Dominio público

Opinión a fondo

Un rey, dos justicias

23 Ago 2008
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GASPAR LLAMAZARES

08-23-b.jpgEl indescriptible gacetillero y difamador profesional Federico Jiménez Losantos ha puesto en la picota al rey con unas declaraciones [lo acusó de corrupto por recibir al presidente de Venezuela Hugo Chávez] acordes con su estatura moral y política. En este caso no es nuestro disgusto que se critique al monarca. Pero una vez más se hace hoguera de lo accesorio y se orilla lo sustancial. Si fuera por comentar las novedades del personaje antes citado, no vale la pena la molestia, el sujeto se explica por sí mismo.

Sí merecen comentarios que los insultos recurrentes a no importa quién se sufraguen con dinero público a través de la Conferencia Episcopal. Dice mucho de la jerarquía eclesiástica en nuestro país y de sus no-límites. Ha sido parte esencial de la estrategia de la crispación y, conociendo la molicie institucional de la Iglesia, le costará tiempo cambiarla. Hay aquí un problema más de los que constan en el debe de la Transición española. Pero ese es asunto de otro artículo.

Importa también que la relevancia pública que se da a los insultos tenga que ver con la ubicación del personaje que los padece: no constan preocupaciones ni perplejidades significativas cuando su columnilla diaria ha destripado a personas de la izquierda, seamos líderes democráticos, presidentes del Gobierno, jefes de Estado… En este caso, va de suyo que un neofascista tenga como oficio denigrar a la izquierda. Pero, cuando las palabras tocan a prohombres de la patria, entonces la cosa cambia. Las sentencias judiciales en su contra seguirán y pondrán en evidencia que la derecha extrema ha abusado (y lo seguirá haciendo) de sus plataformas públicas para subvertir la democracia deshumanizando al adversario. Es lo que hizo el fascismo en su momento. Bauman lo llama adiaforización. Cuando el otro es menos que un ser humano se le puede tratar peor que a un animal. Es lo que ha venido haciendo la derecha contra nosotros con la complacencia, a menudo, de sectores pretendidamente de izquierdas.

Ahora le toca al rey. Sus comentarios se han dirigido contra aspectos personales en un tono insultante. Suponemos que la justicia obrará con parecida rotundidad que en el caso de esos chavales que quemaron las fotografías del rey. ¿Alguien se acuerda de lo que dijo entonces la derecha? ¿Esto es menos o más importante? Será una prueba para saber si existen o no dos varas de medir en relación con el tratamiento a la monarquía, según de qué mano venga el comentario o la acción.
Pero ni lo de las fotografías tenía sentido alguno, ni estos comentarios traspasan el umbral del anecdotario. Losantos deberá demostrar las graves acusaciones que se desprenden de la entrevista, en cualquier caso. Pero, a la derecha extrema que Losantos representa, lo que le molesta no es la monarquía, sino no tener la monarquía que a ellos les gustaría.

A nosotros nos molesta la institución. No la persona. En realidad no es una molestia. Es una posición de principios: queremos y postulamos que todas las instituciones del Estado estén sujetas al principio democrático. Es decir, que la polis esté en condiciones de decidir sobre su viabilidad y validez. Lo que nos parece fuera de lugar es el mantenimiento de una institución al margen del control público, fuera de la capacidad de deliberar y decidir sobre sus actuaciones. La monarquía no sólo no tiene encaje democrático en nuestros tiempos, sino que tiene, además, difícil justificación desde cualquier punto de vista. No es verdad que nos represente a todos y todas quien no ha sido elegido por nadie.

Tiene gracia en estos días comprobar la probidad democrática de algunos ilustres periodistas renegando de la condición democrática de Evo Morales por haberse sometido al escrutinio popular mediante un referendo revocatorio. Que lo haga el rey, nosotros le aplaudiremos. Son estos tiempos interesantes, al fin y a la postre, en los que algunos, atrapados por sus palabras de antaño, enseñan sus vergüenzas autoritarias en el escenario democrático de estos días. Cuando en Bolivia o Venezuela dirigentes populares y democráticos piden a la gente que se pronuncie democráticamente sobre su continuidad, algunos se ponen puntillosos y se escudan en la no constitucionalidad de la medida para no tener que explicar su posición real, sus afinidades y su aversión a procesos que, simplemente, desprecian.

El problema no consiste, a nuestro juicio, en si el rey está suficientemente o demasiado protegido. Si la consecuencia de ese debate es hacer amarillismo con las figuras de la Casa Real, el empuje democrático que el debate pueda tener se habrá vertido inútilmente en la alcantarilla de la política-espectáculo. A nosotros nos importa si se abren canales y opciones para que podamos preguntar y preguntarnos como comunidad política: ¿de verdad necesitamos en el siglo XXI una monarquía en nuestro país?

