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Sobre el 15-M y las JMJ

19 ago 2011
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Recojo este texto políticamente incorrecto (es decir, no obvio) de @cien_margaritas sobre las relaciones entre el 15-M y los JMJ. Ya hay un hashtag de discusión sobre el tema.



En la asamblea de calle del grupo de Pensamiento (15-M) hemos pensado sobre la inclusividad. A mi entender, la inclusividad tiene que ver con la enemistad y la amistad.

Para muchos movimientos sociales ha sido muy importante, en paralelo a su propia construcción, la construcción política de una enemistad: identificar y señalar al enemigo. Por ejemplo, el movimiento obrero tuvo que descubrir-construir a la burguesía como su enemigo de clase. (No entro a valorar esto, solo a constatarlo).

Sin embargo, la fuerza del 15-M no consiste en haber visibilizado unos enemigos. Todo el mundo requetesabía, ya antes del 15-M, que la democracia estaba corrupta y que la economía estaba podrida. La fuerza del 15-M consiste en haber construido un gran espacio de unión (personas que quieren estar juntas) desde el cual luchar con mayor fuerza (con escucha y respeto) y mejores armas (la no-violencia activa) contra esa democracia corrupta y esa economía podrida. Alguien dijo en Twitter: “No estábamos solos, estábamos desunidos”. El despertar es despertar al encuentro con otros/as que, dejando de lado todo lo que nos separa, son como nosotros/as (tenemos los mismos malestares, queremos soluciones comunes).

Ahora, la celebración en Madrid del encuentro JMJ es un test para el 15-M: ¿Cómo debe relacionarse el 15-M con lo que no le gusta?

Para la izquierda, la situación está más clara. La izquierda detesta a la iglesia católica por su colaboración con la dictadura franquista. (En la asamblea de pensamiento un participante dijo que la izquierda española, en general, rechaza toda forma de espiritualidad). Para la izquierda es fundamental construir y manifestar una enemistad clara y rotunda respecto a la iglesia católica. Una enemistad que se expresa como choque, confrontación, demostración de fuerzas…

Para el 15-M la cosa es más difícil: el encuentro JMJ le fuerza a posicionarse sobre algo ajeno a su dinámica, sin que haya habido suficientes procesos de consenso al respecto. (Basta ver los comentarios…, que estallan en todas direcciones).

Y es que el 15-M no es la izquierda. Es otra cosa. Una cosa nueva que está abriendo nuevos derroteros. Entonces, si no es posicionarse, ¿hay algo que se pueda hacer? En mi opinión, lo que corresponde a un movimiento horizontal y asambleario no es focalizarse en la presencia del papa ni de la jerarquía eclesiástica (focalizarse en la jerarquía refuerza la jerarquía), sino preguntarse por los miles de personas que ahora están en Madrid. ¿El 15-M tiene algo que decirles? (Me refiero a algo que les interese, no a decirles que son tontos/as o algo peor). Es más: ¿el 15-M tiene algo que escuchar de esa juventud que ahora habita Madrid, de la situación de sus lugares de origen, de sus malestares, de sus deseos…?

Vemos a esos chicos y chicas cantar, rezar, meditar, escuchar catequesis… Pero en la programación de sus jornadas no hay momentos para la toma horizontal de la palabra. No los/las vemos en corros, hablando, celebrando asambleas. Yo todavía tengo en la retina las imágenes de los primeros días de la acampada en Sol: gente tomando la calle, sentadas en corros, haciendo uso de la palabra, haciendo consenso.

¿Podría haber algún problema común, algo que interese al 15-M y que tal vez pudiera interesar a algunos chicos y chicas JMJ? ¿Podríamos abrir alguna superficie de contacto? ¿Podría el 15-M autoconvocarse para armar en la calle, estos días, una demostración de democracia que invite a la toma de la palabra a los visitantes JMJ? ¿Podría el 15-M regalar a las JMJ una experiencia de horizontalidad y respeto? No para hacer un bloque contra bloque sino para derrumbar los estereotipos que otros/as nos aplican (perroflautas) y que aplicamos a otros/as (papaflautas).

[Domingo 21, 20h Asamblea JMJ+15M, convocada espontáneamente por personas que quieren fomentar el diálogo entre participantes de la JMJ y el 15M, en la Puerta del Sol (no ha sido consensuada en ningún espacio asambleario de Acampada Sol)]

“La Web 2.0. es una paradoja hecha de grandes negocios y pasión por compartir”

09 abr 2009
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Versión completa de la entrevista a Margarita Padilla aparecida en Público el 10 de abril de 2009.

