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No, no tienes derecho a intoxicar a tus conciudadanos

29 Ago 2017
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El dictamen del juez Wolgang Kern debería grabarse en letras de bronce. Entre otras cosas, dice: “la protección de la salud supera al derecho a la propiedad y libertad de acción de los dueños de los vehículos”. Es decir, el derecho a respirar aire limpio es superior al derecho de conducir un coche que ensucia el aire. El juez Kern es perfectamente coherente y sigue un precedente: las leyes prohíben fumar en locales públicos, y la ley debería prohibir emitir humos tóxicos en las calles. En el llamado delito contra la salud pública, los artículos 359 y 360 del Código Penal español sancionan la elaboración, despacho, suministro o comercio de sustancias nocivas para la salud.

En este caso se trata de la fabricación de millones de unidades de máquinas que lanzan a la atmósfera miles de kilos de sustancias nocivas, como los óxidos de nitrógeno y las micropartículas. Cuando estas sustancias se acumulan en la atmósfera de las ciudades, sus habitantes las ingieren y sufren sus efectos deletéreos sobre la salud, que van desde el aumento del riesgo de infarto al incremento de demencias. Todo esto está visto y comprobado, se han contabilizado con detalle las muertes prematuras y el sobrecoste para los sistemas de salud pública que causa la contaminación atmosférica creada por los coches.

El juez de Sttutgart se ha limitado a atar cabos y a determinar la existencia de un peligro para la salud que debe ser atajado por medios legales. Por ejemplo, se podría llegar a prohibir la circulación de los coches diésel en todo el estado federado de Baden-Wurtemberg, cuya capital es Sttutgart, a partir del 1 de enero de 2018. Es un gran éxito para la principal organización ambientalista alemana, DUH (Deutsche Umwelthilfe), que tiene presentadas varias docenas de demandas similares en otros tantos tribunales a lo largo y ancho de la República Federal. Puede que ganen la mayoría, si no todas, porque el caso es sólido. En realidad es consistente como el cemento, porque el juez lo único que hace es aplicar los planes de la UE sobre limpieza atmosférica, sistemáticamente incumplidos en toda Europa, desde Varsovia a Lisboa.

La reacción de la megapotente industria alemana del automóvil ha sido convocar una “Cumbre del diésel”, el 2 de agosto, que ha intentado prolongar una situación insostenible agarrándose al clavo ardiente de la norma Euro 6 y a sustanciosas indemnizaciones para los compradores de coches Volkswagen, Mercedes-Benz, Porsche, etc., que se sientan estafados tras el escándalo del trucaje de emisiones (solamente BMW insiste en que ellos no tienen nada que ver). La norma Euro 6 establece niveles más bajos de emisión de contaminantes que las precedentes normas Euro 5, Euro 4, etc. Es un intento a la desesperada de mantener con vida a un enfermo terminal, el coche diésel.

Y ahora nos toca a nosotros. Los que hemos comprado un coche diésel no somos delincuentes, adquirimos un vehículo que nos convenía y que funciona bien con un combustible relativamente barato. Es evidente que si una prohibición como la planteada para el 1 de enero de 2018 en Baden-Wurtemberg inmoviliza a todos los coches diesel de Europa, el clamor indignado va a llegar a la luna. Pero hay más cosas que podemos hacer, por ejemplo estas dos.

Una. Si es posible, utiliza tu diésel lo menos posible. Así limitarás la cantidad de sustancias tóxicas que lanza por su tubo de escape.

Y dos. Si estás pensando en comprarte un coche, no elijas un diésel. Opta por un híbrido o, mejor todavía, un eléctrico puro. En realidad, una estrategia adecuada puede ser esperar un poco hasta que estén disponibles los eléctricos de amplia autonomía y precio razonable, y  2018 va a ser un año crucial al respecto.

Jesús Alonso Millán

 


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