Gaspar Llamazares es coordinador general de Izquierda Unida

Ilustración de Iván Solbes 

6 comentarios

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  • Comentario por poliket

    23/08/2008 @ 10:25

    - no creo que decir que es un error afirmar que Juan Carlos ”no fue elegido por nadie”, pues fue designado a dedo por el militar golpista y fascista que fue Franco, y su régimen dictatorial, sea motivo suficiente para censurarme el post anterior -

    - pruebo ahora tan sólo enviando los videos, a ver si hay más suerte y es menos motivo de censura -

    - PS: si por lo que fuera no se pudiera hablar del Rey, intentar no escribir artículos sobre el tema, o, directamente, cerrar los comentarios en las noticias que traten el tema; no? -

  • Comentario por poliket

    23/08/2008 @ 10:26

    (no, parece ser que los videos no han pasado el control de las tijeras; voy a intentar colarlos de uno en uno a ver si es que hay uno que sea políticamente incorrecto y el otro no)

    video 1:

    http://es.youtube.com/watch?v=7J9bp7NCn04

  • Comentario por poliket

    23/08/2008 @ 11:00

    Video 2:

    http://es.youtube.com/watch?v=Khyw4t5hB5Q

    (cuando el Rey Juan Carlos firma un ”contrato laboral” de por vida y heredable. Franco le ofrece el puesto a él y a sus sucesores, Felipe, Froilanes y demás generaciones)

    Como dice el Sr. Llamazares, no!, no tiene sentido, en un sistema democrático, que el Jefe del Estado haya sido impuesto por Franco (y que encima sea un cargo hereditario).

  • Comentario por Teodoro

    23/08/2008 @ 11:25

    LA TRANSICIÓN COMO COMPROMISO POLÍTICO LIMITADOR
    “¿De verdad necesitamos en el siglo XXI una monarquía en nuestro país?”, es pregunta pertinente, necesaria, como es oportuna y, en términos genérales, la reflexión del Sr. Llamazares que le llevan a cuestionarse si “Hay aquí un problema más de los que constan en el debe de la Transición española”. No lo dude.
    Y tiene una vez más razón el Sr. Llamazares cuando vincula la “subversión de la democracia” con perversos “periodistas” al servicio de alguna organización religiosa.
    No por apreciar lo que de atinado tiene el presente artículo, y por los argumentos de fondo en que se sustenta, es posible dejar de recordar a su autor la decisiva contribución de la tradición política a la que él se pertenece en la Transición, lo que contribuyó de manera importante para que se generase el estado de cosas que ahora se cuestionan o denostan. Pero aunque se quisiera rebajar la fuerza de ese pasado no parece que la formación política que el autor lidera haya efectuado esfuerzos particularmente significativos para reconducir esa democracia justamente tildada de limitada. Y se persistió en el mantenimiento de esa democracia de baja tensión, a la que se refiere, con la ya sabida actitud de la formación a la que pertenece en relación con de la Ley de Memoria Histórica. Pasado y presente limitan que ciertas consejas sean claramente audibles.
    No pretendo minimizar el importante protagonismo de la izquierda que representa el Sr. Llamazares en un una apertura con aspiraciones realmente democráticas en el actual régimen político, pero no querría tampoco que compromisos pasados y actitudes presentes pongan límite a su vocación republicana, y fuera bueno que hicieran algo más que hablar de ello.

  • Comentario por vielcada

    23/08/2008 @ 13:14

    Los escritos de Llamazares nunca se caracterizaron por su claridad. Dice que no les molesta la persona (del Rey) y que lo que les molesta es la institución (monárquica), pero a continuación dice que ”en realidad no es una molestia”. ¿En qué quedamos?. A esto se le llama poner una vela a Dios y otra al Diablo. En cuanto al anuncio que parece traslucirse de sus palabras de dedicar más adelante un articulo a la Transición no creo que, perteneciendo a la formación politica a la que pertenece y habiendo adoptado dicha formación la postura que adoptó en la misma, publique tal articulo el Sr. Llamazares. Tampoco es fácil que nos cuente en un articulo sus razones para votar a favor de ”todos” los articulos y disposiciones la Ley de la Memoria Histórica.

  • Comentario por Iñaki Zumake

    24/08/2008 @ 13:06

    El artículo 1º de la Constitución Española dice lo siguiente:

    1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
    2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.
    3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

    Según el “Avance del padrón municipal a 01/01/08 datos provisionales” del Instituto Nacional de Estadística vivimos en España 46.063.511 personas (incluidos inmigrantes empadronados) de las cuales 15.454.676, es decir el 33,6% del total tienen más de 50 años.

    A su vez la población de más de 19 años (el INE muestra datos quinquenales), es decir, aproximadamente ciudadanos con derecho a voto hoy (habría que deducir inmigrantes empadronados) asciende a 37.101.986 personas, equivalentes al 80,5% de la población.

    La Constitución Española (y por tanto el punto 3 de su artículo 1º) aprobada en referendum en diciembre de 1978 fue votada, según datos del Ministerio del Interior por 17.873.271 personas de las cuales 15.706.078 votaron afirmativamente y 1.400.505 la rechazo. Hubo además 8.758.909 abstenciones.

    El voto afirmativo representó el 59% del Censo Electoral (26.632.180 personas) y el 88,5% de los votos válidos.

    El 59% de los ciudadanos que hoy tienen más de 50 años (aproximadamente los que aún viven de aquellos que en su día votaron la constitución) asciende a 9.114.250 personas, frente a los 37.101.986 que hoy tienen derecho a voto.

    ¿Para cuando un referendum sobre la forma política del Estado que recoge el punto 3 del artículo 1º de la Constitución?

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