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Ingeniera informática y ex Directora de la revista Mundo Linux, Margarita Padilla pertenece a esa escasa minoría de mujeres capaces de crear y mantener sistemas, y le gusta decir que trabaja “haciendo Internet”. Junto a otros hackers, fundó Sindominio.net. Aprendió GNU/Linux y los usos sociales y políticos de las nuevas tecnologías en centros sociales okupados. Algo que en la Universidad nunca le enseñaron.

Hubo un primer Internet donde la gracia era el camuflaje y el juego con las identidades. Hoy la blogosfera representa todo lo contrario. ¿Qué está pasando en la Red?

¿Por qué la historia de Internet es tan diferente a la del telégrafo, el teléfono o la televisión?

Sin duda porque los pioneros que inesperadamente intervinieron en su construcción lo que crearon fue un espacio abierto para la comunicación social. Una alianza táctica reunió a hackers, techies, nerds, frikis, visionarios y otros muchos pirados. Sus herramientas: la socialización del conocimiento técnico (software libre) y un uso de la Red creativo y productivo, no instrumental. El ideario de estas prácticas era la posibilidad de tener ¡por fin! un (ciber)espacio donde reunirnos y compartir en ausencia de fronteras, líderes, policía ni ejército, construido sin contaminar ni expoliar, sin sacrificios ni muerte. Un lugar donde millones de personas de todo el mundo intercomunicaran de manera autónoma y segura, independientemente de su edad, sexo, nacionalidad o etnia. Si la fisicidad del cuerpo nos ataba a las identidades, en el ciberespacio se podía existir con una nueva identidad, o con muchas y distintas. Si el poder en última instancia es poder matar, en el ciberespacio se perdía el miedo a expresar las diferencia: nadie podía matar a nadie.

¿Qué queda de ese ideario?

Estamos en la Web 2.0. La tendencia ya no es construir un espacio otro al mundo físico. Hemos pasado del ciberespacio a la blogosfera. Ahora, una voz tiene mayor fuerza, legitimidad y veracidad en la Red cuantos más elementos de su ‘yo’ (compromisos, aficiones, mascotas o vivencias) incorpore. Cuanto más real y física sea esa voz, más confianza suscita.

¿A qué atribuyes ese cambio?

Las ideas son el motor y el carburante del sistema. Pero las ideas se agotan. Producirlas cansa. Así como el petróleo se extrae cada vez de más adentro de la tierra, las ideas también deben extraerse cada vez de lo más hondo… de la vida. Para que bombeemos ideas, nos dicen que todas ellas compiten en igualdad de oportunidades, como si no existieran condicionantes de mercado y de poder. Así se nos vende Google: cualquiera puede hacerlo. El mensaje es: “Airea tus ideas. Si son buenas triunfarán” (o alguien más poderoso se aprovechará de ellas).

El ciberespacio estaba hecho de estratos separados: los gobiernos, los negocios, la academia, el underground… Hoy en día, ha habido un cambio productivo, que no es sólo económico, sino un “hecho social total”, y todo se ha integrado en una sola capa. Por eso, en la producción de ideas, todo puede valer. Se puede sacar una idea de un atasco, del ruido de la ciudad, de una conversación, etc. Un ‘yo’ productivo es el que pone en relación, en red, los diferentes planos de su vida. Las ideas necesitan encarnarse en un cuerpo que las sostenga. El mercado ya no necesita licenciados, sino vidas creativas de donde exprimir esas ideas. ¡El blog es el mejor currículo! Por eso la imagen del blogger está en las antípodas de la del hacker enganchado toda la noche al ordenador en un caos de suciedad, comida basura y anfetas para no parar. El hacker es nocturno; el blogger es diurno.

¿Entonces la Red ya no es ese espacio para la liberación que imaginaron los pioneros?

Como dijo el poeta, donde está el peligro está también lo que salva. Hay formas de poner en circulación las ideas para que produzcan valor para uno mismo y no para marcas ajenas. Yo los llamo espacios de anonimato, hechos por todos y nadie: blogs, MySpace, Twitter, Facebook, YouTube… Antes que buscar el reconocimiento otorgado por autoridades que ya no nos representan (una discográfica, una editorial, una galería de arte, un departamento universitario…), la gente prefiere colocar sus ideas en espacios de relaciones donde otro no las parasite. En la Web 2.0 la pasión y el goce por compartir y donar gratuitamente conviven con la gestión de los “Yo-marca”.

Pero esos espacios que mencionas, ¿son algo más que grandes negocios? ¿No parasitan los contenidos que albergan?

