puedes agarrarte a lo que estás viendo, nada de referencias críticas ni prejuicios.

Empiezan a circular los rumores sobre el palmarés del Domingo, aunque el número reducido de primeras películas hace que nadie tenga muy claro por dónde pueden ir los tiros con la Cámara de Oro (aclaro: la teoría de que será para “Ajami” es sólo mía, no es algo extendido) .

Alguien apunta la posibilidad del jovencísimo Xavier Dolan (20 años!!) con su película “J’ai tué ma mère” (Yo maté a mi madre) aunque pocos argumentos a su favor se me ocurren que no sea algo tan anecdótico como el año de su nacimiento. El film está bien montado y encuadrado, tiene diálogos ingeniosos, las interpretaciones funcionan, y esa corrección formal combinada fatalmente con una ausencia total de frescura, de espontaneidad, de descuido, es lo que hace de Dolan un director convencional y fatalmente maduro.


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