El negocio textil y los más ricos del mundo

03 Mar 2017
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Pedro Fresco
Colaborador de econoNuestra

Cada año la revista Forbes publica la lista de los más ricos del mundo, entre los que destaca el español Amancio Ortega que, dependiendo el año, está en la primera o segunda posición del ranking mundial. Ortega es el propietario del imperio textil Inditex, que vende bajo varias marcas comerciales siendo Zara la más famosa de ellas.

En principio resulta sorprendente que Ortega sea el hombre más rico (o el segundo más rico) del mundo. Los cánones del capitalismo moderno nos dicen que para crecer y triunfar hay que hacer productos o dar servicios de alto valor añadido. No es que el textil no tenga valor añadido (el diseño lo es), pero tiene menos que otros muchos productos y convendremos que resulta un poco extraño que el dueño de un grupo de ropa relativamente barata sea el más rico del mundo.

Sin pretender dar una explicación concluyente y como mera búsqueda de indicios para desarrollar una hipótesis, me gustaría hacer un repaso por una serie de situaciones y datos a ver si, a parte del dato de Ortega, vemos algo más que nos ayude a vislumbrar si estamos ante una situación normal o si bien en esto del mundo del textil hay cosas más extrañas de lo que parece.


Los propietarios del textil

Amancio Ortega tiene una fortuna de 67 mil millones de dólares según la lista Forbes (datos de febrero de 2017), siendo con diferencia el más rico de España, y no sólo eso, es que su hija Sandra es la segunda más rica de España. Por compararla con países de nuestro entorno, esta fortuna es casi el doble que la de la persona más rica de Francia (Liliane Bettencourt, la dueña de L’oreal,36 mil millones), y casi el triple que los más ricos de Alemania (los hermanos dueños de Lidl, 26 mil millones entre ambos) o el de Italia (la dueña de Nutella, 22 mil millones). Todos estos otros millonarios, además, son herederos de imperios empresariales creados por sus ascendentes, que no es el caso de Ortega.

Siguiendo con el textil encontramos otros casos curiosos. El hombre más rico de Suecia, país con empresas punteras como Volvo, Saab o la propia IKEA, es el propietario de H&M, Stephan Persson, con casi 21 mil millones de dólares. Por contextualizar como en el caso anterior: El más rico de Noruega tiene algo más de 4 mil millones, con negocios en supermercados e inversiones inmobiliarias, y el más rico de Finlandia no llega a los 4 mil millones (empresa de ascensores).

¿Hay más casos? Sí, el más rico de Japón (el país de empresas como Toyota o Sony), es el dueño de la cadena de ropa Uniqlo, Tadashi Yanai, con casi 15 mil millones de dólares. En España no hay Uniqlo, pero sí en otros países (yo los he visto en EEUU y Francia) y su ropa es básica, muy básica, nada que ver con la “moda” o el diseño, eso sí, es muy barata.

Quizá habrá quien piense que el hecho de que los más ricos de España, Suecia o Japón sean propietarios de imperios del textil no es tan raro, al fin y al cabo son solo tres países y ropa es algo que todos necesitamos. Bien, veamos algún dato más. Hemos dicho que la más rica de Francia es la señora Bettencourt heredera del imperio L’Oreal, pero muy cerca de ella y superándola algún año está el Sr.Bernard Arnault, propietario del grupo Louis Vuitton y tercer hombre más rico de la UE. Por otro lado, el segundo más rico de Italia es el Sr. Del Vecchio, fundador de Luxottica, que no es una empresa textil pero fabrica gafas, un negocio muy parecido al textil y que por eso traigo aquí (y por otra cosa que luego veréis). En el puesto 24 de los más ricos del mundo tenemos al propietario de Nike, Phil Knight.

Un caso que no he sacado, por riqueza de su dueño y cuestiones de Holding empresarial, es el de Primark. Primark es propiedad de Associated British Food, holding de la familia Weston, que es la tercera más rica del Reino Unido. Debido a la diversificación y al entramado empresarial, y a que Primark no comenzó a expandirse internacionalmente hasta 2006, resulta difícil compararlo con los otros casos, pero veamos, por ejemplo, que la familia Weston fue la que más incrementó su riqueza en el Reino Unido en 2014.