No los parasitan, al menos de momento (si dejamos de lado los draconianos derechos de autor que aplican a los contenidos donados). Lo que sí hacen es obtener valor, valor de negocio, del que cotiza en bolsa, de la necesidad que tenemos de ponerlos en red. Con los espacios de anonimato se hace negocio, pero son algo más que grandes negocios. Viven de la expresividad sin mediaciones, gozosa, en primera persona, gratuita, distribuida y compartida. Permiten una construcción de legitimidad no autoritaria sino “autoritativa”, es decir, que se autorreconoce horizontalmente. Los espacios de anonimato no permiten un flujo de representación. No sirven para acumular poder representativo. Vuelven obsoletas las representaciones: Wikipedia las académicas, los blogs las mediáticas, MySpace las culturales, GNU/Linux las económicas…, y crean algo común que, cuando se activa, tiene gran capacidad de interpelación social: pensemos en las autoconvocatorias del 13-M o la V de Vivienda, los botellones o las más recientes en solidaridad con Álvaro Ussía y Marta del Castillo. Como contrapartida, están favoreciendo grandes concentraciones cercanas al monopolio.

¿Y no ves también ruido y fraude?

Si pongo un vídeo en YouTube no es porque todos los vídeos que hay ahí sean muy buenos ni porque Youtube sea un espacio de prestigio. Es todo lo contrario de la competitividad académica por editar en tal editorial como signo de prestigio. En los espacios de anonimato somos unos a otros los que nos damos valor, y quien vea tal o cual vídeo en Youtube ya juzgará por sí mismo si aquello merece la pena. Por supuesto, no todo los contenidos son buenos ni verdaderos. Pero a pesar del spam, sigo queriendo mails. Y lo que no quiero son filtros autoritarios. Hemos de regularnos horizontalmente. Está la inteligencia de todos y cada uno para hacerlo. El desafío es la creación de comunidades que tomen iniciativas de cuidado de estos espacios, desde dentro. Youtube no es una comunidad. Una comunidad tiene unos objetivos (por ejemplo, divulgar una tecnología o cuidar y alimentar un sitio web) que trascienden el hecho de compartir un espacio. Las comunidades imprimen una dirección, restringen un poco el puro espacio liso, pero no son colectivos cerrados a los que perteneces o no perteneces. La Red no está terminada. Aún hay mucho por hacer, por experimentar. Todavía es muy joven.

¿En qué retos piensas?

Internet no fue diseñada para ningún uso en particular y, por tanto, puede permitirlos todos, incluyendo los que no habían sido concebidos cuando se desarrolló su tecnología básica. Las grandes corporaciones quieren virar hacia el modelo “telefonía”: un caos de tarifas en el que no sabes cuánto pagas ni por qué. Sería un estilo 3G, con tarifa plana básica y pago extra para Emule, Skype, etc. Operadoras, productoras de contenidos y sociedades de autor quieren gravar la circulación de los bits que no les dan beneficio directo, con filtros según origen o servicio. Quieren romper la neutralidad de la Red. Ahora toca custodiarla. Nuevas comunidades deberán sellar alianzas con las nuevas formas de habitar la Red, con las nuevas subjetividades, una vez que las viejas alianzas están agotadas, que no fracasadas.

¿Qué quieres decir?

Desde el activismo militante se ha luchado mucho por la construir una Red abierta y horizontal. A eso me refiero con lo de “viejas alianzas”. Por ejemplo, hay que reconocer el valor que tuvieron los Indymedias en la apertura de una Web 2.0. Las primeras publicaciones abiertas -algo que ahora parece tan normal- fueron activistas y militantes. La publicación abierta fue una de esas ideas críticas y creativas que, una vez materializada y desarrollada técnicamente por quienes creían en ella, afloró y prendió. Entonces el “dinero grande” se dijo a sí mismo: “Si a esta idea le quitamos la dimensión militante, será la bomba”. Y los sitios de publicación abierta han proliferado.

Y estas alianzas ¿ya no tienen fuerza?

Me imagino a los activistas militantes de la Red como los monjes escribanos de los monasterios: una vanguardia muy activa con valiosos conocimientos abriendo espacios propios con deseo de contaminar lo social. Naturalmente de ahí surgieron cosas muy buenas. Pero ahora es como si de pronto hubiera llegado la imprenta. Cualquiera puede publicar (en Blogspot, en Twitter, en Flickr…). Cualquiera puede estar en red. En los años 90, quienes teníamos las herramientas tecnológicas éramos una minoría. Ahora todos tenemos herramientas para una expresividad gratuita, y tenemos también el interés por ejercerla. Con esta transformación, los colectivos activistas están desconcertados y, quizá a excepción del universo copyleft, han perdido sintonía con las prácticas espontáneas y masivas en la Red. Las alianzas, antes tan fructíferas, han dejado de operar, a mi entender, por dos motivos. El primero es un rechazo a la colaboración con esos megaespacios-marca en los que es imposible la autogestión y que concentran tanto dinero y poder a costa de la circulación de las ideas gratuitamente donadas. El segundo es que no saben cómo procesar la ambigüedad de esos espacios de anonimato que, por descontado, carecen de pureza ideológica.