“España es Diferente”: Podemos y el 15-Mpart

09 Jun 2014
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Cristina Flesher Fominaya
Doctora en Sociología por la Universidad de California en Berkeley. Actualmente es Profesora Titular de la Universidad de Aberdeen

Si en varios países de Europa como el Reino Unido y Francia, el populismo de la extrema derecha logró cautivar el voto de la indignación, en España, gracias sin duda al impacto del movimiento 15-M (ampliamente definido), el voto indignado asumió un color político del todo diferente, demostrando una vez más que, como reza el eslogan turístico, “Spain is Different”. Al igual que el Partido X, o el Partido Pirata, pero con resultados electorales muy diferentes, Podemos se conoce como partido “15mayista”. Esto ha llevado a algunos medios, como el New York Times, a suponer que el voto a Podemos venía de participantes en este movimiento. Pero conviene reflexionar sobre la etiqueta “15mayista” y las contradicciones que conlleva para un partido político. ¿En qué sentido es Podemos “15mayista”? Claramente, en su postura contundente contra la corrupción política, el fraude bancario y su apoyo a la mayor parte de las reivindicaciones del llamado movimiento 15-M. El movimiento también se ve reflejado en el modelo participativo de la elaboración del programa electoral, un modelo abierto en el que cualquier ciudadano pudiera participar sin necesidad de ser militante del partido, una dinámica muy alejada de las tradiciones de militancia de partidos como IU, el PSOE o hasta el PP. Otro fuerte elemento “15mayista” ha sido el lenguaje “anti-ideológico” que busca un acercamiento al ciudadano de a pie. De la misma manera que los activistas del 15-M buscaban un lenguaje que lograra romper con las divisiones ideológicas profundas que separan la izquierda y la derecha en España(siguiendo, hay que reconocer, una estrategia y deseo de movimientos asamblearios y autónomos anteriores aunque con muchísimo más éxito), Podemos se presenta como un partido de gente decente y corriente, gente “como tú”. De esta manera comenzaba el manifiesto DRY : “Somos personas normales y corrientes. Somos como tú…” La carta de campaña de Pablo Iglesias comienza “Cuidadana, ciudadano” que aún cuando no refleja la estrategia discursiva de los quincemayistas, basada en el uso del plural femenino para articular y afirmar una posición política feminista, al menos apunta en esa dirección. La campaña en sí, con sus cartas echadas a mano en los buzones, su boca a boca, y su travesía por numerosos colectivos y espacios de indignación, ilusión y alternativas, también tenía más de estilo movimentista que partidista. Por todas estas razones y más, se entiende que a Podemos se le conozca como “15mayista”. Sin embargo, no se puede afirmar que el apoyo a Podemos haya venido rotundamente desde el mismo movimiento 15-M, donde el surgimiento del partido ha provocado un intenso debate.

El debate sigue más o menos éstas líneas:
Para quienes estaban en contra o “no lo ven”, Podemos representa la cooptación de un movimiento autónomo y apartidista, cuyo señas de identidad incluía el no permitir la participación de partidos políticos o sindicatos en capacidad representativa.
– En el 15-M se trataba de imaginar una nueva forma de democracia directa desde abajo, no generar un partido político representativo.
– Podemos en realidad representa las mismas políticas que IU o Izquierda Anticapitalista, y por tanto es un partido que no aporta en realidad nada nuevo.
– Podemos reproduce la característica clásica de la política española del personalismo, donde un líder carismático, generalmente rodeado de acólitos, se alza por encima de los demás.
– Cuando los movimientos sociales invierten su energía en partidos políticos, esto inevitablemente facilita su declive. Este argumento se reflejaba bien en un tweet post-electoral: “Dejar de tomar y hacer cosas para empezar a pedírselas a Pablo Iglesias es sólo cuestión de tiempo para algunas personas.”

Como un movimiento horizontal, sin líderes y asambleario, no es de extrañar que existan reticencias a la idea misma de un partido 15mayista, cosa que para muchos quincemayistas es un oxímoron. Y los que conocen la historia del declive de los movimientos sociales después de la llegada al poder del PSOE también entenderán los miedos de quienes afirman que la vía partidista resta energía a las resistencias colectivas a pie de calle.

Pero no todos lo ven así. Para quienes apoyan a Podemos (o de hecho dejaron de militar en colectivos para dedicarse a la campaña) los argumentos son más o menos así:
– El 15-M fue maravilloso, pero ya ha terminado y hay que plasmar esa energía en algo constructivo en las instituciones antes de que desvanezca del todo.
– El 15-M no ha terminado, pero ha evolucionado en multitud de proyectos, uno de los cuales es Podemos.
– Podemos es el partido más participativo y que recoge el espíritu del 15-M, por tanto es 15mayista.
– Los medios exigen líderes y no es realista pensar que un partido pueda triunfar sin recurrir al personalismo.
– No hay que limitarse a una sola línea de resistencia, se puede tener un pie en las instituciones y cien en la calle, y no tiene por qué haber una contradicción entre movimiento y partido.

Si bien es cierto que muchos participantes en 15-M ven en Podemos (o cualquier partido) una contradicción irremediable, también es cierto que otros tenían claro que hacía falta una alternativa institucional efectiva. Después de que cientos de miles de personas hayan expresado su indignación y rechazo hacia un gobierno que ha hecho oídos sordos a sus demandas, no es de extrañar que hasta algunos de los que en un principio hayan reivindicado una respuesta en las calles ahora se plantean una opción electoral. También es cierto que dentro de los movimientos autónomos siempre ha existido una tradición de doble o multi-militancia. Podemos ha sabido leer muy bien el sentimiento nacional, ha aprendido bien no solo del 15-M sino de movimientos anteriores, y ha logrado plasmar la indignación y deseo de renovación y cambio de al menos 1,25 millones de Españoles en votos a su favor. En esto ha logrado mostrar que España, en el voto también, “es diferente”.

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