Ciudadano autosuficiente

Deja de reciclar el brik de leche

Deja de reciclar el brik de leche

Hay muchas cosas que podemos hacer mucho más interesantes y mucho mejores para el planeta que reciclar los briks de leche. Ahí van tres:

 

Opción a: puede que no necesites tomar tanta leche.

Sorprendentemente, del algo más de kilo y medio de alimentos que consumimos a diario, la leche y sus derivados (yogures, postres lácteos, etc., menos el queso) suma casi un cuarto de kilo, es el número uno de la lista.

Si ya eres adulto y toleras bien la leche no hay nada que decir, pero hay muchas alternativas para incorporar calcio a la dieta, si eso es lo que te preocupa. Y claro que nos preocupa, después de décadas de publicidad que asocia la leche con "huesos fuertes".

Añadiendo a la leche y derivados el consumo de agua envasada y de refrescos superamos de largo el medio kilo. Estos 525 gramos de leches, aguas y gaseosas tienen un problema: casi todos van metidos en envases plásticos, total o parcialmente como en el caso de los bricks.

Imagina que abandonas tanta bebida insípida o azucarada: tu producción de plásticos desechables se reduce casi a cero. En ausencia de briks, no tienes que reciclar los briks.

 

Opción b: puedes obtener el suministro de leche en algo que no sea un brik o una botella de plástico.

Aquí se abre un mundo de posibilidades. Puedes asociarte a un grupo de consumo que incluya los lácteos entre sus productos. En algunos casos puedes conocer hasta el nombre de la vaca que proporciona la leche.

El antiguo método de la botella en la puerta está extinguido ya. Consistía en contratar un suministro regular de leche que el lechero dejaba todas las mañanas en la puerta de tu casa, al mismo tiempo que se llevaba los envases vacíos. En algunas localidades es posible encontrar maquinas expendedoras de leche fresca, no tienes más que llevar tu botella o comprar una. Y siempre queda la opción de usar leche en polvo.

Este enfoque social y local de la leche ya casi no existe, pero fue muy importante. Con menos nivel de implicación social, hay algunos mercados que venden leche en recias botellas de vidrio retornable. En general, estas leches son de mejor calidad que las de origen agroindustrial envasadas en brik o plástico. Puede que no contengan más nutrientes que las leches convencionales, pero tienen menos pesticidas, antibióticos y otros cuerpos extraños incorporados en el producto.

 

Opción c: exige que los responsables de poner en el mundo el brik de leche se hagan también responsables de todo su ciclo de vida, incluyendo su reciclaje.

Esto querría decir que construyan un sistema eficaz de devolución y retorno del famoso brik. Ahora mismo tenemos los contenedores amarillos en la calle (las personas no "reciclamos" el brick, nos limitamos a colocarlo en el contenedor amarillo).

Tanto el plástico (de composición demasiado variada) como el brik (que se compone de tres capas de materiales distintos –cartón, polietileno y aluminio– bien pegadas una a otra) no son fáciles de reciclar. Sus porcentajes de reciclaje efectivo varían según la fuente, pero desde luego son mucho menores que los de los materiales que funcionan en circuito cerrado (papel, vidrio y metales).

A los fabricantes y distribuidores les horroriza el sistema de devolución y retorno. La UE se niega por ahora a establecer un sistema así. Mientras tanto, las montañas de basura crecen, y las partículas de plástico proliferan en el aire, el agua y la comida. Tal vez esta sea una tarea para algún potente movimiento llamado "Ciudadanos Hartos de No Reciclar Briks", o algo por el estilo.

Jesús Alonso Millán

Imagen: modificada de Vectorportal.com

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