¿Hasta qué punto son datos lógicos?

Los seres humanos llevan vistiéndose desde el inicio de la especie, fabricación y comercialización de ropa existe hace muchísimo tiempo y, más allá de cuestiones de diseño, los productos finales han cambiado muy poco en las últimas décadas. Las prendas que vestimos son muy parecidas a las que vestían nuestros padres, nada que ver con los productos tecnológicos que han cambiado radicalmente con el paso de los años o incluso con industrias como la alimentaria, que han tenido mayores desarrollos de producto.

Basándonos en eso sería lógico pensar que la cantidad de millonarios dueños de multinacionales textiles debería haber descendido con los años. Pues bien, si miramos la lista Forbes original de 1987 tan sólo identificaremos como destacados millonarios del sector textil a la familia Brenninkmeijer, propietarios de C&A y que, además, eran herederos (la familia ya tenía una docena de tiendas antes incluso de la I guerra mundial). En el resto de la lista tenemos a mucho inversor inmobiliario, banqueros, propietarios de hoteles, industriales del sector del coche e incluso alguna curiosidad, como el narco Pablo Escobar. Vamos, que no sólo no ha descendido el número de millonarios del sector textil después de 30 años, sino que ahora son bastantes más.

Dar una explicación a esto no es fácil, pues puede haber muchas razones y sería muy osado ser sentencioso en algo sobre lo que no tenemos más datos que unas observaciones de riqueza anormal, pero intuitivamente creo que a todos nos vienen a la cabeza dos hechos conocidos y que obviamente ayudan a maximizar los beneficios y la riqueza de los dueños de estos emporios: El primero es la fabricación en países de bajo coste, fundamentalmente de Asia (aunque no solo), algo que permite no sólo pagar salarios bajísimos sino estar libre de regulaciones laborales, medioambientales y de otra naturaleza.

El segundo hecho es el uso de entramados de empresas para tributar lo menos posible aprovechando la internacionalización de la empresa. Estas empresas fabrican en países del tercer mundo, pero venden en el primero, muchas veces con varias escalas. Es conocido que Inditex tributa en Irlanda sus ventas online en muchos países (hasta hace poco también las de la UE) para aprovechar su impuesto de sociedades, o que “transfiere” los beneficios a las filiales que tienen en países donde pagan menos impuestos. De hecho, la facturación de todas las sociedades de Inditex en España, aun siendo muy alta, es menor al de las grandes empresas petrolíferas, las grandes eléctricas o Mercadona, estando a un nivel similar al de los grupos de El Corte Inglés o Telefónica. Por cierto, cuando usé el ejemplo de Luxottica lo hice precisamente porque comparte estas dos realidades, la deslocalización y el uso de estratagemas fiscales para pagar menos impuestos.

¿Es esa la razón por la que estos señores son tan ricos? Puede que no sea la única, puede que haya cuestiones de acaparamiento de mercado, de concentración de la propiedad o de otro tipo, pero parece muy difícil que esos dos hechos no sean puntos clave para explicar estas riquezas tan enormes de unos cuantos propietarios de empresas textiles.

No pretendo dar una explicación incuestionable sobre un fenómeno, tan sólo desarrollar una hipótesis apuntando datos y situaciones que no parecen casuales, y que aparentemente están relacionadas con dos fenómenos intrínsecos al capitalismo de la época de la globalización: La deslocalización a países de bajo coste y la elusión fiscal.

Sería muy interesante hacer un estudio profundo sobre la industria textil y los beneficios que genera. No es fácil, las empresas son muy oscurantistas con sus prácticas por varias razones y estudiar esto en profundidad me temo que sería un trabajo titánico. Pero estaría bien que alguien lo hiciese y que nos ayudase a entender las entrañas de las realidades empresariales de nuestra época ¿Alguien se anima?


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